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El gran resultado de la Revolución | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Historia viva

El gran resultado de la revolución fue la institucionalización del poder central, la única forma de decirlo más claro solamente es la creación del PNR.

La formación de una institución política nacional, solo fue posible gracias a la anuencia del ejército. El partido fue en sus orígenes, una coalición entre jefes militares y caciques, diversas organizaciones políticas estatales y las asociaciones obreras campesinas subordinadas a ellos.

La muerte del general Álvaro Obregón fue la crisis interna más fuerte por la que haya atravesado el grupo gobernante durante el periodo revolucionario; de ella habrían de derivarse la fundación del Partido Nacional Revolucionario, la creación del maximato, entre otras cosas de importancia.

Si Calles se había visto obligado a “compartir” su presidencia y a ceder ante las presiones obregonistas para modificar la Constitución y aceptar la reelección de Obregón, ahora contaba con un monopolio del poder. Pero para Calles era imposible seguir en el poder sin volver a reformar la Constitución, pero esto era imposible debido a que se acababa de legitimar una lucha en pro de la reforma constitucional y no existía un auténtico movimiento callista que legitimizara la intención.

Su única forma de intentar algo así era creando un partido, el partido era, en manos de quien supiera manejarlo, el instrumento ideal para gobernar o controlar, era el continuismo, se transformaba entonces en una institucionalización del poder.

Días después del asesinato de Obregón, Calles inició una serie de reuniones con los jefes militares con el propósito de comprometerles a no dividirse y a que ninguno de ellos se sintiese aspirante a la presidencia, la solución que Calles proponía era que ningún miembro de las fuerzas armadas se postulase para la presidencia interina ni para la constitucional. Las únicas visitas frecuentes a la casa de Calles fueron las de Emilio Portes Gil, y así el 25 de septiembre de 1928 la Gran Comisión de la Cámara de Diputados, eligió a don Emilio Portes Gil como presidente interino de la República en el periodo del 1º de diciembre de 1928 al 5 de febrero de 1930.

Resultó así el problema de corto plazo, ahora le quedaba a Calles el más complicado, que era el de decidir quién ocuparía la presidencia constitucional, problema que podría solventarse con la creación del partido oficial y con ello “la cargada”.

El 5 de enero de 1929 se lanzó la convocatoria para la Primera Convención Nacional del PNR que se llevaría a cabo en Querétaro, a la cual, para estar presente bastaba ser “revolucionario” y se proponía en ella un pacto de unión y solidaridad. Cualquier partido necesita una burocracia profesional, y en el PNR se hallaba el Comité Ejecutivo Nacional. Ahora los cimientos del PNR estaban echados, el CEN se quedaba con el control casi absoluto de las decisiones del partido mientras este solo podía manifestar su opinión si es que se la pedían pero no cuando quisiera o fuera conveniente para él.

De diciembre de 1928 a marzo de 1929, además de la creación del partido, iba a aparecer una nueva candidatura que entorpecería la del aparente candidato y esta era la de Pascual Ortiz Rubio, quien en ese momento representaba a México en Brasil. Fue llamado directamente de Río de Janeiro por el presidente Portes Gil para supuestamente ocupar la cartera de Gobernación. Ortiz Rubio llegó de Brasil el 26 de diciembre de 1928 y ese mismo día se entrevistó con Portes Gil.

El 1º de marzo de 1929 se reunía por fin la Primera Convención Nacional del PNR cuya tarea fundamental era la designación de un candidato para la presidencia de la República. El día 4 se declaró la existencia legal del partido y se procedió a seleccionar el candidato. Y así después de que un delegado de Zacatecas declarara que solo Ortiz Rubio podía salvar al país, este fue proclamado como el candidato oficial del PNR. Las razones que tal vez impulsaron a Calles a fijarse en Ortiz Rubio fueron sin duda que don Pascual había vivido fuera de México desde 1923 y estaba completamente ajeno a la vida política mexicana y durante su vida revolucionaria Ortiz Rubio había desempeñado puestos técnicos, por ello resultaba en muchos aspectos un hombre más de sociedad que de partidos políticos, y por ende, muy conveniente para manipular.

Así nacía la impactante maquinaria del partido oficial, por fin una manera de institucionalizar la política nacional desde una trinchera legal, la consecuencia de la revolución. De esta manera nació la nueva forma de conservar el poder, que uno tras otro fueron pasando. Pero antes de llegar esos años de poder, se gestó la primera gran generación, un político que supo hábilmente perdurar y conservar este poder.

@Nefrox

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