La Bruja del Mezquite (Parte 3 de 3). Por Larry Zavala

19:34 07-marzo-2016
La Bruja del Mezquite (Parte 3 de 3). Por Larry Zavala

EL ÓRGANO DEL TERROR.

brujadelmezcote

Lea aquí la primera parte de esta historia.

Lea aquí la segunda parte de esta historia.

Por la mañana el marido, despertó y le preguntó a su esposa por qué se había llevado a la niña a dormir ahí, que la estaba sobreprotegiendo, que no debería de hacer eso y que en lugar de hacerle un bien solo le haría un mal.

La pareja discutió y la mujer le contó lo que había visto, que no eran ya alucinaciones de los niños. Le dijo que ella había visto que ese animal estaba silbando y que después había gritado, entonces el señor trató de calmarla, ya que la vio un poco acelerada y le dijo “está bien, voy a checar, a ver si es posible que yo vea algo”.

Con eso la señora se calmó y pensó que al creerle su marido, ya no pasarían cosas malas, pero su esposo solo le había dicho lo que ella quería escuchar, no hizo nada al respecto y dejó pasar varios días. Cuando ella vio que su marido ya no hacía nada, le pidió que viera lo que pasaba en el árbol, que era verdad, que le creyera.

El esposo le volvió a decir que sí lo haría, pero que llegaba cansado del trabajo y no le daba oportunidad, ya que llegaba por la noche. Ella le dijo: “solo te estoy pidiendo que observes si algo raro o extraño pasa”. El hombre se fue a su trabajo y la señora, después de varios días de no haber dejado que los niños jugaran cerca del árbol, ya no soporto el hastío y la aburrición de los niños y les permitió salir a jugar, pero pidiéndoles que no se acercaran mucho al árbol.

La mujer se acercó con cautela y a medida que se acercaba lograba distinguir cómo una voz, diferente a la de su hija, secundaba los cantos de la pequeña, lo cual la hizo apresurar el paso y correr a tomarla entre sus brazos y al momento de tomarla, logró escuchar como claramente del árbol salía una voz que le decía “tu hija ahora es mía”.

La señora esperó a su marido y le pidió que quitara ese maldito árbol, que a ella ya le habían hablado y dicho cosas y que de esa manera se terminaría lo malo. El esposo no escuchó y le decía que no quitaría el árbol, entonces ella respondió: “Pues si no quitas el árbol tomaré a mis hijos y nos iremos a vivir con mi mamá para evitar que lo que anda rondando ahí nos haga nada malo”. El marido, para evitar que esto sucediera, le dijo que al día siguiente quitaría el árbol y lo quemaría. Más tarde, después de cenar, el señor salió a ver el árbol para analizar la maniobra que tendría que hacer para poder cortarlo sin que este se viniera sobre la casa.

En ese momento, mientras el analizaba y visualizaba su idea, de la nada entre su patio apareció la vieja andrajosa y harapienta que le había reclamado la propiedad del terreno, sin que el sintiera miedo al verla, puesto que ya la había visto una vez.

La vieja le habló: “Te dije que esta era mi casa, que a mí me pertenecía”, y fue ahí cuando comprendió que esa vieja era La Bruja del Mezquite que asustaba a su esposa y jugaba con su hija y se paró de donde estaba sentado.

El hombre confrontó a la bruja y le preguntó qué era lo que quería, qué necesitaba de ellos. Entonces, en ese momento, la vieja se desapareció y no le dijo nada. Él tomo la decisión de cortar el mezquite y quemarlo.

A la mañana siguiente, el hombre intentó comenzar a cortarlo con un hacha, pero no era fácil, porque su madera era muy dura. Llamó a uno de sus hermanos para que le ayudara y le dijo que era un mezquite, que debía utilizar una sierra para poder cortar el árbol.

Cuando ambos comenzaron a cortar el árbol, la vieja se presentó ante ellos y le dijo que no lo talaran, porque no sabían en la que se meterían si hacían eso. La vieja comenzó a atacarlos y le juró al señor que nunca lo dejaría descansar, que nunca permitiría que vivieran felices si cortaban ese árbol.

En cambio, La Bruja prometió que si él no cortaba el árbol ella, permitiría que vivieran ahí sin molestarlos. El señor no creía las palabras de la vieja y le decía que eso no era cierto, que ella al final no permitiría que vivieran a gusto.

El hombre reclamó que la vieja siempre estaría ahí, pero ella le juró que no los molestaría, que la dejaran vivir ahí en su árbol, que nunca lo tiraran y ella respetaría el trato. Él no creía porque era una bruja, sin embargo, el mismo temor de estar tratando con ella lo hizo acceder.

El trato selló cuando eél dejo de cortar el árbol y comenzó una nueva vida para ellos. Las cosas empezaron a ir bien en todos los aspectos, cerca del árbol comenzaron a plantar cosas y todo florecía bien.

De pronto ya había un jardín alrededor del árbol y todo transcurría con felicidad.

Pasaron varios años y la señora le preguntó a su marido qué era lo que había hecho para que la bruja se fuera y él le dijo que la bruja le había pedido que no cortara el árbol y los dejaría en paz.

Pasaron 15 años y la hija de los señores cumplió 18 años.

Un día, mientras la joven regaba las flores y los arboles del jardín, logró escuchar la canción que ella tarareaba de pequeña, “naranja dulce, limón partido” y se acercó al árbol, pues era de dónde provenía el sonido. Al acercarse a él una mano de una viejecilla, la tomó de la mano derecha y ella se quedó aterrada, paralizada del miedo.

La vieja le dijo: “No temas, solo te voy a contar algo. Hace mucho tiempo hice un trato con tu padre y lo he cumplido. Lo que él no sabe es que me prometí a mí misma llevarme al primer hijo que tú tengas y lo cumpliré, así me lleve toda la eternidad esperando sentada o en lo más alto de este árbol. Siempre cuidaré tus pasos y vigilaré al fruto de tu amor para poder llevármelo conmigo”.

Ella comenzó a llorar del miedo, se desesperó y cayó desmayada justo al lado del árbol. Nadie vio que eso había pasado. La joven volvió en sí y al recordar lo que ocurrió, se juró no volver a tener novio ni a tener hijos, para que la bruja no pudiera llevárselo.

Ella aún ve a la bruja sentada a un costado del árbol y ha logrado escuchar el silbido que produce cuando esta se deja ver en su forma de búho. La joven ha decidido seguir sola, para de esta manera evitar que la bruja cumpla su amenaza.

 

 
 
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