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La emoción e injusticia vencieron al futbol | Columna de Héctor Morán

Tercer tiempo

El pasado martes finalizaron las eliminatorias mundialistas en el continente americano. Los pases por ir al mundial en Concacaf y Conmebol estuvieron más peleados que los boletos para ver a México en el Lastras.

Al final de todo, parece que el futbol fue superado por la emoción de los eventos donde los sueños de miles de aficionados fueron más que la justicia futbolera.

México, luego de su buena reacción contra Trinidad y Tobago, fue superado por Honduras, en un juego aburrido hasta para los mismos mexicanos, donde luego del tercer gol hondureño, los “catrachos” solo se la pasaron dando vueltas por el césped. Unos días antes aplicaron la misma contra Costa Rica, pero el árbitro de ese encuentro agregó 7 minutos y para justicia futbolera empató Kendall Waston al 96’. Pero las justicias futboleras duran tan poco, que con sus artimañas y sucio juego, les alcanzó para ganar a nuestros paisanos y colarse al repechaje, que jugarán contra Australia. No tengo nada en contra de los hondureños, pero espero que entonces se haga justicia en el futbol.

Ya que empezamos a hablar de lo justo, no podemos dejar ese gol fantasma que le marcaron por bueno a Panamá, Jair Marrufo, árbitro estadounidense, dio por bueno un gol que nunca entró, muy apenas dio en el poste la bola y salió del campo. Barbaridad la que se vivió en ese partido, ya que por ese gol fantasma validado por el estadounidense, dejó fuera al conjunto de las barras y de las estrellas, que sinceramente no sé qué dio más risa el pasado martes, que Estados Unidos no le haya podido ganar a Trinidad y Tobago, o que un “gringo” haya inventado un gol para dejar afuera a su selección. Vivimos una cosa de locos aquí en Concacaf, en donde todo está permitido, desde pasar tirado 30 minutos en el césped sin ser sancionado para ganar un partido, hasta que los baloneros escondan los balones para que su selección se clasifique. Bendita sea la zona y futbol tercermundista.

Me esperé hasta ahora para escribir mi columna por una razón y solo una, Lionel Messi. Apostaba lo que usted gustara porque pensé que Argentina volvería a fracasar y escribir mi columna sobre lo sobrevalorado del futbol actual, en donde un jugador que fue comprado por 90 millones (Higuaín) y otro que vale más que eso (Dybala) no pueden meter una maldita pelota a las redes y sobre el pecho frío de Messi. Pero no todos somos perfectos en nuestra manera de juzgar y aunque me duela tengo que admitir que Messi se merece ser español y no argentino; aberrante y espantosa la actuación de Argentina durante las eliminatorias en donde ya no encontraban ni qué hacer para clasificarse, hasta el examericanista, Darío Benedetto, terminó por ser el delantero titular de la selección, porque había unos petardos llamados Icardi, Dybala, Higuaín, Agüero, que nunca pudieron hacer su trabajo: meter goles. Tampoco pudo Benedetto, pero para que Argentina se haya ido a esos extremos, es que algo malo estaba pasando. Solo una pulga solitaria repartía juego en toda la cancha, pero no había quien las metiera, hasta que entendió esto Messi y se dio cuenta que para ir a Rusia tenía que armar la jugada y meterla porque si no es él no había quien. Argentina terminó probando hasta con el “Papu” Gómez… ¿no lo conoce? Exacto. Pero Messi terminó por sacar las papas del fuego y metió los tres goles para derrotar a Ecuador y así poner a Argentina en su lugar, en Rusia 2018.

Ya por último, el supuesto arreglo entre los jugadores de Colombia y Perú, les diré que es muy obvio que hubo un arreglo luego de que se dieron cuenta que con el empate les favorecía tanto a colombianos como a peruanos, esto lo digo por el video que ayer fue difundido de Falcao convenciendo a los jugadores de ambos equipos para que se dejaran de hacer daño y así los colombianos clasificaran al mundial y Perú de igual manera, aunque tendrán que hacer una escala por Nueva Zelanda para concretarlo. No digo que esté bien, pero es muy diferente arreglar un partido con fines de lucro a lo vivido el pasado martes en el Estadio Nacional de Lima, en donde el único objetivo de este acto fue el querer cumplir su sueño de jugar un mundial, esto luego de la frustración de haberse perdido el mundial de Brasil por una lesión en la rodilla. Esto lo menciono porque muchos tacharon de cobarde, traidor y hasta pidieron cárcel para Falcao por “amaño de juego”.

Muy movida fue la última jornada rumbo al mundial, en donde nos deja un probadita de cómo será la Copa del Mundo, con grandes emociones, muchos errores arbitrales… aunque espero que sin arreglo de partidos.

@H_Dmgz 

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