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Gobierno de Juan Manuel Carreras discrimina a niños con discapacidad

SEGE pide a unidad de apoyo rechazar a niños de escuelas privadas y estatales

Por Luis Moreno Flores

 

Un documento fechado el 26 de enero del 2018 y firmado por Nicanor Arenas Camacho, jefe del Departamento de Educación Especial, y Silvia Puente Puente de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (SEGE), subjefa de la misma área, pide a la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) número 22 (un centro de atención para niños con necesidades educativas especiales) negarles la atención a chicos provenientes de escuelas particulares, federales o que no tengan alguna discapacidad:

“Se solicita al Director del centro realizar la entrevista inicial, esto con el fin de verificar que los alumnos que ingresen sean los que se atiende en el servicio (problemas de aprendizaje, discapacidad intelectual leve, TEA nivel 1, TDAH diagnosticado clínicamente, problemas severo de comunicación y de aprendizaje).

Estos derivados de escuelas del sector federal (SEGE). No así de escuelas del SEER o particulares, debido a que éstos cuentan con sus propios servicios de atención.

Cuando acudan solicitantes que presentan discapacidad de moderada a severa, derivarlos si están incluidos en en escuelas regulares, a escuelas que cuenten con servicio de USAER y si no, la opción sería un CAM (Centro de Atención Múltiple)”, se puede leer en los párrafos 2, 3 y 4 de la mencionada carta.

Con estas instrucciones que según fuentes consultadas al interior de la SEGE, se repiten en todo el Departamento de Educación Especial, el gobierno de San Luis Potosí atenta contra el Plan de Políticas educativas de atención a la diversidad cultural de la Unesco, a los acuerdos 696 y 717 de la Secretaría de Educación Pública (SEP), a la Reforma Educativa e incluso al Artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

“Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, 4”, señala el Artículo 3o., fracción II, apartado C.

Una experta en educación especial que trabaja en la SEGE y que pidió mantenerse en el anonimato coincidió en que desaprueba las medidas solicitadas por Nicanor Arenas:

“Son un acto de discriminación. La ley, el Plan Nacional de Desarrollo y varios acuerdos nacionales estipulan que no se puede negar el servicio a ningún niño independientemente de dónde provenga, sea de una comunidad étnica, de un colegio particular, una escuela estatal o federal, eso contraviene a los propios derechos humanos“.

La entrevistada comentó que no existe ningún impacto negativo para niños con algún discapacidad que asisten a escuelas regulares, como tampoco lo hay para niños sin discapacidades que van a escuelas especiales:

“Por el contrario, los beneficia. El que un niño regular vaya a una escuela especial, lo vuelve más consciente y sensible. Mientras que para niños con discapacidad, hay un desarrollo de habilidades socioemocionales mucho mayor, el nivel de competencia se eleva, puesto que el niño regular tiene más exigencias. El niño especial tiene que esforzarse por desarrollar habilidades psicomotoras y de comunicación. Quizá no tenga los mismos logros académicos, pero hay adquiere habilidades de integración.

El que un niño con discapacidad forme parte el plantel sensibiliza a la comunidad escolar. Por ejemplo: teníamos a una niña en silla de ruedas en un entorno muy violento, al integrarse en la escuela bajaron los niveles de agresividad al interior de la escuela, porque se preocupan por ayudarla”.

Finalmente, la experta aseguró que este marco normativo propuesto por Arenas Camacho está obsoleto: “propone un trabajo con enfoque clínico que fue considerado como caduco desde 1988. En él se aborda a las personas con discapacidad como enfermos. Mientras que en el modelo educativo actual se busca que desarrollen potencialidades, que asistan a la escuela, que aprendan a leer y escribir. No se trata de que aprendan a hacer manualidades para vender en la calle, sino de que se integren a la vida social y laboral”.

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