#4 TiemposColumna de Enrique Domínguez Gutiérrez

La austeridad y una frívola crítica al igual que una boda | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas claras

 

Decenas de años en nuestro amado país, nosotros como parte de él, hemos sido víctimas de algún modo u otro de continuas vejaciones, corruptelas, fraudes, secuestros, inseguridad e injusticias.

71 años después de una hegemonía priista, un partido opositor se levantaba con una bandera de esperanza, misma que Vicente Fox Quesada, se encargó de destruirla. Pasaron 12 años donde los vicios continuaron, el nacionalismo decreció y se enriquecieron de manera abismal los magnates de este país. Matanzas abominables, desapariciones forzadas y crímenes aún impunes. En 2012 asume el poder nuevamente el PRI a través de Enrique Peña Nieto cuyas expectativas generadas por los medios masivos, principalmente Televisa, generaron toda una parafernalia y pronto salió a la luz su ineptitud y sumisión, en pocas palabras imperó el interés más allá del ámbito político. Él junto con Vicente Fox, sacan a relucir un panorama poco alentador de figurines con poca cultura y preparación para asumir un cargo, a diferencia de Felipe Calderón al que no se le reclama su ignorancia, sí se discute la matanza encarnizada de miles de civiles en su mal llamada guerra contra el narcotráfico.

Si después de esto no comprendemos que ahora, en este momento hay una gran oportunidad de cambiar los viejos vicios, es muy interesante preguntarse, ¿qué hará este nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador para disminuir la corrupción? Su bandera es la austeridad, muy respetable de su parte.

La austeridad como tal se refiere a la moderación en el gasto prescindiendo de lujos y gastos exorbitantes; se ha empezado con el pie derecho al disminuir en principio un 28% de gasto en las cámaras, retirar los bonos por productividad, por adquisición de automóviles, computadoras gasolina, vales, etc. La asignación de delegados en cada gubernatura generando grandes ahorros y fiscalizando el gasto público es también una buena medida.

Ha salido a la luz de manera reciente, la ceremonia matrimonial de César Yáñez con la empresaria Dulce María Silva, quien es parte de una acaudalada familia poblana quien contribuye a la economía de la región con más de 50 años en el mercado con el giro de alimentos procesados.

En marzo de 2016, Dulce María fue acusada por el gobierno de Rafael Moreno Valle de un fraude por un terreno de 6,000 metros cuadrados en perjuicio de pequeños ahorradores.

Fue detenida y estuvo recluida por más de un año, hacinada con 20 personas más, víctima de tortura física y psicológica.

Finalmente fue liberada durante la gestión del gobernador en funciones José Antonio Gali Fayad. El terreno en cuestión continúa en litigio por un monto aproximado de 130 millones de pesos.

Ahora, como una reflexión, a pesar de la austeridad como bandera del presidente electo, es necesario comprender que ésta, se maneja como premisa en el gobierno, no en el ámbito privado.

El pensamiento de oposición conservadora mantiene la idea; que pertenecer a la izquierda, al pensamiento liberal con visión nacionalista con enfoque globalista, tiene que ser austero en el vestir y en el manejo y esto es un oprobio.

El manejo de recursos propios y hacer lo que plazca con él, no debe de estar en entredicho, la coherencia o la congruencia no radica en el gasto personal. La ultraconservadora oposición quiere ver a las personas pidiendo limosna y con harapos para alzarse el cuello y generar ese estigma de personas fracasadas por no alcanzar un efímero éxito económico.

El ultra conservadurismo en su mayoría busca en extremo la felicidad que radica en el dinero y en preceptos ideológicos religiosos estableciendo con ello su estandarte de puritanismo y un vacío hasta el hartazgo de empatía.

La austeridad es en el gobierno, cada quien puede gastar su dinero en lo que le dé su regalada gana. Habrá que ver quién pagó a la revista ¡HOLA! esas publicaciones, que dan pie a una crítica de manera exhaustiva a la austeridad gubernamental por el presidente electo.

Como conclusión a esta nota, he de comentar que la medianía Juarista bien pudiera expresarse con esta boda. Una mesa de regalos en el Palacio de Hierro, no en Harrods ni en la Merced. Una boda en México, no en Suecia ni en Haití. Amenizando los Ángeles Azules, no Lady Gaga ni la banda de la escuela. Todo en su justa medianía.

 

Fuentes: Julio “Astillero”

www.lasillarota.com

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