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La atomización del PRI | Columna de Óscar Esquivel

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Riesgo inminente de una esquizofrenia

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Un día desperté mirando desde la venta en lo más alto del castillo, rodeado de pinos, encinos, los olores frescos y sutiles de las flores finas propias de un rey. Solía gobernar todo, todo el poder en mi mano, las arenas y los mares me reverenciaban, solo bastaba ordenarlo. De pronto me di cuenta que dormía solo, mis deberes habían terminado con toda su magia poderosa, ahora debía barrer las calles que antaño eran mías.

Ya nada es igual, -antes con solo un gesto bastaba y sentía el temor de mis súbditos, el de mi pueblo, todos obedecían en esta democracia “madura”.

Suelo hoy tener pesadillas, sobre todo descubrir que mis obras, mansiones, estaban erguidas sobre pilares de sal y arena, nada sólido, solo un montón de podredumbres. Escucho el ensordecedor sonido de las campanas, no sé si llamen a la libertad o a la revolución.

Un pueblo empobrecido, no puedo explicar el por qué si he hecho y aplicado todas las formulas de la economía, modelos exitosos en otros países y aquí solo he logrado 3.5 millones de pobres en 5 años, verdaderamente no fui capaz, nunca escuché palabras honestas, mejor dicho, no quise escucharlas.

Parece ser que cuando me levanto por las mañanas solo es para joder a México.

La gente no podía creer en lo que me había convertido, sigo pensando que son vientos malvados, abriendo puertas y rompiendo ventanas, para dejarme entrar en la realidad.

Siento que los revolucionarios quieren mi cabeza en bandeja de plata, ser ofrecido a los dioses de nuestros antepasados, para acabar con esta pesadilla. Estoy horrorizado, nadie querrá oír ni escuchar mi nombre. Estoy tan arrepentido, ¿alguna vez quisiera volver a ser rey?… ¡No!

El grupo Coldplay con su canción “Viva la vida”, da claro ejemplo musical de la pérdida del poder por el abuso del mismo, dibujando una realidad de nuestro país.

¿Qué sucede ahora? Estamos ante una encrucijada del debilitamiento del poder público, donde el PRI tenía todo y era todo para mantener por siempre el poder sin ninguna oposición, “aun cuando parezca dictatorial”, al momento de apartase de sus principios básicos, inspirados en la libertad para llevar al pueblo a ser feliz, prefirió la traición a la revolución mexicana, el movimiento que dio origen al partido social demócrata.

Hizo del neoliberalismo económico su principios, enriqueciendo a los más ricos, y elevando a la pobreza a la clase media, de los pobres ni hablar… no hemos sido capaces de crear nuestro propio modelo económico, no por incapaces sino por agachones al modelo mundial occidental.

En el PRI de los últimos años se creyó que la política asistencialista, con su súper programa Solidaridad, hoy Prospera, sería la gran solución a los problemas y necesidades de los pobres- más equivocados no han estado-. Se incentiva a la empresa extranjera con miles de millones de dólares y solo vinieron a ofrecer sueldos de hambre provocando pobreza laboral, nunca entendieron que podrían evitarse los programas como Prospera incentivando decididamente a la Pyme o micro empresarios, para formar parte de proveeduría de las trasnacionales, incrementaría las exportaciones teniendo repercusiones en mejores sueldos.

Si bien la inseguridad es un flagelo, herencia de doce años de disimulo panista, la impunidad es sin duda la base para permitir creciendo a los delincuentes ¿y qué es lo que se hace? Se gasta el presupuesto de seguridad publica en despensa, casas de cartón, estufas ecológicas y los homicidios continúan en aumento, los feminicidios, “la indiferencia gubernamental,” se dan uno tras otro. De los desaparecidos se perdió la cuenta, de esta manera y fallando en casi todos los órdenes: el desarrollo económico, salud, vivienda, educación, así llegamos al momento donde el punto de quiebre puede ser casi inminente.

El PRI se olvidó de escuchar la crítica, de promover propuestas distintas a las que plantean sus “primeros priistas”, de modernizar su discurso, se olvidó que la militancia también es ciudadanía y el voto duro se desplomó.

Disimular la sana distancia con los gobiernos emanados del partido ha sido un error casi fatal, sucede que los gobiernos secuestran las dirigencias estatales, convirtiendo a los presidentes del partido en otro miembro del gabinete para someterlos a modo y las deja en manos de la alta burocracia sabelotodo el manejo político partidista… en sus tiempos libres, por supuesto, permitiendo de esta manera el cacicazgo y sobre todo la promoción personal de los más allegados a los gobernadores.

Los militantes lo saben y callan, ellos trabajan siempre para unos arribistas que no realizan trabajo partidista o llegan importados de otros estados, solo esperan los “tiempos” para ungirse como candidatos, por el solo hecho de ser amigo, compadre y recomendado del dedo todo poderoso.

Los militantes de a pie siempre se quedan mirando, como los mejores cargos del partido y del gobierno los ostentan quienes no tienen esa vocación de servicio, por no tener la influencia suficiente para “llegar”, se quedan en la banqueta esperando alguna recompensa por su trabajo dentro del PRI.

No es momento de caer en pánico, ni sentir derrota alguna, pero el tiempo de cambio llegó, la militancia priista debe reclamar su espacio, arrebatado durante tres generaciones, que solo han heredado sin merecimiento alguno los “dirigentes” actuales.

De perderse – que no se desea- las elecciones de este 4 de junio, sin duda habrá una atomización del partido en todo el país, riesgoso paro el futuro y la sobrevivencia del PRI como se conoce ahora.

Estará en juego su conformación nacional, los comités estatales podrían sufrir un desdén generalizado y el “control político” de los jefes o cabezas políticas de los estados no tendrían margen de maniobras, malo para ellos.

En la XXI asamblea nacional que será el mes de agosto, se está invitando a participar a toda la militancia, para que realicen y aporten opiniones, de la reestructuración del partido, esperemos sea sincera la invitación o ¿será que los cambios ya están hechos para beneficio de los mismos actores políticos? Al tiempo

La atomización sería un parteaguas del antes y ahora del PRI.

Ustedes saben si continúan desafinando.

Caminante369@yahoo.com

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