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La figura de la figura | Columna de El Mojado

 

Rudeza necesaria

Atlantis, el juguete, fue mi primer gran vínculo con Atlantis, el luchador.

Él ya era una figura de la lucha libre cuando, en 1992, el juguete llegó a mis manos. Para entonces, Atlantis, con apenas nueve años de carrera, ya había despojado de su máscara al Talismán, Hombre Bala y Kung Fu.

Yo tenía solo tres años con nueve meses cuando su arribo, el del juguete, me impactó de por vida. Las condiciones estaban puestas: la Navidad de ese año ha sido la única que pasé sin mi mamá. Una muerte en la familia la obligó a salir de la ciudad justo en esa fecha. Así es el destino a veces.

Atlantis fue un regalo navideño, que venía acompañado de otro luchador de plástico con las mismas características, aunque no puedo recordar a qué luchador representaba. Junto a ellos, también recibí un ring de madera que duró casi tres lustros, hasta que dejó de ser funcional.

Así, representado en mi casa por una figura de acción de plástico y por su presencia -la del luchador- en las funciones televisadas del Consejo Mundial de Lucha Libre, Atlantis se convirtió en mi ídolo del pancracio.

A nivel personal, el juguete de Atlantis fue el protagonista de muchos de mis juegos, en solitario, con mis primos o con mi hermana, en buena parte de mi infancia.

Muchos años después, mi vínculo con Atlantis creció. Un viernes de enero de 2008, en la primera función en la que pude tomar fotografía de lucha libre, Atlantis era el estelar, en una función en la que él, acompañado de Ephesto, enfrentaba a Máximo y Virus.

La presencia de mi ídolo me obligó a acercarme al cuadrilátero a tomar fotografías, aunque como novato, me había mantenido muy lejos de la acción esa noche.

Esa segunda unión personal con el luchador ocurrió cuando el juguete tenía algún tiempo perdido, seguramente en una de mis múltiples mudanzas.

Frecuentemente recordaba a la figura de acción con nostalgia y le contaba de ella a mis más cercanos, aquellos que conocen lo mucho que representa Atlantis para mí, pues es de mis ídolos, el único que puede transportarme de regreso a los cinco años de edad.

Muchas veces, con esperanza de encontrarlo en alguna tienda en línea, escribía en los buscadores “Atlantis figura de acción” o “Atlantis juguete”. Lo hice incluso compulsivamente, cada tres o cuatro semanas, durante varios meses, sin encontrar resultados.

Mi suerte cambió en diciembre pasado. En Mercado Libre, exactamente la misma figura de acción de Atlantis que tuve en mi infancia, apareció ante mí a un precio irresistible. La desventaja era que no tenía las mallas, las botas y la capa con las que recordaba a mi juguete, pero eso era solucionable. No dudé en hacer mi oferta. El vendedor prometió hacer el envío. Las semanas pasaron y lo único que obtuve fue el reembolso del dinero.

Entonces me había abandonado de toda esperanza.

Las búsquedas en sitios web no cesaron, pero no pensé que encontraría el juguete de Atlantis de nuevo.

Ahora les cuento un hecho poco conocido de mí, pero también de este medio: el 16 de enero pasado, La Orquesta tendría que haber sacado la edición número 1 de su diario impreso, pero por culpa de la tecnología, después de una semana de intenso trabajo y una desvelada de poca madre, el lanzamiento del periódico tuvo que retrasarse un día. Eso supuso una tristeza que tuve que resolver con con una recompensa palpable para mí mismo. Caminé al mercado Hidalgo y compré un juguete de Atlantis, que no se parece para nada al de mi infancia, pero al menos pudo suplirlo. Ese Atlantis, el de este año, aún se mantiene en la oficina.

Pero después, como acostumbraba, volví a buscar al Atlantis de mi infancia en Mercado Libre. Y lo encontré.

Realicé el pago y al día siguiente ya estaba en San Luis Potosí.

Abrí el paquete con el Atlantis de mi infancia hasta unos días después: había prometido que volvería a tenerlo en mis manos hasta que estuviera junto a Olga. Y lo cumplí.

Lo tuve en mis manos y volví a recorrer muchas emociones de mi infancia, pero también de mi vida adulta.

Ahora, Atlantis, el juguete, ya está aquí, de nuevo conmigo. Prometo cuidarlo como no hice en la primera oportunidad.

Con Atlantis, el luchador, aún tengo algunas deudas personales que saldar, para homenajear su leyenda.

@RconRMacuarro

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