#4 TiemposCampo expandido

Ghislaine Thomas | Columna de José Antonio Motilla

Campo expandido

El Museo de Arte Contemporáneo de San Luis Potosí presenta la exposición de la artista argelina Ghislaine Thomas (1947), la cual ofrece una retrospectiva a partir del uso de materiales, algunos de ellos no convencionales, a los cuales recurre como elementos identitarios que le permiten trazar una trayectoria que la remite a diferentes momentos significativos de su biografía.

La exposición supone un ejercicio interesante de experimentación, un diálogo entre la artista y elementos tales como el chapopote, pigmentos, texturas, alquitrán, y textos impresos, que de acuerdo con la cédula principal de la exposición, son un recurso al cual apela la artista para hablar de sus orígenes, de su infancia, y de su estancia en distintos lugares. Estos elementos y materiales son plasmados en lienzos de diversos formatos y en piezas escultóricas, proponiendo un diálogo sugerente y una invitación al análisis y reflexión por parte del espectador.

La correspondencia propuesta entre los lienzos y las piezas escultóricas es interesante, pero considero que no está del todo bien resuelta; por momentos y en las diferentes secciones de la exposición parece que el pretendido diálogo reside más allá que algún elemento discursivo en el código de color, es decir, en un recurso estético carente de contundencia discursiva. No obstante, las piezas expuestas demuestran el oficio y técnica de la autora, en la que es evidente la amplia experiencia que tiene en su campo.

Para el público no familiarizado con exposiciones artísticas de este tipo, o con obras cuya abstracción dificulta una rápida apreciación, considero que la obra de Ghislaine Thomas es una oportunidad interesante para romper con los convencionalismos “mimético-retinales” a los que el arte moderno y su continuidad hasta nuestros días nos ha tenido acostumbrados. ¿Qué elementos nos da la autora? ¿Desde dónde podemos leer las obras? Vale la pena observar cada pieza, tratar de identificar sus elementos constitutivos, reconocer los materiales, estudiar la disposición de los elementos en ella, preguntarse por la intencionalidad del autor, y finalmente leer, entender el lienzo como un texto, como una especie de mapa sobre el cual es posible hacer una lectura tomando en cuenta los elementos que nos ofrece la artista, pero por supuesto, leída desde nuestra subjetividad.

¿Le gusta? ¿No le gusta? Hasta cierto punto eso es irrelevante, ¿le hizo pensar? ¿Imaginó determinada atmósfera? ¿Le hizo reflexionar sobre su condición? ¿Sobre el mundo? La deficiente formación que impera en el sistema educativo mexicano, el poco fomento a la cultura y las artes, lo cerrado que en ocasiones pueden ser los círculos de creadores, y la indiferencia de gran parte de la población, han influido en la falsa creencia de que el arte es una expresión destinada para grupos selectos, y en el mejor de los casos, reduce la función del arte como un mero elemento o recurso decorativo. Por el contrario, el arte es reflexión, es crítica, es un profundo ejercicio que nos permite descolocarnos de nuestra cotidianidad y plantearnos otros escenarios posibles.

Esta semana se ha anunciado el nombramiento de Aldo Arellano como director del Museo de Arte Contemporáneo. Esperemos que la experiencia que ha tenido en espacios como el Museo Federico Silva, el conocimiento que tiene del medio, y su amplia trayectoria, le permita impulsar el fabuloso espacio que le ha sido conferido. Las condiciones son favorables ¡San Luis Potosí necesita de arte contemporáneo!

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