#4 TiemposDesde mi clóset

¿Y la izquierda apá? | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

 

 

Como se ha mencionado hasta el cansancio, este año de coyuntura habrá una lucha encarnizada entre los diversos grupos políticos que buscan sentarse en la silla más grande del país. Grupos que se autodenominan socialdemócratas, de izquierda, otros que son nombrados de derecha y conversadores. Ahora, al hacer un análisis de las precampañas de cada grupo político, como que no me queda muy claro quién es quién. Han hecho una mezcolanza tal, que es difícil hacer una segmentación objetiva de a qué posición política e ideológica pertenece cada persona aspirante.

 

Se tiene la creencia que la izquierda política es el grupo que centra su lucha en la defensa de la igualdad social, es decir por los derechos de todas las personas. Por tanto, considero que en la actualidad ningún precandidato, ni la precandidata, cumplen con este aspecto. Sin tener sueños guajiros, y con los pies bien puestos en nuestras normas vigentes, definamos el concepto aludido. La Ley General para la Igualdad entre Hombres y Mujeres define en el artículo 5 a la igualdad sustantiva como: el acceso al mismo trato y oportunidades para el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Para poner en contexto, esta fracción fue añadida en noviembre de 2013, antes nos peleábamos por nombrar a la equidad o a la igualdad, sin embargo, para no dejar lugar a duda nuestras legisladoras y legisladores de la LXII asamblea pusieron claridad en el asunto. Al tener claridad normativa sobre qué es la igualdad sustantiva no existe lugar a duda, más aún cuando uno de los principios constitucionales es el de la igualdad y no discriminación.

 

Ignorancia, valemadrismo o cinismo encarnizado

Un par de entregas atrás mencioné que Meade era el único precandidato que por lo menos en el discurso tenía visos de conocer las leyes y principios constitucionales; pero, lo cierto es que hace falta revisar si es que quienes pretenden obtener un cargo de elección popular tienen conocimiento actualizado y objetivo sobre los lineamientos de nuestra Carta Magna. Una constitución progresista, incluso más cercana a la izquierda política de lo que piensan Anaya, Andrés Manuel, Zavala, El Bronco y compañía.

 

Bajo este panorama, nos encontramos ante normas progresistas operadas por una clase política híbrida que no termina de comprender las implicaciones de las acciones de ejecuta. Por tanto, ni Morena, mucho menos el PRD o el PT, son grupos de izquierda, al menos no en la práctica, ya que su valemadrismo es tal que ni siquiera conocen los estatutos de sus propios partidos. Lo mismo va para los y las militantes del PRI, que es sus estatutos asegura ser un partido de izquierda democrática, cuasi socialdemócrata, y todavía cuenta con dirigentes y militantes que van a pedirle opinión al obispo de la región para saber si pueden o no hacer algo.

 

Este 2018 tengo como propósito hacer un instrumento de medición para medir el nivel de conocimiento de las normas mexicanas por parte de la clase política. Esperen los resultados.

@paulibarra06

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