#4 TiemposDestacadasTercera Llamada

La Coqueta Auditoría | Columna de Jorge Saldaña

Tercera Llamada

jfsh007@gmail.com

Como adolescente socarrona y coqueta se comporta la Auditora Superior del Estado, Rocío Cervantes Salgado. Haciéndose la inocente, la que nunca se porta mal, la que no coquetea con uno y con otro poder instituido o fáctico. Ya nadie le cree.

Bien sabe usted, Culto Público, que no hay mejor fórmula para el fracaso que el querer quedar bien con todo el mundo, y así es como está cavando su tumba la encargada de revisar el ejercicio de los recursos públicos de los 113 entes auditables en nuestro estado.

Podría escribirle a usted todo lo que ellos dicen, ese discurso oficial en el que aseguran (tontos serían en decir otra cosa) que se están apegando a la normatividad, que técnicamente las auditorías se realizaron con pericia y metodología y hasta que la información no fue filtrada, sino “subida en lo oscurito” con acceso, ese sí filtrado, a uno que otro medio de comunicación consentido.

En lugar de ello, y para no hacernos tantas bolas, le diré lo que todo el mundo que haya transitado por el espacio público de las instituciones de San Luis Potosí conoce: la Auditoría Superior del Estado es un arma política que se usa para destruir o restituir prestigios de los enemigos temporales de quien ejerce el poder público.

En otras palabras: la Auditoría no trabaja para usted o para mi, para los ciudadanos que deberíamos poder confiar en un ente independiente que revise a conciencia la forma en que se utiliza el dinero de todos nosotros, no. Trabaja para quedar bien con aquellos a quienes les debe el favor del puesto, llámense titulares del ejecutivo, diputados o medios de comunicación.

¿Qué mejor poder de influencia para “castigar” o “reconocer” que el poder revisar, con varas de diferentes medida, a cada uno de los entes a auditar según convenga?

Para comprenderlo mejor, imagine que es como en la escuela, y que la maestra que le califica a usted la tarea, también califica la tarea del hijo del director y de los hijos del consejo de padres de familia que le dieron el empleo de maestra, al que llamaremos “Juanito”

La tarea de su compañerito “Juanito” quizás de manera inconsciente, pero que no deja de ser injusta, será calificada de forma por demás complaciente, de toda la libreta serán revisadas nada más dos páginas, se le pasará por alto los errores ortográficos y hasta las manchitas de torta mordida en alguna que otra hoja. Juanito, habrá sacado estrellita y así será anunciado en el acto cívico.

Sin embargo, en el mismo ejemplo, a usted, al que no le debe la maestra ningún favor, no es hijo del director, ni su familia es de la junta que contrata a los maestros, pero además es el enemigo mortal de Juanito porque -vamos a decir- uno le bajó la niña al otro, le revisan la libreta con mano dura, con lupa, todas y cada una de las hojas, letra por letra y palabra por palabra. Así, lo merezca o no, será expuesto en el patio con las orejas de burro puestas y reprobará el año.

¿Es justo? quien sabe, pero así ocurre y en todo caso es “legal”, eso sí.

La pregunta es: ¿a quién obedece hoy en día la Auditoría?

Fácil, ¿para qué nos andamos con cuentos de las cuentas? Obedece a Juan Manuel Carreras para así someter a sus enemigos o posibles enemigos políticos. Obedece también al diputado Héctor Mendizábal, que hasta a sus propios compañeros les está lanzando disparos de su arma mortal. Qué poca vergüenza, hay que decir, porque no conforme con todo lo que se le comprobó a su grupo parlamentario y a otros con el asunto del uso de empresas fantasma (que para ellos no lo son) para comprobar fuertes cantidades de dinero de “gestoría”, todavía se pone a atacar a los funcionarios del Congreso que cumplieron las instrucciones de la Junta de Coordinación Política de la que él es parte.

Algo así como pedirle a su contador que haga un cheque para pagar la fiesta de su cumpleaños, y luego acusar al contador por haber pagado la pachanga que solicitó. ¡Qué absurdo, en serio!

Finalmente, la auditora, lo quieran o no, también está respondiendo, y se nota, a un grupo editorial que en su momento la protegió e impulsó. Ni modo, también esas facturas tiene que pagar Rocío Cervantes, la maestra injusta, la coqueta quedabien, la amiga de Héctor, la empleada del gobernador.

Una tarea: ¿cómo explica la ASE que al gobierno del estado le haya auditado solamente la quinta parte de su presupuesto (menos del 20 por ciento) y a algunos ayuntamientos el 99 por ciento?

Punto extra: ¿Por qué los entes “amigos” de la Auditoría Estatal salen casi impecables y en la Auditoría de la Federación salen más cochinos que el babero de bebé comiendo mole? Ahí les hablan UASLP.

Hasta la próxima, hijos de mi alma.

BEMOLES

ADIVINANZA
¿Que tienen en común un contrato de obra asignada al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, una demanda, un moche y un diputado local electo? #LaTormentaQueViene

SERENOS MORENOS
Los diputados electos de Morena son una mezcla muy interesante y harto dispar de personalidades. Lo único que tienen en común entre ellos nueve (llegarán a 10 si Patricia Álvarez, del PT, se une a la bancada), es que no se la creen que serán diputados, que no saben lo que eso significa y lo más importante, que no reconocen entre ellos ningún liderazgo porque están todos al mismo nivel de lejanía de la Federación. Más vale que los más visibles mediáticamente como Marité Hernández, Paola Arreola y hasta el Mijis, serenen sus ímpetus latentes en favor de su próxima y poderosa fracción. Hacerse pedazos entre ellos antes de entrar al ruedo no parece la mejor de las ideas. La reunión de Leonel Serrato con Cándido Ochoa definitivamente no contribuyó a esa unidad, y lo único que no hizo Serrato fue avisar con tiempo del inicio de sus reuniones, de ahí en fuera tampoco se le puede satanizar. Vean el bosque, no el dedo que lo señala. #CuídamelosVirgencita

Lee también: 

El Clan Andrade en la Secretaría del Trabajo | Columna de Jorge Saldaña

Nota Anterior

Acusan a pareja de robar niños en Hidalgo y les prendieron fuego

Siguiente Nota

El Ceepac pagó bonos de puntualidad... ¡a impuntuales!