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Ganó el más grande… | Columna de Emmanuel Gallegos D.

Gambeta

(O el menos malo)

Es así de simple. Lo que nos dejó ese partido de cuartos de final entre América y Cruz Azul (mal llamado como Clásico Joven) fue una deuda enorme y una decepción “monumental” (creo así se llama la porra del Ame) para un encuentro de Liguilla en el futbol mexicano. Los azulcremas ganaron porque hicieron tres puntos más que el Cruz Azul en el torneo regular y porque no necesitaron de más para superar a los “chemos”, un asqueroso empate a cero le dio la calificación (merecida).

Como dijera mi estimado y querido amigo “El Mojado” en su columna “Nos vemos en la cancha”: lamento decirle que el título de su escrito quedó completamente fuera de lugar, si hubiéramos jugado nosotros lo hubiéramos hecho mejor y le hubiéramos dado más valor a lo que escribiste (tú puro corazón y yo puro talento). Lamentablemente (para los dos y todos los que vieron los 180 minutos de tan penosa demostración) los equipos sí estuvieron en la cancha, pero únicamente fueron (como les dicen los que odian el futbol) 22 idiotas corriendo con un balón en los pies. Ninguno de los dos pudo meter las que tuvo ni hizo lo suficiente para tratar de ganar el partido (aunque el verdadero necesitado era el Cruz Azul).

Lo voy a poner en palabras más simples: Cruz Azul tiene una sequía de 20 (ya para 21) años sin conseguir un título de Liga. El América tiene una paternidad (aún más larga) sobre Cruz Azul (misma que no puede olvidarse/superarse/desquitarse con ganarle un simple partido de temporada regular, ni siquiera eliminándolo en la Liguilla). El odio que tiene (ojalá sólo “futbolísticamente”) el jugador y aficionado Azul contra los cremas luego del título “heroico” y que le arrebataron quedará en su ADN y en su memoria para siempre. Eso, mis queridos lectores cruzazulinos, son los efectos que te da perder de la manera que perdiste contra el más grande.

Por otro lado, querido lector americanista, ¿se calificó?: sí. ¿Merecidamente?: quizá también. Pero no es momento de lanzar campanas al vuelo ni vanagloriarse por tan patética demostración de futbol. No debemos olvidar la temporada tan irregular que se tuvo, que dos jugadores fueron expulsados y complicaron el partido de ida y que en el de vuelta se hizo un juego ratonero y temeroso. ¿Qué acaso queremos ganar los partidos (o el título de liga) jugando (como Chivas) únicamente con el marcador?, el aficionado promedio dirá que sí, pero yo, que solamente le voy al América, no estoy de acuerdo, para mí, las formas sí importan.

Querido amigo Mojado, lo mío no es “soberbia de americanista”, es simplemente entender (y a veces aceptar) que equipos como el América sobrepasan los límites de lo posible (como ese campeonato que le arrebataron a Cruz Azul con el cabezazo de Muñoz y que luego se definió en penales, no sé si lo había mencionado). Generar ese apasionamiento y emotividad que te llevan a cegarte y perdonar los malos resultados, las pésimas actuaciones y los fracasos que se tuvieron en cualquier competición (algo de lo que ustedes “pitufinos” entienden de sobra).

Te admiro y te respeto como periodista/columnista/pseudo-futbolista pero más como conocedor y respetuoso del futbol; sé que eres lo suficientemente inteligente para no cambiar de equipo y seguir sufriendo cada temporada con tan complicado equipo y eso me deja tranquilo. Yo seguiré destrozando a mi “querido” América cada oportunidad que tenga, cubriéndome con la bandera del que “le va al américa pero no es americanista”, pero sobre todo burlándome de los que no tuvieron la fortuna de conocer al equipo más grande de México y que tendrán que ver lo que queda de la Liguilla por la televisión.

@Emmanuelcoatl

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