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Fin | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Acercamiento a María Luisa y Jomi, amigos de Gabo

Solo una gran amistad y el disfrute de un coloquio inteligente pueden explicar que antes de las primeras líneas de Cien años de soledad -“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”- haya una dedicatoria a Jomi García Ascot y María Luisa Elío.

¿Quiénes son los privilegiados de tal merecimiento?

Ambos, según contó en El País semanal Víctor Núñez, departían cada noche con Gabo y Mercedes, su esposa, mientras este escribía la célebre novela.

García Márquez se las arreglaba para narrarles versiones diferentes a lo que en realidad escribía. “Si contaba lo que estaba escribiendo, espantaba a los duendes”, recuerdó al Nobel colombomexicano (…)  María Luisa Elío y Jomí García Ascot escuchaban los relatos improvisados “como señales cifradas de la Divina Providencia. Así que —agrega el también autor de La hojarasca— nunca tuve dudas, desde sus primeras visitas, para dedicarles el libro”.

La Orquesta ya hizo referencias a Jomi y María Luisa, cuando se refirió (15 de mayo de 2017) a la película En el balcón vacío que la pareja forjó.

María Luisa Elío aportó el guión de ese filme y es su protagonista. Destacó como poetisa y pensante. Así recuerda uno de los primeros encuentros con García Márquez:

Gabo empezó a contarnos lo que pensaba a escribir. Y todo el mundo estábamos con la boca abierta alrededor de él, maravillados todos; aunque luego veríamos que lo que dijo se parecía poco a lo que en realidad escribió. Al rato, la pequeña reunión se fue disolviendo y nos quedamos hablando solo Gabo y yo. ¡Imagínate!, yo estaba enloquecida con tanta cosa fantástica que me decía. Eran nada más y nada menos que los cimientos de Cien años… Al final me dijo:

—¿Te gusta la historia?
—Me maravilla, me vuelve loca. ¡Escribirás la Biblia otra vez!
—¿Pero te gusta? —volvió a preguntar.
—Sí.
—Entonces es tuya.
Me quedé muda. No acaba de entender eso de “es tuya”. ¡Qué iba a hacer yo en la vida para justificar que todo eso fuera mío!… Pero claro, una vez leído el libro, sí lo siento mío, totalmente. 
      

Jomi y Maria Luisa

Jomi y su aporte

Por su parte, García Ascot, exiliado en su infancia a México, es reconocido como creador y crítico cinematográfico. Aportó elementos para sentar las bases intelectuales/reflexivas al surgimiento del llamado Nuevo cine mexicano.

En 1949 fundo el Cine-Club del IFAL (Instituto Francés para América Latina) que desde 1949, “hicimos nuestra educación cinematográfica”.

Esa labor se continúa en el Cine Club Universitario de la UNAM, para el cual, desde 1951 formaría parte y de la junta directiva de la Federación Mexicana de Cine-Clubs, constituida en septiembre de 1955 en la estela de la visita a México de Cesare Zavattini, guionista y crítico inscrito en el movimiento Neorrrealismo italiano.

A finales de 1960, García Ascot y García Riera impulsaron, junto a un puñado de amigos (José de la Colina, Rafael Corkidi, Salvador Elizondo, Carlos Monsiváis, Julio Pliego) y con el apoyo de Luis Buñuel, Luis Alcoriza y Carlos Fuentes, la creación del grupo Nuevo Cine, que publicaría entre abril de 1961 y agosto de 1962 siete números de esa publicación. Vicente Rojo se responsabilizó del diseño gráfico.

La Revista Nuevo cine y el grupo de igual nombre aportarán el conocimiento de nuevas corrientes cinematográficas de otras geografías en el México de fines de los 50 y de los 60.  Y, García Ascot, es el único realizador destacado que realiza una práctica fílmica significativa en torno a ese grupo, la ya referida En el balcón vacío. Antecedente del Primer Concurso de Cine Experimental en México, realizado en 1965, que auspiciará el debut de nuevos directores como:

  • Ruben Gámez (La fórmula secreta, con un texto guía de Juan Rulfo)
  • Alberto Isaac (En este pueblo no hay ladrones, con argumento de Gabo)
  • Juan José Gurrola (Los bienamados), y de otros debutantes:
  • Arturo Ripstein (Tiempo de Morir, 1965, también con argumento de García Márquez)
  • Juan Ibáñez, (Los caifanes, 1966)
  • Manuel Michel (Patsy mi amor, 1969, también con argumento de Gabo)
  • El chileno Alejandro Jodorovsky (Fando y Lis, 1968),
  • Paul Leduc (Redd, México Insurgente, 1970), por mencionar algunas de las más destacadas.

Queda en el tintero, para entrega próxima referirse al Manifiesto del grupo Nuevo Cine publicado en 1961 y los aportes informativos y analíticos de Jomi García Ascot sobre el ser y deber ser del cine mexicano y la filmografía de los grupos vanguardistas de cine europeo en ese momento.

Corcheas

Como algo embrionario lució el inicio del Primer Coloquio de arte contemporáneo de la Coordinación académica en arte de la UASLP. No hubo un eje rector que pudo haber dado alguno de sus destacados académicos.

@PEnredarteSLP

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