#4 TiemposDesafinando

La excelencia vs sentido común | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando


Nuestros padres siempre decían: “hay que prepararse para llegar muy alto”, nos inculcaron que el sacrificio era parte de la vida, había que dejar siempre algo que nos gustara para poder avanzar en la vida, algunos se quedaron en solo mirando y otros realmente lo aprovecharon. Para los desafortunados, los recursos económicos no alcanzaron para permitirse tener una carrera técnica o licenciatura que les prometiera un futuro mejor.

Existen personas con la capacidad suficiente para alcanzar los más altos grados académicos, maestrías, doctorados especialistas en temas que en ocasiones ni los imaginamos. Hoy, los jóvenes quieren verse encumbrados, obtener la gloria personal basados en los estudios y esto es bueno para ellos y para la sociedad, no obstante se están encontrando con una dinámica social muy demandante. Las empresas requieren de sus empleados, conocimientos técnicos de alta especialidad, exigen conocimientos precisos, hablar varios idiomas, habilidades gerenciales y hasta perfiles de líderes, y nos preguntamos, ¿cómo ser todo eso en uno?

En la industria, cualquiera que sea el ramo, sería lo óptimo encontrar personal con esos perfiles para alcanzar la perfección en procesos de calidad y competitividad que hoy se requiere, de pronto pensamos en el gobierno y en las instituciones quienes están ahí, pues diríamos de todo, solo que sin especialidad en el sentido común.

“La democracia crecerá mejor sobre el suelo del sentido común porque no es una técnica legislativa o institucional, sino una actitud”. En realidad, el sentido común son las ideas que cada persona tiene sobre las cosas, si observamos y nos fijamos bien, todos los políticos invocan repetidamente el “sentido común” para justificar su actuación pública.

Ahora resulta que cada quien tiene su sentido común muy acomodado a su partido, a su hueca manera de pensar, refiriéndonos a los candidatos a la Presidencia de la República. Pareciera que el universo completo son ellos y solo ellos, cuando el sentido común, dice que somos las personas que pretenden gobernar, muy doctores, licenciados, masters, y no se ve ni escucha una sola idea, una sola propuesta de tal solidez, que convenza para mejorar la ya de por sí, deteriorada economía del analfabeto mexicano.

De igual forma ocurre cuando se alcanza el poder, el sentido común desaparece por arte de magia, por ejemplificar sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el secretario de economía Idelfonso Guajardo, menciona que vayamos haciéndonos a la idea o estemos listos para solo contar con Canadá, en un tratado comercial únicamente con ellos.

Si se hubiera tomado en cuenta las miles de opiniones de expertos y empresarios, para entablar acuerdos comerciales similares en mercados como el europeo o asiático, “el TLCAN nos habría hecho los mandados” ¿Por qué? Porque el sentido común era ponernos de rodillas ante los gringos desde la creación del TLC, pensando que nunca llegaría un radical como Trump… se apoderaron del sentido común en lo económico perjudicando a la sociedad. A los encargados de la economía mexicana nunca se les ha escuchado mencionar cuál es el modelo económico que nos rige, para los ricos el neoliberalismos capitalista, para los pobres asistencialismo clientelar, socialismo puro, para la clase media siempre media o haciéndose pobre cada gasolinazo, para ellos democracia. ¿Cuál es entonces nuestro pensamiento político y económico que nos hace distinguirnos de otras economías?

Si esto se hereda el sentido común, no es para nosotros los potosinos, vivimos desde hace tiempo las aberraciones más absurdas e incomprensibles, sobre todo en al ámbito político, se podría esperar de todo. Ha comenzado la construcción del brazo del distribuidor Juárez, ¡bravo! ¡Aplausos!, pero ¿Si sabrán que su vida útil en cuanto a vialidad vehicular será de unos cuantos años?, el lucimiento personal es la vacuna contra el sentido común.

Se pretende cumplir con la ley creando la Fiscalía Anticorrupción con carnal a modo, pero creada, o peor aún, el Comité Estatal del Sistema Anticorrupción que hace denuncias de corrupción y nepotismo en el municipio de Cedral; nadie les hace caso, y sin embargo, el presidente en funciones de aquel municipio le hizo berrinche al primer priista del estado y al comité directivo estatal, para alcanzar la reelección y como se ve, nuevamente candidato por el PRI, por supuesto todo seguirá igual.

El sentido común no va con el sentido político, la “ecuación corrupta”, el “equipazo”, tema cansado, tedioso y aburrido para la Fiscalía (a modo pero Fiscalía); panistas, priistas, verdes… tienen el manto de la impunidad. Ahora con tanto acuerdo de “amarres políticos”, el manto llega desde lo más alto de poder. En la política no hay casualidades, si se protege al malhechor es que alcanzaste a agarrar la pata.

Stephen Hawking. (Stephen William Hawking; Oxford, 1942 – Cambridge, 2018) Físico teórico británico

Stephen Hawking

Se fue a un mejor lugar, científico y hombre sin igual, de temple de acero o de algún metal de otra galaxia, “he vivido con la perspectiva de una muerte inminente durante los últimos 50 años. No tengo miedo a morir pero no tengo prisa por morir. Hay muchas cosas que quiero hacer antes”. Escogí esta frase, de muchas, para hacer un reconocimiento la fortaleza de la mente en un cuerpo débil. Vivía como quería vivir, externaba y aplicaba en sus teorías sobre los agujeros negros una filosofía de vida; encanto siempre singular, como esta frase que me hace recordar que la existencia del ser humanos recae en sus pensamientos, para hacerlos acciones, “las cosas pueden salirse de un agujero negro incluso por ambos lados y posiblemente a otro universo. Entonces si te sientes en un agujero negro, no te rindas: hay una salida.


Reconociendo a un grande entre grandes STEPHEN HAWKING, la humanidad se quedó un poco más huérfana.


Nos saludamos pronto.

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