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Historia que se olvida | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Testeando

Atlante

¿Alguno de los lectores podría imaginar cómo era la colonia Roma en la ciudad de México en 1918? Uno de los barrios más representativos de la capital del país, fue el lugar donde comienza la historia de un añejo club: el Atlante.

El 8 de diciembre de 1918 se funda el club Sinaloa, esto debido a que el equipo se fundó precisamente en el cruce de las calles Sonora y Sinaloa de la colonia Roma. Trinidad Martínez, un líder obrero de la época, fue quien fungió como el fundador del equipo. Solo un año duró llamándose así ya que para 1919 el equipo fue renombrado como Lusitania como el nombre de un barco de combate, para en 1920 llamarse U-53 en honor a un submarino de la gran guerra. Finalmente en 1921, el equipo (que ya tenía apego con nombres de ultramar) es bautizado Atlántico, que ante el uso entre la afición terminó derivado a Atlante.

El profesionalismo llega al Atlante en 1921, cuando debuta en la tercera fuerza de la Liga Nacional, misma que termina como sublíder del campeonato y con ello es aceptado para participar en la segunda fuerza de la misma liga.

Durante los años 30, el equipo azulgrana logra entrar en el gusto de los aficionados en la ciudad de México, ya que ante el poderío del Club España y el América, así como el gran juego del Necaxa, los obreros se identificaban con el equipo “débil” de la ciudad. Así comienza el romance con “El equipo del Pueblo”.

Como casi todos los equipos, los primeros años fueron complicados, pero se vieron de mayor sufrimiento para el Atlante, debido a que su equipo aún era semiprofesional, a pesar de que ya enfrentaba a equipos 100% profesionales en la misma liga. Pese a eso, lograron desarrollar un fútbol que enamoraba en los campos de la ciudad y fueron compitiendo contra los grandes equipos de ese entonces como Necaxa, Asturias o España.

El dinero comenzó a ser problema para la manutención del equipo en competencia. Por eso, en 1936, Atlante es vendido al jefe de ayudantes de la presidencia de la república, el coronel José Manuel Núñez, cuya cercanía hacia los presidentes de México le daba una solvencia social y económica. Así el club pudo comenzar a armar planteles muy competitivos.

Después de mucho trabajo y campeonatos en las ligas regionales, en la temporada 1946-47, el Atlante logra el campeonato de primera división, dejando al León en segundo lugar con 42 puntos. Atlante logra por fin un campeonato que había intentado años atrás.

Para el año de 1966, y después de no volver a conseguir otro título de primera división, el equipo es nuevamente vendido al litógrafo Fernando González, quien no puede mantener una buena inversión y sufren su primer descenso en la temporada 1975-76, después de perder la categoría ante el Atlético Potosino.

Afortunadamente, para la historia del equipo, Atlante asciende en la temporada 1976-77 y, para evitar problemas de dinero, es comprado por el IMSS. Con el poder del Instituto, Atlante pudo revitalizarse y contratar figuras como Cabinho, Ricardo Lavolpe y Rubén Ayala. De la misma forma se mudan del Estadio Azteca para revivir el estadio de la Ciudad de los Deportes y renombrado como el estadio Azulgrana para la temporada 1983-84.

Para el año de 1984, nuevamente las sombras del dinero volvieron a manchar al equipo, ya que el IMSS se declara incompetente para seguir operando una serie de equipos profesionales, entre ellos el Atlante, con lo que pasa a ser administrado por el Departamento del Distrito Federal. Sin embargo, los problemas económicos continuaron por ser administrados por entes públicos, por lo que en 1987 el equipo es finalmente vendido al empresario José Antonio García.

Dos temporadas de muy bajas entradas son la consecuencia de tanta desestabilización, por lo que el empresario decide que lo mejor es mudar al Equipo del Pueblo: para la temporada 1989-90 jugarían de local en la ciudad de Querétaro. Un error que costó caro, tanto como el descenso al finalizar esa temporada, mismo que provocaron el regreso del Atlante a la capital del país.

Nuevamente solo un año duró la sequía de primera división para el Atlante, ya que logran el ascenso en la 1990-91, con un histórico gol del arquero Félix Fernández en los penales a muerte súbita en la final contra el Pachuca.

La temporada 1991-92 ve el regreso de Ricardo Antonio Lavolpe a la institución, pero ahora como director técnico. Con el argentino, el equipo logra coronarse campeón en la temporada 1992-93 derrotando al Monterrey.

Los problemas económicos ahora se transfieren a problemas fiscales, por lo que se da una sospechosa venta de José Antonio García a Alejandro Burillo, y se dice “sospechosa” ya que José Antonio García continúa como presidente del equipo, lo cual hace pensar en solo un prestanombres y accionista a la figura de Burillo.

Con esta nueva directiva el equipo va a volver a hacer maletas. Deciden que para el 2007 Atlante se vaya no solo de la ciudad de México, sino completamente del centro del país, para aterrizar en la Riviera Maya: el estadio Andrés Quintana Roo de la ciudad de Cancún, será la nueva sede de los Potros de Hierro.

Parece que la suerte acompaña al novel equipo caribeño, ya que en el torneo Apertura 2007 logran superar a los Pumas en la final, y con ello coronarse nuevamente campeones de la primera división.

Pero el destino no olvida, y tal como cuando Atlante se fue a jugar a Querétaro, ahora en Cancún los problemas del descenso los alcanzarían. De este modo, en el Clausura 2014, Atlante desciende a la liga de Ascenso y es ahí donde nos encontramos al actual equipo del caribe.

En resumen

Hablar del fútbol mexicano sin mencionar al Atlante es prácticamente imposible, un equipo de historia, de campeonatos, de grandes épocas que hoy vive su peor momento en la división de plata. Un equipo lleno de anécdotas y de derrotas, un equipo que sabe levantar títulos y que no dudo que en algún momento pueda recuperar un poco de ese brillo del que se hablaba antaño.

@NEFROX

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