#4 TiemposEnred@rte

¿De-formación de público? | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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(Es mejor preguntar)

 

Ayer por la tarde inició en Plaza Fundadores el XVII Festival San Luis, trasladado del inicio de primavera a final de otoño. El cambio no parece aliviar mucho la imagen de desencanto que proyecta la administración estatal de Cultura, que inició con una expectativa favorable alta. El cartel del festival es como para palenque de la provincia de la provincia. Quebradero de cabeza, pues.

Inició el Festival con una suerte de culto retro a otro extinto festival, el iberoamericano de canción OTI que tuvo todos los vicios de Televisa y algunas excepciones como “El fandango aquí” de Marcial Alejandro y la voz de Eugenia León que se incrustó en el ánimo del eje Sevilla/México cuando el terrible terremoto, el del 19 de septiembre, pero de hace 32 años.

El tono sinfónico aportó un arranque espectacular, sin desterrar el olor a cloroformo y notable formato réplica populachera de los eventos que ya realiza el Municipio, en la misma Plaza Fundadores, con impacto epidérmico (cantera, enchilada –municipios Soledad  o capital es el mismo recaudo- y otras liendres). La orquesta acompañante, por cierto, única presencia potosina en ese sitio ancla del festival.

Vale preguntarse, ¿esto es el tan anunciado (hace dos años) ejercicio de “formación” de público? Yo no soy Timbiriche, por ti seré.

Este festival, lo mismo que sus anteriores ediciones, carece de un eje temático y/o programático. Es musical con una embarrada teatral, pero sin guión. Tal parece que es lo que se deje con un presupuesto recortado. ¿Siempre es el presupuesto villano mayor? ¿Y la creatividad y los numerosos y sobrepagados directivos ociosos no podrán activar neuronas?

¿Por qué en Plaza Fundadores donde se debe rentar un costoso montaje? ¿No es, acaso, el Parque Tangamanga I -con Teatro de la Ciudad al aire libre- el sitio más concurrido e incluyente que congrega miles de visitantes. ¿Por qué una semana corrida y no en varios fines de semana que es cuando la gente puede acudir?, ¿Por qué en horario preferente nocturno que excluye a muchos de a pie porque el transporte urbano no espera? ¿Por qué con el mismo esquema de la megalópolis CDMX que tiene otra dinámica y públicos? ¿Por qué con exceso de decibeles y público extendido de la televisión cuando tenemos ejes temáticos en la ciudad para dialogar con ella y con talentosos creativos propios, la mayoría en condición de sobrevivencia?

Se alimenta en los usos burocráticos una comunidad administrativa y poco se abona al profesionalismo y crecimiento de los creativos locales.

Es posible imaginar un festival con eje temático barroco, que se extienda a neo barroco y barroco, estilizado en todas las expresiones del arte. Con nuestro haber patrimonial en esa línea, llevado a lo excelso en el templo del Carmen (¿cuándo y cuánto se han dado elementos a potosinos y visitantes para leer con detenimiento el códice bíblico/carmelita del bordado en piedra de su fallada?), con el acumulativo de experiencias de festivales estatales de música barroca que el mismo sector cultura ya acumula, con la exhibición, valoración y relectura de nuestro acervo barroco pictórico que tan bien consignaron los historiadores Manuel Toussaint y el potosino Francisco de la Maza. Desde luego la música siempre en el eje transverso del todo.

No es necesario que lo hubieran propuesto Tovar y de Teresa, Fernando Gamboa, Carlos Monsiváis, Octavio Paz o Juan Rulfo. Seguro lo festejarían Francisco Toledo y Vicente Rojo, pero también la raza potosina de los parques y los barrios, los compas de a pie. ¿Se debe atribuir la idea a un funcionario federal de los que financian giras y festivales para traer al a sus entenados a fiestas del cine o novelas oscuras?

Imaginemos un festival de la modernidad que también dialogue con nuestras plazas y arquitecturas del neoclásico, el muy escaso art decó y las desangeladas pero existentes expresiones decó. Relectura de la ciudad y reeducación para conservación y valoración de nuestro acervo patrimonial. Ahí donde la gente disfruta tanto de sus zonas peatonales, sus conciertos de banda en kioskos, danzón y mambo en la calle cuando pardean los viernes. También pintura y música de autores locales en el hilo transversal.

Imaginemos un festival en torno a la medicina (particularmente preventiva que incluya recovecos de las emociones), la historia, la literatura, la físico/matemática o el diseño gráfico, todas con nichos de excelencia en la ciudad y el estado.

Imagina, decía el siempre vigente John Lennon; isla Utopía con genuina igualdad colectiva, resonaría Tomás Moro.

 

El barco encallado y uno de los tesoros que contiene

Del Centro de las Artes en etapa regresiva/cangrejo ya se habló con suficiencia en este espacio y no tiene réplica, asume con cinismo lo aquí dicho. Corrupción e imunidad.

Hay notables haberes para flotar. He aquí algunas perlas del navío que puede navegar si se le deja:

  • Una sinfónica propia boyante (que no se hunde, dice el diccionario) gracias a la pasión de su comandante
  • Área de Patrimonio, la única de manera visible que investiga, realiza conferencias, las consigna y publica resultados, realiza visitas guiadas y promueve conciencia ciudadana para valorar y preservar el patrimonio arquitectónico. Quien encabeza, además, se rodea de un grupo de estudiosos. ¿No pueden/quieren hacer algo similar las demás áreas?

 

@PEnredarteslp 

BIO: Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com,  periodista y cinematografista por la UNAM, descreído pero muy guadalupano, puma de corazón y convicción. Al borde del subempleo crónico. Decano en el pueblo de la enseñanza de guión y realización fílmica.

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