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Formas de morir | Columna de Dalia García

Divertimentos

 

Ya no escucho, con la frecuencia de antes, que las personas se pregunten, a modo de pasatiempo o de conversación curiosa, cómo les gustaría morir.

Varias veces participé de ese juego en reuniones familiares y en fiestas con amigos (antes de que todos nos entregáramos a la tecnología), pero no recuerdo cuál era mi respuesta, seguramente algo así como “mientras duermo” o “riéndome de un mal chiste”.

De unos meses para acá —no ubico el detonante, quizá México—, he tratado de buscar una respuesta a ese ocioso cuestionamiento. Sin querer, la encontré en una época reciente en la que veía documentales y programas del canal de los animales. Al conocer más a fondo la realidad actual de los osos polares —animales que me maravillan, que me dejan con la boca abierta, cual niño asombrado, mientras los veo moverse—, di con mi respuesta: devorada por un majestuoso oso polar, o por una osa y su osezno; no creo que mis porciones alcancen para más de uno y medio, incluso ni para uno y, en el peor y triste de los casos, no llenaría el estómago de ninguno (pero mejor no pensar en eso).

Antes de regresarme a la naturaleza, tendría que sazonarme, como buena ama de casa: quizá necesite un ablandador de carne, o marinarme un poco con agua del deshielo. Quizá les parezca amarga, o demasiado empalagosa. No sé cuáles sean sus gustos, con eso de que ahora comen lo que sea, hasta basura, pero con el hambre que tienen, con el casi nulo alimento que les queda, igual y podría saciar un poco su hambre.

Ese sería mi homenaje, una forma de retribución y de disculpa, una manera más o menos justa de abandonar esta tierra que se quedará con tantos dolores. Sería una elección de la que me sentiría orgullosa y honrada: no cualquier ser humano puede ser alimento de tan sublime especie que hoy, dicho sea de paso, está muriendo por nuestra causa.

Esa sería una buena forma de morir. Una muerte en la que el ciclo de la naturaleza se cumpliría a cabalidad: la naturaleza volviendo a la naturaleza, la teoría darwiniana puesta en marcha.

¿A ti cómo te gustaría morir?

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