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La Bendición Galindo | Columna de Jorge Saldaña

Colaboración especial


Galindo no busca un solo cargo en esta contienda, desde el inicio de la temporada electoral dejó muy clara su intención de no participar y puso de manifiesto, una vez más, que su disciplina e institucionalidad son a prueba de pasiones y ambiciones personales. Aún así, el efecto Galindo, o la “Bendición Galindo” pone nerviosos a propios y extraños.

Resulta curioso que, hasta hace algunos años, los candidatos buscaban como primer acto de campaña visitar al Arzobispo o al jerarca religioso más cercano y de ahí salir ya perdonados e inmaculados a buscar el voto de los ciudadanos. Al menos así se estilaba, pero parece que los tiempos cambian.

A últimas fechas, Enrique Galindo, excomisionado de la Policía Federal, y por lo tanto el potosino que alcanzó las esferas más altas de la política nacional en este sexenio, le han otorgado los candidatos, y debemos decir que también los medios, ese extraño “super poder” de consagrar campañas o santificar candidatos.

El asunto no es gratuito, en justicia, la clase política le reconoce a Galindo que durante toda su trayectoria, pero más específicamente en los últimos años se ha comportado a la altura de un gran estadista, demostrando ser no solamente un funcionario, sino un político con aplomo y madurez para soportar las más duras pruebas.

Como se recordará, Galindo fue al menos por algunas horas el candidato del PRI al gobierno del estado, pero un berrinche de Fernando Toranzo con el presidente Peña deshizo en las últimas horas el acuerdo y se impuso a Juan Manuel Carreras.

Contrario a lo esperado, la reacción de Galindo fue cero revolucionaria y cien por ciento institucional al grado que no solamente se alineó a su partido sino que apoyó de manera personal al candidato impuesto y hoy jefe del Ejecutivo del estado.

Más adelante, claramente desprendido de agravios y en todo su derecho, Galindo buscó en buena lid la candidatura al Senado, la cual le competía José Luis Ugalde, otro político profesional que se ajustó a las reglas y supo respetar los códigos.

Para sorpresa de casi todos los priistas, excepto del primero en el estado, de botepronto y debajo de la manga sacaron al empresario Luis Mahbub como candidato y lo hicieron que se acompañara de Rebeca Terán como fórmula a la Cámara Alta de la República.

Con mucho mayores méritos y al menos 25 puntos de ventaja sobre Mahbub tanto en conocimiento como en intención de voto en todo el estado, una vez más Galindo fue relegado de participar electoralmente, dejando en evidencia que el gobierno se siente tan pequeño que tienen miedo a cualquier sombra que Enrique les pueda hacer.

Aún así, desde afuera y sin quererlo, después de que el propio Galindo hizo público su apoyo a Leonel Serrato Sánchez en una entrevista para la edición radiofónica de Emsa Valles, que dirige el periodista, Samuel Roa; se desató una ola de parte de los candidatos por buscar la “Bendición Galindo” como si incluyera un augurio de triunfo, un amuleto y un halo de “estar del lado correcto”.

Querer la Bendición Galindo como forma de demostrar dicha postura y altura, Galindo se lo ha ganado, es cierto, pero tampoco es que lo busque, al menos con los candidatos que no sean Leonel Serrato al que apoya recio y quedito, lo que ha causado molestia y hasta quejas de las candidatas del PRI por la capital y Soledad de Graciano Sánchez.

Hace unos días, por ejemplo, Galindo se encontró por mera casualidad (sí, sí hay, sobre todo en SLP que hay contados restaurantes que frecuentan tanto los periodistas como los políticos) a Marco Gama.

Galindo y Gama son amigos, tienen antecedentes de trabajo conjunto con alguno de los hermanos del hoy candidato al Senado por el PAN, PRD y MC y amistad con toda su familia y por lo tanto se saludaron con gusto, entre bromas y buenos deseos como lo hacen dos amigos que coinciden.

Ni Marco Gama aprovechó para presumir apoyo, porque no lo hubo, ni Galindo en realidad se lo dio.

El encuentro de camaradería y con educación nada tiene que ver con la política o con una estrategia del también exsecretario de Seguridad Pública por apoyar a candidatos, sin embargo, la jiribilla era de esperarse.

@jfsh007

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