Desde mi clóset

La edad media y las prácticas sodomitas | Columna de Jeús Paúl Ibarra

Desde mi clóset

En el medievo, la condena hacia la homosexualidad se hacía sentir dentro de la iglesia católica de manera severa. El pecado de sodomía era reprimido con la castración, la confiscación de bienes, la tortura e incluso la hoguera. Se justificaba esta represión debido a que la ley divina condenaba a los hombres que se acostaran con hombres y aquellos que se tuvieran con propósitos contranaturales. “Alarico mandó que los homosexuales fueran quemados en la hoguera y en la Ley Visigotorum se consideraba al homosexualismo con la castración” (Ugarte, 2002). Durante el gobierno de Alfonso el Sabio, los homosexuales eran castigados de manera brutal, al ser colgados de las extremidades inferiores hasta provocarles la muerte.

Según algunos datos históricos documentados por Nuno de Salter Cid, en el reinado de Alfonso V, “regían las ordenanzas Manuelinas y Filipinas que ordenaban la confiscación de todos los bienes de los homosexuales; sus hijos y descendientes eran calificados de infames y establecían un complejo sistema de recompensa y de denuncia de los delitos de sodomía. Agrega el autor citado que el Rey Manuel estableció que el delito también podía ser cometido por mujeres, y que en 1614 se ordenó que los culpables del pecado de sodomía fueran quemados vivos cuando tuvieran sentencia del Santo Oficio ejecutadas por los jueces seculares (Salter, 2000).

Cuando los reyes católicos tenían el poder dictaron leyes contra las personas homosexuales. En este régimen se ordenaba a los sodomitas que fueran quemados en “flamas de fuego y que perdieran todos los bienes que pasaban a la Real Cámara y al Fisco” (Medina, 1999). Estas leyes fueron repetidas en la Nueva Reconciliación de Leyes de España de 1567 y en la Novísima Recopilación.

Salter Cid argumenta que “Felipe II insistió en que se aplicara el castigo de muerte a los sodomitas y exhortó a que no se los mande a las galeras como hacían en algunos casos los tribunales de la inquisición. Estas leyes rigieron en España y en las colonias de las que nuestro país formaba parte” (Salter, 2000).

Durante el Renacimiento se produjeron infinidad de cambios culturales y políticos, pero la homosexualidad no solo siguió siendo perseguida, sino que durante esta época se produjeron algunas de las mayores persecuciones, tanto por las autoridades eclesiásticas como por las civiles de toda Europa.

La Inquisición Española tenía potestad sobre el crimen de sodomía en la Corona de Aragón, y en los tribunales de Zaragoza, Barcelona y Valencia un 12% de los juzgados por la Inquisición eran condenados a morir en la hoguera. Entre 1570 y 1630 se calcula que fueron condenadas unas 1000 personas a la hoguera por el delito de sodomía. Especialmente sanguinario fue el tribunal de Zaragoza, que entre 1571 y 1579 juzgó a 543 personas por sodomía, de las cuales 102 fueron ejecutadas. En esa misma época, en Portugal más de 4000 personas fueron acusadas de sodomía por la Inquisición, de las cuales 500 fueron presas y 30 condenadas a muerte, la mayoría durante el siglo XVII. Entre los siglos XV y XVI hubo importantes persecuciones perpetradas por las autoridades civiles de Venecia y Florencia, que desembocaron en 13 ejecuciones en Venecia y en Florencia, si bien las penas eran algo más laxas pero incluían también la castración y la muerte, los Ufficiali di Notte se encargaron de acusar a más de 12.500 hombres por delitos de sodomía, de los cuales unos 2500 fueron condenados y ejecutados.

Fuera de la órbita de la Iglesia Católica, en los países con iglesias reformadas se constituyeron sus propios tribunales inquisitoriales y legislaciones represivas. Así, en la Inglaterra de Enrique VIII se adoptó la Buggery Act (1533), que fue la primera ley gubernamental contra la sodomía en Inglaterra, ya que hasta entonces los encargados de perseguir tal delito eran los tribunales eclesiásticos. Esta ley definía como delito cualquier práctica sexual “antinatural contra la voluntad de Dios y el hombre”. Posteriormente fue reformada por los tribunales para que solo incluyera el sexo anal y el bestialismo. Esta ley fue muy influyente con posterioridad porque se extendió por todas las colonias británicas y fue la base de muchas legislaciones que han permanecido vigentes hasta el siglo XXI en muchos países de América, Asia y África. También el Sacro Imperio Romano Germánico, de manos de Carlos V, creó la base legal que constituía la sodomía como delito en la Constitutio Criminalis Carolina, que se mantuvo vigente hasta finales del siglo XVIII. Su artículo 116 dice: “Castigad así al impúdico, cuando actúe contra natura. En el caso de que una persona actúe de forma impúdica con un animal, un hombre con un hombre, una mujer con una mujer, entonces han perdido el derecho a la vida. Y se deberá, según la costumbre, llevarlos a la muerte con el fuego”. Entre los pocos personajes que se pueden citar de esta época destacan los artistas Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, de los cuales el primero de los dos tuvo que sufrir en su juventud un proceso y posterior encarcelamiento acusado de sodomía, del cual finalmente quedó absuelto, y el segundo tuvo la fortuna de contar con los favores del papa Julio II y de la familia Médici, gobernantes de Florencia, lo que le hizo prácticamente intocable (Rhay, 2011).

@paulcollazo06

 

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