#4 TiemposDesde mi clóset

Gay Marketing | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset

 

Esta mañana desperté con la firme intención de salir corriendo por un psiquiatra. Y es que luego de observar la guerra mediática que en las televisoras se está generando en relación a “los gays” me puse mal. Ahora resulta que Televisa es promotora asidua de la diversidad sexual y las disidencias sexuales. Así lo quieren vender a los incautos con su pseudo discurso progresista del gay cosmopolita que lucha por un lugar en la sociedad.

Al parecer ser gay está de moda, incluso Arath de la Torre es el modelo de padre gay friendly y Juan Osorio es el productor incluyente que Mexico esperaba, por la nueva historia del canal Las Estrellas.

Si lo analizamos desde la perspectiva de género y con enfoque crítico, nos damos cuenta que detrás del discurso incluyente de las historias fantásticas se continúa la preferencia a la heteronormatividad y la reproducción de los roles tradicionales.

El ejemplo más claro sería la novela Por ella soy Eva, donde un hombre se sacrifica al ponerse en los tacones de una mujer, y de esta manera se convierte en el héroe de una historia burda y mutilada. La censura y tradicionalismo de los televisos les impidió que Eva besara a Adriano en alguna escena por lo menos. O que al momento de la noche de pasión, Eva le pidiera a su prima el paro, como si ella no tuviera por dónde darle. Yo tengo muchas amigas transgénero trabajadoras sexuales que argumentan tener maridos bugas que jamás se dan cuenta que tienen antena gracias a los trucos de la chamba.

Al final de la supuesta historia jamás vista en la televisión mexicana se resaltan las características machistas de un personaje que la mayor parte del tiempo se la pasó con peluca y labial, además de la sumisión de una Lucerito que no deja las lágrimas ni para ir al baño. Si yo hubiera sido ella jamás hubiera perdonado a un cabrón que me hubiera mentido tanto tiempo. Esa es una reproducción vil y repulsiva de los príncipes misóginos de los cuentos que vienen a rescatar a la princesa abnegada en su corcel blanco.

Si bien la trama tuvo sus tintes incluyentes, como el hecho de que un personaje gay se convirtiera al final en un directivo importante luego de lidiar con la homofobia de un jefe machista. Pero les faltó generar en este personaje una vida cotidiana, nunca nos mostraron una salida al cine, un beso, un abrazo o una noche de pasión entre el hombre gay que incentiva el turismo LGBT en una empresa discriminadora.

El boom del mercado rosa ha generado una ola de mercadotecnia gay por debajo del agua, disfrazada. Luego de enterarse los empresarios sobre el potencial del mercado gay han decidido invertir en quienes nos asumimos como jotos. Pero no lo hacen de manera directa porque luego se queman con la banda, no. Otras como las cantantes poperas, les vale y prostituyen a la comunidad LGBTTTI con sus canciones ridículas y desangeladas que, ¡ah, cómo les encanta bailar a las jotitas!. solo porque vieron en el video de su cantante favorita a unas comadres en zapatillas.

En varios países, la situación es similar pero con un enfoque distinto. En varias naciones se capitalizó a las comunidades joteras para beneficio de su campaña rumbo a la reelección. De ser necesario, Sheimbaum se tatuará un arcoíris en el antebrazo o declarará una bisexualidad con fines mercadológicos.

Por otro lado, en México las cosas van de mal en peor. La represión está a la orden del día, quienes estamos en este rollo estamos a la expectativa de saber cuál será la estrategia del gobierno de Andrés Manuel en lo que a no discriminación respecta. Además queremos saber cuál será su postura en torno al tema de la prevención y atención del VIH, los derechos humanos y la atención a las alertas de género que mantienen a todo lo femenino en un segundo plano, lo que mantiene sumido a este país en una crisis histórica.

Por lo pronto, la telebasura continuará introyectándonos los roles tradicionales y los estatus quo de una sociedad que se resquebraja con cada paso que da.

@PaulIbarra06 

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