#4 TiemposDesde mi clóset

El gallinero comiendo pan con queso | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset

Cada día que pasa de esta periodo electoral, descubro que más vale maña que fuerza. Ya que, por más descontento que exista en el país, por más que nos quieran imponer una Ley de Seguridad Interior criminalizante, nuestros verdugos siguen avanzando. Otra cosa que me ha quedado clara es que la profesionalización de la política está lejos de ser una realidad, como país poco nos interesa la capacidad académica, teórica, pragmática y experiencia, nuestra lógica nos ha llevado a pensar cosas como: 1. Pues todos roban, este aunque sea nos apoya, 2. Estaríamos mejor con Lopez Obrador, entre otras.

La gobernabilidad no se mide con la cantidad de “likes” en el CaraLibro o con el número de simpatizantes en el padrón electoral, incluso ni con la cantidad de votos obtenidos en los comicios. La gobernabilidad se obtiene a través de la estructuración de instituciones sanas, efectivas y sustentables. Si les interesa la cantidad de followers se andan desubicándose, no estamos en Black Mirror.

Alianzas contra el PRI

Al parecer, la intención de todos lo partidos de oposición está centrada básicamente en no permitir que el PRI no permanezca en el poder. La estrategia sería pertinente si estuviera acompañada de un proyecto de Nación distinto. Ya que lo único que he visto hasta el momento es un Anaya que presume de una familia “natural” estable, cual promotor del Frente Nacional por la Familia. Por otro lado el discurso ya conocido del Peje, a quien solo le creen los chairos que le sobreviven de 2012, su mensaje chafa del verdadero cambio es tan falso como mi heterosexualidad adolescente. El Bronco con su imagen de macho cincuentero a caballo, con botas, no convenció más que a los regios que aún viven en el Western, quienes recuerdan el 2000, tendrán presente que al ranchero de botas no le salió el Jaripeo como es debido.

Centrar los esfuerzos en que pierda el PRI, desde mi perspectiva solo lo favorece. Ya que, nos guste o no, tiene la fórmula medida, o pregúntenle a Delfina en el EdoMex, a quien no le alcanzó para derrotar a un Del Mazo. Es por ello que consideró indispensable que aquellas personas que busquen un cargo de elección popular requieren de un proceso de profesionalización, lanzar al ruedo a un influencer nomás así porque tiene muchos “laics” nos lleva a tener gobernantes, por ejemplo, que no sepan leer cantidades de más de seis dígitos, o a personajes que regresen las mentadas cual adolescentes en rechifla luego de algún partido escolar. La falta de profesionalización también son hace creerle a individuos que prometen sacarnos del bache, nos regalan agua, tortillas, pero no tienen ni idea de los principios constitucionales ni de sus obligaciones en materia de respeto de los derechos humanos.

Falta de perspectiva, falta de efectividad

Por ahí hay quien se pregunta las razones por las que vivimos un contexto agravado de violencia hacia las mujeres aún y cuando tenemos una normativa de avanzada en la materia. La respuesta por supuesto implica hablar de patriarcado y machismo, conceptos teóricos indispensables para entender la violencia y lograr erradicarla. Quienes trabajamos el temas sabemos lo complicado que es desmembrar esos sistemas de opresión, lo que si se puede hacer desde el ejercicio público, es obligar a que todos y todas las funcionarias de los tres niveles de gobierno, así como quienes aspiren a serlo, tengan clara la transversalidad de la perspectiva de género, un curso básico pues. Este tema junto con el enfoque basado en derechos, deben ser tópicos obligatorios para cualquier funcionario y funcionaria pública.

Por último, en San Luis Potosí tenemos un amplio camino por recorrer. Vamos a estar vigilantes del proceso. No podemos permitir que personas sin las capacidades mínimas para la función pública nos gobiernen.

@paulibarra06 

También recomendamos: Mañas y amañados | Columna de Paúl Ibarra

Nota Anterior

Pastorela electoral | Columna de Jorge Saldaña

Siguiente Nota

#LoMejorDelAño | Tráfico de influencias y los negocios del secretario particular de Carreras