La comunicación del delito. Columna de Óscar Esquivel

11:02 14-Octubre-2016
La comunicación del delito. Columna de Óscar Esquivel

DESAFINANDO.

Homero Simpson…la inspiración del comunicador oficial.

Si el mundo viviera más despacio, tal vez tendríamos la oportunidad de razonar sobre todo aquellas cosas que nos parecen vanas; sin embargo,  son las cosas más importantes que podamos estar viviendo hoy en día.

Me asomo un poco al ayer de recuerdos; gratos momentos corriendo en las calles jugando al fútbol, a las escondidas, no teníamos otro objetivo que ser felices. 


De forma ocasional nuestros padres comentaban de algún delito como un robo era difícil conocer de secuestros de asesinato escandalosos, entonces las familias se refugiaban en sus casas para comentar los hechos.

La policía de la colonia silbaba después de las 10 de la noche para anunciar que estaba pendiente y velaban por la seguridad y la tranquilidad de todos nosotros.

Hoy en día esto parece un sueño, ¿Algo habremos hecho? me pregunto… ¿Qué hicimos mal? ¿Por qué estamos en este momento implorando que la violencia no llegue a nuestras personas?

Realmente me duele me dueles, San Luis. Los ciudadanos no tenemos respuestas, sólo evasivas. De esta forma es raro que un pueblo pueda apoyar para combatir a la delincuencia; podrán no salir las cuentas de un presidente municipal o un funcionario,  la percepción será la misma “entre corruptos te veas”, pero tratándose de violencia, secuestros, levantones, feminicidios, trata de personas, los señores encargados de velar por la seguridad de todos nosotros, sólo evaden las preguntas o no aclaran de forma simple lo que realmente está sucediendo, confundiendo a la sociedad.

En el gobierno anterior se destinaron 400 millones de pesos para el equipamiento capacitación y entrenamiento de los cuerpos de policía ¿Qué se hizo con todo ese dinero? ¿A dónde fueron a parar los equipos de alta tecnología o las cámaras que serían instaladas en toda la capital potosina? En las redes sociales aparecen con más frecuencia “muros falsos”, donde publican y hacen apología de la violencia. 

La psicología social nos indica que: todo individuo expuesto a comunicación falseada  sistemáticamente serán sin duda presas del pánico colectivo y se convertirá de manera inconsciente en “comunicador replicador”, sin sustento que genera incertidumbre por el desconocimiento de los acontecimientos. Posteriormente a un acto violento o delitos de alto impacto se convierten en un sentimiento o resentimiento del colectivo social, generando ansiedad  “por desconocimiento”.

La comunicación social se ve rebasada por las redes sociales, sin el más mínimo intento de verificar si ocurrió un delito de parte de los funcionarios encargados de esta área que ni por equivocación consultan Facebook o Twitter, ni sus propios WhatsApp. Hagamos coperacha para comprarles un smartphone.

¿No sería mejor hablar con la verdad, de frente y reconocer los hechos delictivos?, Cuanto más comunicación se genere y se esparzan noticias sobre delitos sin antes ser verificados, la comunidad se vuelve más escéptica, requiere de verdades, no formas evasivas de comunicación de la manera y “estilo” en que lo ejercen los “estrategas “del Gobierno del Estado.

Como esta carta redactada de manera chusca a una enamorada, se comportan los cantinflescos personajes de la procuraduría.

Amada Mía:


-Debo dejarte. 
¿Por qué?- No puedo decirte. 
¿A dónde?- No puedes saberlo. 
¿Cómo llegaras?- Aún no he decidido. 
Pero una cosa puedo decirte: Cada vez 
que oiga el sonido del viento,
susurrará tu nombre… y no lo recordaré.

Con amor

Homero Simpson

En sus conferencias de prensa son así: 42 Desaparecidas, ¡no!, 32, solamente, asesinatos y ejecuciones en las colonias populares !no¡ en todo el estado… !Nooo¡ todo lo negamos.

 Desconocen que contar con los ciudadanos en momentos de crisis de seguridad pública es indispensable para combatir a la delincuencia. Si esto no lo reconocen entonces ¿En dónde estamos parados?

Seguirán desafinando.

ÓSCAR ESQUIVEL

 

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