#4 TiemposDesde mi clóset

La lucha por la despenalización de la homosexualidad | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

A lo largo de la historia la homosexualidad ha sido objeto de regulación por los estados-nación. Se ha considerado un acto delictivo el hecho de que dos machos/hombres humanos tengan prácticas eróticas y/o afectivas entre sí. El erotismo, ha sido el más vapuleado, ya que incluso el propio acto de relacionarse eróticamente, conocido en varios contextos como sodomía, era incluso castigado con la pena capital.

Lapidaciones, la horca, azotes públicos, concentración en campos de hacinamiento, castración, han sido algunas de las atrocidades que han padecido quienes ejercen una sexualidad no validada por el régimen heterosexual.

En la antigua Alemania de Weimar, tras los aportes de Magnus Hirschfeld al estudio de la sexología, y en específico de la homosexualidad, “los activistas alemanes por los derechos de los homosexuales se hicieron líderes globales en los esfuerzos para reformar la condena social de la homosexualidad” (EH, 2018). No obstante, los grandes esfuerzos de Hischfeld fueron brutalmente reprimidos una vez instalados los nazis en el poder.

Este régimen político clausuró el Instituto para la Ciencia Sexual, “lo cual incluyó la quema de sus libros y archivos” (Martínez, 2016). A partir de este momento, se intensificó una persecución contra homosexuales en este país, de los cuales hasta el momento no ha cifras exactas de las víctimas que el nazismo dejó.  

En gran parte de la legislación europea existió una condena y hubo persecución estatal hacia las personas homosexuales. El caso de la URSS es particular ya que, a diferencia de Francia, Alemania e Inglaterra, durante el siglo XIX no existió persecución sistemática por parte de la autoridad judicial.

Inclusive, tras la revolución bolchevique “a través de la liquidación del viejo Código Penal, excluye de hecho las penas de los actos de ‘sodomía’ consentidos entre adultos” (Heròn, 2017). Sin embargo, luego de la contrarrevolución stalinista aprobó una nueva ley en 1934 que penaba la homosexualidad masculina. Hoy en día, continúa la persecución rusa hacia los hombres homosexuales, a través de la limitación de libertades.  

Durante el siglo pasado, el movimiento de liberación homosexual trabajó arduamente para que en occidente se abrogaran las leyes que criminalizaron durante mucho tiempo su ejercicio sexual. Aunque la lucha resultó extenuante, logró vencer muchas batallas. Sin embargo, los esfuerzos no han sido suficientes, ya que actualmente, cinco países penalizan la homosexualidad con la muerte. Además, de acuerdo con datos de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales en 78 países la práctica homoerótica es ilegal, es decir, un delito que se persigue y condena.  

En este sentido, la lucha por la despenalización de la homosexualidad ha sido una de las más grandes que se ha llevado a cabo desde la segunda década del siglo pasado. Lo que dio paso a un proceso de emancipación que ha trastabillado durante mucho tiempo. Hoy se condena a los regímenes islámicos por la radicalidad de sus normativas, lo cual es necesario, ya que mientras en regiones accidentales se lucha por derechos de la llamada tercera generación, en estos países aun de propugna el derecho a la vida.  

Por otro lado, si bien es cierto que las penas más brutales para homosexuales ocurren en estados-nación del oriente del planeta, lo cierto es que en América 10 países continúan con legislación criminalizante del ejercicio erótico y afectivo entre hombres. Los países caribeños que consideran a la homosexualidad como delito, pertenecen a la Organización de Estados Americanos, por lo es necesaria de la incidencia política al interior de este organismo internacional.

El objetivo es generar presión regional para que estas naciones reconozcan la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y sus residentes homosexuales puedan ejercer sus derechos civiles y políticos.

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