#4 TiemposSan Luis en su historia

Jaime Nunó y la historia detrás del Himno Nacional Mexicano | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

Jaime Nunó siempre fue un hombre simpático y muy agradable en su trato, de una amabilidad sin par. Estas dotes le valieron un gran número de amigos en todas las clases sociales, tanta era su bonhomía que se ganó pronto la estimación y el afecto del General don Manuel Concha, gobernador y capitán general de la isla, a tanto llegó la estimación del gobernador que teniendo ese cargo visitaba con frecuencia la casa de Jaime Nunó.

Los seres humanos algunas veces pretendemos interpretar las acciones y las palabras de nuestros amigos y a veces la interpretación nuestra no es fiel y conjeturamos cosas que nuestros interlocutores ni siquiera han pensado jamás. Esto pasó entre el gobernador y Jaime Nunó, pues el gobernador súbitamente adoptó una actitud hosca hacia Nunó. Este al percatarse del comportamiento del que decía ser su amigo, inmediatamente presentó su renuncia al cargo que ostentaba poniendo como pretexto que el Regimiento al que servía iba a ser enviado al interior de Cuba y él no pensaba abandonar la capital.

El gobernador no aceptó la renuncia y poniéndose de acuerdo con el Coronel jefe del  Cuerpo de Artillería, que permanecería en la Habana, designaron a Nunó a este cuerpo con el mismo cargo y privilegios que tenía en el Regimiento debido a que Su Augusta y Soberana Majestad lo había honrado con tal nombramiento.

En el mes de marzo de 1853, el General Antonio López de Santa Anna cuando regresaba a México para hacerse cargo, por sexta vez, de la presidencia de la República, pasó por la Habana en donde conoció al maestro, director y compositor Jaime Nunó, supo del nombramiento real y de la forma tan eficaz con que se había desempeñado. Santa Anna, sin pensarlo dos veces invitó a Nunó a radicarse en México debido a que uno de sus proyectos de gobierno era introducir en las bandas militares mexicanas, mejoras y reformas que patentizaran su progreso y eficacia y así, dar mayor brillo y ostentación a su sexto período gubernamental. Para persuadir plenamente a Nunó, Santa Anna le ofreció la dirección de todas las bandas y músicas militares de México y respetar el grado que tenía en Cuba, pero sobre todo un mejor sueldo. Jaime Nunó que como dijimos ya estaba un tanto incómodo con el gobernador de Cuba aceptó la oferta y se trasladó a la ciudad de México, en donde inmediatamente empezó a disfrutar del sueldo ofrecido, pero sin nombramiento. Un año después el 24 de febrero de 1854 se le expidió el nombramiento, cosa que molestó notablemente a los músicos y compositores mexicanos y las protestas hasta en los periódicos no se hicieron esperar. Entre otras cosas los protestantes proponían un certamen para concursar por el cargo y advertían a Nunó de que debía participar en él y que manifestara públicamente su disposición para hacerlo.

Jaime Nunó ni sudó ni se abochornó con aquellos exabruptos e hizo caso omiso a tales provocaciones. Por otro lado, estaba enterado de una convocatoria que había formulado el 12 de noviembre de 1853 el Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio aparecida en el Diario Oficial de la República Mexicana el  día 14 de ese mismo mes y año. Esta convocatoria fue publicada por 15 veces más en el mismo periódico y se refería, dicha convocatoria, a la elaboración de una composición poética y musical que se convertiría en el Himno de nuestra Patria. Inmediatamente Jaime Nunó se decidió a participar en dicho certamen y no en el de los protestantes.

En la primera parte del certamen, es decir la composición poética, se aprobó, como ya lo hemos visto la enviada por Francisco González Bocanegra.

A los participantes en la composición musical se les señaló un plazo que venció el 3 de abril de 1854. Fueron varios los participantes pero el Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, asignó el premio a la composición musical presentada por don Jaime Nunó.

Así surgió esa melodía que nos hace estremecer de emoción cuando la escuchamos y nos hace llorar cuando estamos ausentes de nuestra amada Patria.

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