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Género y sexualidad | Columna de Víctor Hernández

 

Una pequeña guía para evitar confusiones

Tal vez se ha preguntado, estimado lector, por qué aparecen banderitas de colores, fondos o marcos en redes sociales e incluso la opción de “orgullo” en facebook recientemente, además que algunos negocios como bares, agencias de viajes o restaurantes hacen lo propio en sus decoraciones o en las ofertas durante el mes de junio. Pues básicamente se trata de una serie de actos de la comunidad LGBT+ en torno al día internacional del orgullo, conocido también como día del orgullo gay que se conmemora el día 28 de junio de cada año.

Históricamente, se seleccionó esta fecha por recordar el día de los disturbios tras la famosa redada del bar Stonewell, en New York en 1969. Básicamente se trató de la primera vez que la comunidad de gay se unió para manifestarse en contra de la represión de la época ya que en ese entonces, además de ser una comunidad marginada, era perseguida por las autoridades.

Por ese motivo, año con año se celebra el día del orgullo de la comunidad, pero, a pesar del constante cambio en las siglas, hay que mencionar que el movimiento no solamente se conforma por personas homosexuales como suele creerse, esto va más allá tomando en cuenta que el objetivo es la equiparación y reconocimiento de todas las personas lesbianas, gay, bisexuales, transgéneros y transexuales; pero también incluye a los segmentos que son conformados por su sexualidad, es decir, personas intersexuales, queer, pansexuales, asexuales, entre otras, incluso a familiares y amigos que los apoyan, todos ellos conforman la comunidad.

Disturbios de Stonewall en 1969

Tocando el tema de la sexualidad, hay nuevas terminologías que aparentemente son poco conocidas, por lo mismo, vale la pena explicar de forma general la “clasificación”, por así llamarle. Existen dos tipos de términos muy generales, el género y la sexualidad, básicamente el primero se refiere a la forma en que las personas expresan su identidad, ya sea el cisgénero o la identidad que socialmente se ha asignado, o el transgénero, que es aquella persona que vive la identidad opuesta al sexo con el que nació; la sexualidad por su parte, tiene que ver con la orientación que manifiesta cada individuo.

Hasta el momento se han identificado siete orientaciones sexuales, la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad, la asexualidad (que es la falta de orientación y atracción sexual), la pansexualidad (que se refiere a la atracción por cualquier persona sin tomar en cuenta su género o sexualidad), la demisexualidad (que requiere de un lazo afectivo previo) y la antrosexualidad, que se refiere al individuo que desconoce su sexualidad y está en condiciones de descubrirse.

Por otro lado, la disforia de género, se refiere a una condición psicológica en la que existe discordancia entre la identidad de género y el sexo asignado biológicamente a tal grado que surge la necesidad de pertenecer al género opuesto. De esta situación es posible que el individuo decida ejecutar una serie de procedimientos para “corregir” tal discordancia y finalmente vivir con la identidad que le corresponde, a esto se le llamará transexualidad, que en algunos casos puede tener implicaciones médicas y legales.

El transexualismo es más antiguo de lo que se cree, según datos de la Organización Mundial de la Salud, el término se comenzó a emplear desde 1940 y recientemente se han dado a conocer estudios que hacen creer que se trate incluso de una condición biológica por la disposición y tamaño del hipotálamo, específicamente en el núcleo basal de la estría terminal y que es posible que sea resultado de una alteración hormonal durante la etapa fetal. Aún así, no existe confirmación de que esto sea así y se atribuye más bien a una situación psicológica.

Ahora bien, para las personas que han decidido intervenirse para una reasignación de género, existen distintos procedimientos que van desde los tratamientos hormonales y psiquiátricos hasta procesos quirúrgicos para encontrar armonía anatómica. Principalmente se realiza esto último en el aspecto genital, en este sentido, es importante que previamente se diagnostique la disforia de género y que la situación se mantenga al menos los últimos 2 años, también la ausencia de comportamientos homosexuales, anormalidades físicas y de etiología esquizofrénica.

A pesar de los avances tecnológicos y a la facilidad con la que accedemos a la información en pleno 2017, aún existe mucha desinformación en estos temas que para muchas culturas aún son tabú, incluso cuando aparentemente exista apertura en temas de género y sexualidad, sigue existiendo censura y temor por avanzar, por ejemplo en el ámbito legal. Por lo pronto, estimado lector, si no tiene nada planeado para este fin de semana y tiene una vuelta por la Ciudad de México, lo invito a que disfrute del Pride que se organiza cada año en Reforma y apoye a la comunidad LGBT+.

@MrVictorHdz

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