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Germán, entre el olvido oficial y la ignorancia | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Más de alguna vez en este espacio y en otros, he afirmado: iniciativas privadas y públicas, en estados vecinos a 200 kilómetros a la redonda, les han dedicado honores, espacios, y libros de dimensiones inusuales a pintores/dibujantes destacados. Tal es el caso en Aguascalientes de José Guadalupe Posada, Saturnino Herrán, José Fernández Ledesma y Enrique Guzmán. En Zacatecas, Pedro y Rafael Coronel, Francisco Goitia, Manuel Felguérez y Julio Ruelas. En Querétaro, Santiago Carbonell, nacido ecuatoriano. Todos tienen museos con su nombre, con excepción de Guzmán, quien, sin embargo, da título a una galería y hay libros dedicados a su obra, además de ser uno de los más destacados primeros ganadores del certamen anual de Pintura Joven Aguascalientes, con más de 40 años de existencia y una sala permanente que las piezas ganadoras.

En cambio, el potosino Germán Gedovius no ha merecido un reconocimiento parecido al de los mencionados vecinos.

 

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En los años ochenta, el Museo Nacional de Arte, en la Ciudad de México, forjó la mejor y más completa exposición realizada en torno a la obra de Gedovius. Tuvo un catálogo tamaño esquela de buena foja en contenido y calidad editorial. Fernando Gamboa, padre de la museografía mexicana, y la dirección de la Casa de la Cultura/SLP (la de avenida Venustiano Carranza) hicieron posible la exhibición de esa muestra en San Luis. Tuvo mediano impacto local debido a la sempiterna insuficiencia en la promoción y formación de público. La mayoría de las piezas exhibidas entonces, pertenecían a colecciones privadas.

A seis lustros de distancia, desde noviembre pasado se exhibe en el Museo de San Carlos de la Ciudad de México otra muestra con obra del artista: “Los mundos de Germán Gedovius”, conformada por 42 piezas. Aquí, hubiera pasado desapercibida –y lo está en lo general–, si no fuera por algunas notas de prensa, y por el sitio preferente dado en portada e interiores del número 46 – noviembre/diciembre de 2017- de la revista “La Corriente –historias/artes/culturas–”. No se sabe de alguna gestoría para que tal exposición llegue a San Luis Potosí.

La Corriente, consigna además: durante el lapso transcurrido entre ambas exposiciones pictóricas de la obra de Germán Gedovius, hubo una donación de 19 pinturas del artista, resguardadas por el mismo Museo de San Carlos. El estado de San Luis Potosí cuenta tan sólo con 5 piezas de la mejor factura de Germán, en mediano formato, y otras tantas menores; exhibidas en la galería que lleva su nombre, hace 3 años. El director de la revista agrega: “Se discute en el presente si a Germán Gedovius Huerta se le ha hecho justicia en la tierra de su infancia, en la ciudad donde su familia echó raíces”.

¿Qué falta por hacer, en la localidad, a la altura de Germán Gedovius? Casi todo. No se sabe de alguna iniciativa para elaborar una investigación y texto de divulgación con tiraje masivo para mostrar en la entidad quién fue Gedovius y por qué es tan reconocido en la ciudad de México y Europa. Tampoco se sabe de alguna negociación para adquirir sus algunas de sus obras y tener una sala o recinto permanente con ellas.

Pocas veces se puede afirmar de una artista iniciado en un territorio/espacio/tiempo determinado, que es el más destacado, aunque la mayoría de sus coterráneos lo ignoren. Es el caso de Gedovius. En la localidad da su nombre a una calle y a una galería en el Teatro de Paz, tan descuidada y menospreciada, al punto ser sustituida por el vestíbulo del recinto para hacer exposiciones menores.

Aspecto de la exposición Los mundos de Germán Gedovius en el Museo Nacional de San Carlos

Aproximaciones a ese desconocido

De padre alemán y madre mexicana, Germán Gedovius nació en 1867, con sordomudez congénita. Vivió en la capital potosina hasta los 15 años. Estudió 5 meses pintura y dibujo a la Academia de San Carlos. A los 20 años, estuvo en la Academia de Artes de Munich.

Durante su estancia en Europa conoció y tomó influencia del arte flamenco, holandés y alemán. Ello le da elementos para desarrollar dos líneas de trabajo: paisaje e interiores rurales y retrato. Trazo firme y sólido manejo del color que transmitirá a sus discípulos.

De regreso en México, fue maestro en la Academia (hoy museo) de San Carlos y tuvo entre sus alumnos a José Clemente Orozco (el más vigoroso muralista mexicano, quien abreva de él la fuerza en el trazo y color), Diego Rivera, Saturnino Herrán (uno de los hidrocálidos ya mencionados), Ángel Zárraga (luego destacado en Europa), María Izquierdo (primera mexicana en tener una exposición individual en el MOMA de Nueva York).

No tuvo incentivos para su regreso a la ciudad de San Luis Potosí. Tal como sucede hasta la fecha a la mayoría de los creativos que emigran.

 

Corcheas en tono menor

I: La prometida exposición “La fábrica de cine: Estudios Churubusco”, con anexo dedicado a SLP, a realizarse aquí en mayo, se pospone para diciembre.

II: Extraoficialmente se sabe del relevo en la dirección del Teatro de la Paz. Llega una integrante de la legión extranjera.

III: Con al menos unos 10 cambios más en puestos directivos de cultura, se podría suponer el inicio de administración a tres años de su arranque.

 

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