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La aberración ideológica | Columna de Édgar Santillana

De México, política y otros sones

En México tenemos de todo en materia política, partidos de todos colores y sabores, así como personalidades de diferente estatura; de gobiernos ni hablar, de chile, de dulce y de manteca. Pero más allá de todo lo anterior, y de las calificaciones que pudiéramos hacer al respecto, nuestro país se caracterizaba por una fuerte y marcada congruencia ideológica en este campo, pero ya no más.

México, a partir de los procesos históricos que lo constituyeron como la nación sólida y representativa que hoy conocemos, que van desde la Independencia, pasando por la Revolución y continuando en los diferentes momentos clave que le siguieron en el desarrollo de su transformación, se convirtió en un país que trazó el rumbo con base en las ideas y se determinó a defenderlas y luchar por ellas.

Lo anterior desembocó en el fortalecimiento de la democracia del México moderno. Habrá quienes alcen la voz y digan lo contrario, argumentando el control del país en manos de las entonces cúpulas del poder, de una “dictadura perfecta”, y demás historias que ya conocemos, pero a partir de la existencia de diferentes grupos, con ideologías distintas y proyectos alternos, quienes además ganaron voz, se crea y abre el debate: “la batalla de las ideas”. Y esto último, estimado lector, sucede cuando una sociedad está creciendo en materia de democracia y en un país que se encuentra en plena transformación.

Desde entonces la política mexicana se basó en la lucha de la izquierda y la derecha, dos lados de la política, con doctrinas opuestas y una rivalidad fuertemente marcada. No vamos a caer en la discusión de si la izquierda en México realmente merece ser catalogada de esta forma o no, recordemos que esta filiación tiene diversas interpretaciones basadas en la doctrina que se remonta a siglos pasados, donde tuvo tratamiento por diversos teóricos, entre los que destaca Marx. Dichas interpretaciones han sido llevadas a la práctica, de donde nacen diferentes grupos o partidos con su propia visión izquierdista. En términos simples, hay una gran variedad de izquierdas, entre las cuales está la nuestra, una izquierda a la mexicana.

Lo cierto es que esta rivalidad estaba sustentada en una cosa: la defensa y lucha por las ideas en cada uno de los lados, lo que podría traducirse como lo ya dicho: congruencia ideológica, o dicho de otra forma, una sana ortodoxia política.

Lo anterior, representa un gran mérito en la materia, porque cuando se es congruente con la ideología que se profesa, y se debate frente a la opuesta, los acuerdos que se logren serán siempre los ideales, porque se habrá encontrado el punto en que ambas convergen. Esto, en el contexto político de nuestro país, sería lo mejor que podría sucederle a México, porque se buscaría la convergencia de las ideas y no la victoria en una lucha de egos y doctrinas, esto favorecería de sobremanera al país. Lamentablemente, lejos de aproximarnos a ello, es cada vez más una realidad inmensamente distante.

Y es que algunos momentos de la historia, nos daban esperanzas de ello, como lo sucedido en 1988, donde después de décadas de imponerse la derecha, representada por el PRI, un fuerte frente de izquierda comandado por el Ingeniero Cárdenas casi arrebata la Presidencia de la República al partido oficial, que independientemente de la misteriosa caída del sistema y si hubo fraude o no, se demostró el poder del entonces movimiento izquierdista y la apertura de la sociedad a nuevas ideas y formas de pensar.

También lo hizo la alternancia del año 2000, donde otro partido con un enfoque distinto, también de derecha pero al fin de cuentas alternancia, demostró que México había alcanzado un gran y valioso avance en materia de democracia al ganar la Presidencia de la República, así como también lo hicieron las elecciones de 2006, donde hubo una gran y cerrada contienda entre la derecha con el PAN y la izquierda con una coalición dirigida por el PRD y López Obrador.

Las dos anteriores abrieron un amplio panorama, pues los números se movieron en las instancias donde se define el rumbo del país, lo que alimentó el debate y la contraposición de ideas.

De la misma forma nos lo hizo creer el “Pacto por México”, propuesto y llevado a cabo por el actual Gobierno de la República en 2012, participando las tres principales fuerzas políticas del país, PRI y PAN por la derecha, y PRD en la izquierda; que si bien, siempre se tuvo poca credibilidad respecto al mismo, en el fondo yacía la esperanza de un verdadero pacto en beneficio del país, lo que no ocurrió, resultó un plan maquiavélico tan solo para echar andar las reformas estructurales y darlo por terminado, regresando a la inútil lucha de egos.

Y a partir de ahí, cualquier rastro de esperanza se diluyó, porque se abandonó la batalla de las ideas, y se optó por opciones rentables, ganadoras, y en algunos casos de supervivencia, así lo demuestran las alianzas de la izquierda con la derecha, hasta hace unos años impensables, como las llevadas a cabo por PAN y PRD en algunas entidades del país, que si bien funcionan como fórmula para obtener el triunfo, muestra de ello es lo ocurrido en Veracruz y Nayarit, representan un gran retroceso político para el país, y evidentemente, son una total aberración ideológica.

Se ha perdido la identidad en los partidos políticos, en sus actores, en sus ideologías y en la política nacional en general, lo que representa un gran riesgo, sobre todo a nivel social, pues se genera gran confusión en la ciudadanía, se abre la puerta para el engaño y se atenta contra la filiación de los ciudadanos.

Hoy, por encima de las ideas, se encuentran los colores, los emblemas y las banderas. Los partidos políticos de nuestro país han dejado de ser entes de propuestas para mejorar a México y se han convertido en simples gallos de pelea para ver quién se lleva la mayor tajada.

Y con las cosas de esa manera es que nos movemos al 2018, con ideologías traicionadas y prostituidas por nuestros partidos con fines meramente económicos, donde lo que menos importa es proponer y trabajar por México, lo único que importa ahora, tal como lo han demostrado ya nuestros políticos, es ganar y punto.

@Santillana_Edg

 

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