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#Especial | Gestorías: ¿Quién está detrás de la otra ecuación corrupta en SLP?

Después de la ecuación corrupta de Enrique Flores, una nueva y millonaria treta se gestó al interior del Congreso de San Luis Potosí

Por Jorge Saldaña

Si algo se recuerda a nivel local y nacional de la actual legislatura, fue el escándalo que en los medios se bautizó como “la ecuación corrupta”, y que evidenció al menos a tres legisladores potosinos presuntamente involucrados en el “blanqueo” de cuentas públicas de los municipios a cambio de fuertes cantidades de dinero. El caso aún se encuentra en proceso.

La otra ecuación es un asunto que poco a poco se fue descubriendo gracias al trabajo periodístico de diversos medios de comunicación así como de organizaciones civiles, como “Ciudadanos Observando” que detectó y evidenció una red de empresas fantasma a través de las cuales 25 de los 27 diputados compraron facturas y comprobaron gastos de gestoría y apoyos que en la mayoría de los casos nunca se entregaron. La suma desviada alcanza los 31 millones de pesos.

Eliminar esa partida presupuestaria que permite a los diputados acceder a grandes cantidades de dinero con la simple justificación de una factura que consiguen ilegalmente en el mercado, ha sido un tema recurrente en la actual legislatura, sin embargo en los hechos poco hicieron los diputados para que, en términos prácticos estos recursos no estuvieran a su alcance.

La última propuesta para, ahora sí, eliminar esta partida presupuestaria se presentó el pasado 15 de mayo y fue firmada por todos los diputados excepto el representante de Conciencia Popular. Sin embargo, existen antecedentes y personajes que rebasando incluso el paso de las legislaturas, han estado detrás de un complejo pero frágil sistema de acuerdos entre las distintas fracciones que nunca fueron plasmados en la Ley Orgánica del Congreso del Estado.

Es el caso de la supuesta “reducción” de los salarios de los diputados que anunciaron en 2016, hubo otro detalle. Cuando se llevó a cabo una regulación en el tema de las percepciones, técnicamente los diputados no se subieron el sueldo, pero “integraron” la partida de la gestora institucional a sus dietas mensuales, subiendo de 95 mil a 114 mil pesos mensuales.

“El objetivo fue integrar una sola percepción para los diputados que es la dieta y faltaba esta parte que es eliminar la gestoría, que sin duda coincide con una demanda ciudadana”, declaró entonces Héctor Mendizábal Pérez, presidente de la Junta de Coordinación Política en el Congreso.

Los diputados, exhibidos por este simulado incremento a su salario, decidieron acordar “regresar” el dinero sobrante de esta partida a la Dirección de Finanzas del Congreso del Estado, sin embargo no hay ley que se los demande ni exija por lo que resultó ser un asunto “de buena voluntad”

De acuerdo a la propia página de transparencia del Congreso del Estado, los recursos que se han gastado hasta el momento por este concepto alcanzan los 31 millones de pesos y es que la partida presupuestal de “Gestoría Institucional” desde hace dos legislaturas pasó libremente a las manos de los diputados.

LOS ANTECEDENTES

De acuerdo a las modificaciones que se han hecho a la Ley Orgánica del Congreso del Estado, fue en la quincuagésima novena legislatura, entre 2009 y 2012, cuando la Coordinación General de Gestoría y atención ciudadana del Congreso del Estado se convirtió de la noche a la mañana en un “comité”.

Lo anterior a petición del entonces diputado y presidente de la Junta de Coordinación Política, Oscar Bautista Villegas, que desapareció en un acuerdo la Coordinación Institucional que se dedicaba a recibir, validar y tras elaborar un estudio socioeconómico, destinar recursos de apoyo solicitados para la ciudadanía.

Hasta ese año de 2012, la gran mayoría de las peticiones eran apoyos para la compra de boletos de autobús y medicinas, nunca para materiales para construcción, dulces, pago de talleres y una variedad de conceptos que hoy los diputados usan para justificar el uso de los recursos.

