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Incendio en la sierra pone en riesgo la salud de los potosinos

San Luis Potosí no tiene un plan de contingencia ambiental tras el incendio en la Sierra de San Miguelito por falta de información sobre la calidad del aire

Por: Luis Moreno Flores

Los incendios en la Sierra de San Miguelito, que se encuentra en la capital de San Luis Potosí, están a punto de cumplir un mes de iniciados. Brigadistas, bomberos y personal de Protección Civil no han parado en el intento por contenerlo, sin embargo, en la parte administrativa las autoridades municipales y estatales han mostrado una pasividad criticable, producto de la inexistencia de un plan de contingencia ambiental para proteger la salud de la población.

Cecilia Rivera, exfuncionaria gubernamental en materia de calidad de aire y licenciada en ciencias ambientales, opinó: “el problema de San Luis Potosí es que se ha hecho muy poco en materia de monitoreo de la calidad del aire y cuando hay un hecho extraordinario, como es el caso de este incendio, no se tienen acciones emergentes para estabilizar la situación”.

La experta explicó que para llegar a tener un plan de contingencia ambiental primero se debe hacer un monitoreo que permita identificar cuáles son los contaminantes que intervienen en el estado y la ciudad, para posteriormente inventariarlos y con esa información dar pie a programas proaire.

“En San Luis se falla de origen porque solo existen cuatro estaciones de monitoreo para el estado y todas están en la capital, además ninguna hace medición de partículas menores a 2.5 micrómetros (PM 2.5), uno de los contaminantes más peligrosos para la salud. Por varios años, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) no ha podido evaluar la calidad del aire de la ciudad, ya que no se han enviado los informes del 2016 a la fecha. No sabemos qué fuentes emiten qué contaminantes, así que no está claro qué acciones tomar ni cuál sector de la población está más vulnerable”.

La página del Sistema Nacional de Información de Calidad del Aire (Sinaica) confirma lo dicho por Rivera, ya que de las cuatro estaciones de monitoreo, identificadas como Biblioteca, DIF, Escuela primaria 1º de mayo e Industriales Potosinos Asociados, ninguna cuenta con datos suficientes para realizar un cálculo de la cantidad de partículas en el aire de la ciudad, ni siquiera miden todos los contaminantes criterios, que son aquellos que están normados.

Rivera advierte que, “ha pasado tanto tiempo desde que empezó el incendio que ya podemos hablar de una exposición prolongada de la población cercana a la sierra, no solo a contaminantes normados como las PM 2.5, PM 10, dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y ozono, sino también a benceno, óxido nitroso, metano, amoniaco y compuesto orgánicos volátiles. Será interesante ver los reportes de las instituciones de salud de cómo se disparan las enfermedades respiratorias en relación a estos sucesos”.

De acuerdo con Rivera, a la coyuntura del incendio en la Sierra de San Miguelito y otros que han surgido durante estos días, se deben sumar factores de contaminación del aire mucho más permanentes: “las ladrilleras, la extracción de materiales, además del crecimiento de la Zona Industrial en un espacio donde por las condiciones de las ráfagas de viento no debió establecerse y el flujo vehicular aportan a que veamos consecuencias como una creciente en las enfermedades respiratorias y para el caso de las PM 2.5 incluso pueden llegar al torrente sanguíneo”.

Las autoridades estatales solo han recibido recomendaciones por parte del INECC debido a que este órgano no está facultado para sancionar, no obstante, Rivera hizo un llamado para que los gobiernos atiendan lo ocurrido: “Este incendio es importante no solo por la sierra, sino para saber realmente cuál es la calidad de nuestro aire. Muchos potosinos dicen que el Parque Tangamanga es el pulmón de la ciudad, pero es la Sierra de San Miguelito la que verdaderamente cumple con esa función, ya que su vegetación le provee servicios ecosistémicos y de contención invaluables a la ciudad, como las recargas de agua y la absorción de contaminantes. Necesitamos que una vez detenido el incendio se regenere la zona y se tenga un verdadero compromiso para monitorear el aire”.

¿QUÉ HACER?
Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, anunció ayer que resultado de los incendios forestales del Valle de México y una masa atmosférica que no permite la circulación de viento, se declaró una contingencia ambiental extraordinaria, decretada por la Comisión Ambiental de la Megalópolis, y se identificó como principales contaminantes a las partículas menores a 2.5 micrómetros (PM2.5) y al ozono, lo que ha derivado en que se tomen acciones como la suspensión de la circulación de algunos vehículos, cancelación de trabajos de bacheo y se sugirió a los ciudadanos no realizar actividades al aire libre.

En San Luis Potosí, aunque existen condiciones similares a las de la Ciudad de México, no hay información para ejecutar alguna acción, por lo que, según apuntó Cecilia Rivera, lo primero sería tener un monitoreo serio: “Hay programas de contingencia ambiental que refieren a varias fases, como un semáforo. Cuando lanzas la fase uno prevees cosas como disminución de emisiones por parte de las fuentes fijas, pero te lo dicen tus contaminantes, generalmente son de ozono y tienen que ver con los autos, si los tuviéramos identificado iríamos contra eso, una estación de monitoreo en un punto cercano a la sierra ahora sería de mucha utilidad”.

YA HAY UN PLAN PARA RESTAURAR LA SIERRA
Jorge Alberto Flores Cano, del programa forestal de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), presentó hace unos días la estrategia de reforestación de la zona que el gobierno de Juan Manuel Carreras ejecutará, el cual está dividido en fases, la primera recomendación que se hace, aseguró, es que “en el primer año posterior al incendio no se haga ninguna reforestación, ya que se necesita diagnosticar la superficie total, tipos de vegetación afectada y dentro de los tipos de vegetación saber qué tanto se dañó”.

Para una segunda fase se realizarán capacitaciones, mesas de trabajo y reuniones de asamblea para socializar la propuesta, así como recorridos y ubicación de zonas, en esta fase se impulsará el involucramiento tanto de las autoridades, como de la sociedad en general y las instituciones educativas que tienen experiencia en el tema.

Después vendrá una fase de implementación, la cual consiste en delimitación de superficies, trazo de curvas de nivel y acomodo de material muerto, caracterización de suelos, mecanismo de sucesión secundaria, siembra y reforestación, translocación y monitoreo de fauna y vegetación.

  • ¿Cuáles son los riesgos a la salud?

Según el estudio “Incendios forestales: causas y efectos”, realizado por el maestro en ciencias Juan Eduardo Gil Mora, la exposición de la población al humo de incendios forestales ocasiona el incremento de síntomas respiratorios, mayor riesgo de enfermedades respiratorias y disminución de la función pulmonar.

“Los gases producidos por un incendio forestal incluyen aldehídos, monóxido de carbono, dioxina, óxidos de nitrógeno, ozono, hidrocarburos aromáticos policíclicos y compuestos orgánicos volátiles. Algunos de esos productos son cancerígenos”.

“La exposición al humo de los incendios forestales puede reducir la función pulmonar y causar bronquitis, sonidos silbantes y chillones al respirar, tos, dificultad respiratoria, opresión y dolor en el pecho, irritación de la garganta y los senos paranasales, flujo nasal, dolor de cabeza y ardor en los ojos, la nariz y la garganta”, dice el estudio de Gil Mora.

“Los adultos de edad avanzada, los niños y las personas con enfermedades cardiovasculares o pulmonares tienen más probabilidades de verse afectados por el humo de un incendio forestal. La exposición a esa clase de humo puede empeorar los síntomas de asma, alergias respiratorias y enfermedad pulmonar obstructiva crónica”.

Ese mismo estudio explica que el material particulado (PM10 y PM2.5) en el sistema respiratorio o cardiovascular: genera episodios agudos en el sistema respiratorio en adultos y niños; afecta a la conjuntiva produciendo la conjuntivitis; cambios agudos y crónicos en la función pulmonar; síntomas respiratorios, ataques de asma y otros problemas de salud.

El monóxido de carbono también ocasiona menor oxigenación en el sistema cardiovascular; mayor incidencia y predominancia de enfermedades cardiovasculares; infartos del miocardio y hasta algunas muertes.

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