Cabe destacar que la oficina de Coordinación de Gestoría, hasta antes de la llegada de Bautista Villegas, contaba con un responsable. Las compras y apoyos, si bien pasaban por la aprobación de los diputados, no los involucraba con los proveedores. Tampoco directamente con los ciudadanos que se apoyaba; es decir, el recurso se usaba de forma institucional y no discrecional.

Óscar Bautista, integrante de la ecuación corrupta sería también artífice de otra corruptela

Y COMENZARON LOS DESVÍOS.

La sexagésima legislatura, la de los priistas al servicio del entonces gobernador Toranzo, Rosa María Huerta, Juan Manuel Segovia, Eduardo Chávez, Christian Joaquín Sánchez, junto con los “Verdes” Martín Álvarez y Jorge Aurelio Álvarez, poco hicieron para remediar el arreglo que heredaron gracias a Bautista Villegas. El uso discrecional, ya repartido para cada diputado que decidía el destino del dinero, fue una constante para los diputados.

Si a caso se rescata de entonces la propuesta del diputado Alejandro Lozano González “Boris” que pugnó por que los legisladores se redujeran tanto el sueldo como los aguinaldos en un 60 por ciento, sin embargo durante su paso por el Congreso no lo logró pues sus compañeros votaron en contra.


VILLEGAS AL CUADRADO Y SE SUMAN TEKMOL Y XITLÁLIC

Villegas, repitió como diputado en la actual legislatura y ahí se encontró con la novata panista Xitlálic Sánchez Servín, su viejo compañero diputado, Oscar Vera Fábregat, y al hermano de su también ex compañero diputado, Alejandro Segovia, todos ellos en la comisión de gobernación. Bautista en la Junta de Coordinación Política y José Luis Romero en la mesa directiva durante el primer año de ejercicio. A la ecuación se sumaron los panistas Mariano Niño, Enrique Flores, y Héctor Mendizábal: se había formado una supuesta fracción “independiente” de sus partidos que se denominaron “Broncos”, las cabezas visibles eran por supuesto, Oscar Bautista, y los operadores Romero y Flores.

Como es costumbre, al inicio de la Legislatura las fracciones se repartieron las coordinaciones administrativas disponibles en el Congreso. Al PRI le tocaron las más importantes: Comunicación Social y la Oficialía Mayor, el resto de menor importancia entre panistas y perredistas, pero faltaba una, la Coordinación de Gestoría.

Bautista Villegas, tal como destruyó esa oficina, intentó reconstruirla y convertirla en un espacio más para su fracción y sus intereses, nada mala jugada si se considera que además del presupuesto asignado, se había prometido, por parte de la Secretaría de Finanzas, un incremento jugoso a repartir por cada diputado en su respectivo distrito.

Las fracciones se negaron, y la condición para que la oficina institucional de apoyos volviera a su función original es que se le “asignara” a otro partido que no fuera el PRI.

SI NO ES MÍA, ES DE TODOS.

Las actas no revelan, ni revelarán, la negociación y reparto de posiciones entre los partidos, pero ocurre de facto. Es así que Villegas, Tekmol, Xitlálic y Vera, dan marcha atrás y abandonan la posibilidad de reinstalar la Coordinación mencionada y se queda, una vez más como un comité que de gestoría solo lleva el nombre, pues también lo hacen una especie de buzón de quejas y sugerencias. Nada que ver con su función original.

Los “broncos” se diluyeron, la ecuación corrupta originó un parteaguas en el Congreso. Pero no hubo quien pudiera tumbar estos acuerdos con los que los diputados continúan, literalmente, repartiéndose entre ellos todos esos recursos que primero se sumaron a su sueldo con la promesa de regresarlo. Pero luego pidieron más, y hasta construyeron una red de empresas fantasma que justificaba los gastos a cambio de una comisión. Apoyos y recursos que incluso llegaron al extremo de entregarse a gente ya fallecida por parte de Mariano Niño, por cierto actualmente vocal del comité de gestoría.

Un caso espinoso del que seguiremos informando.

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