#4 TiemposAndante

Filosofía para bufones | Columna de Irma Carrillo Chávez

Andante

Después de algunos meses de ausencia, La Orquesta se complace en anunciarle a todo su #CultoPúblico, que Irma Carrillo y sus reseñas literarias están de regreso. #YaNoTeVayas

Con nuevos aires y mejor actitud, regreso a tocar de nuevo en esta Orquesta, lo cual me complace sobremanera y esperando que a ustedes también, así que saludo a los lectores de este diario con gran alegría de verme entre sus páginas nuevamente. Y hablando de alegría, no hay mejor cualidad en el carácter de un ser humano que el sentido del humor y a este me voy a referir con el libro que traigo a reseñar: «Filosofía para bufones» de Pedro González Calero, editado por Ariel. Mucho se ha dicho sobre el sentido del humor: es considerada persona bobalicona aquella que se ríe a la menor provocación y de lo que sea; otros afirmaban que el humor era un atentado contra Dios y si no, recuerden el multicitado libro «El nombre de la rosa» del magistral Eco; otros deciden comerse las entrañas ajenas sazonando sus comentarios con una alta dosis de sarcasmo que entre otras cosas, hiere y provoca indignación, mientras que la ironía, esconde tras de sí cierto dejo de burla, digamos que un poco más atenuada por las circunstancias, el tono de voz o el lenguaje no verbal.

Este libro es un verdadero gozo ya que se encuentran entre sus páginas diversas anécdotas que se dicen verdaderas y otras que se han ido construyendo a lo largo de la historia de la filosofía, las cuales son referidas al carácter del filósofo o bien, a su situación de vida, como aquella en la que un alfarero le pregunta a Sócrates si debía casarse o permanecer soltero a lo que el pensador contesta: «hagas lo que hagas, te arrepentirás». Y hablando de Sócrates, en este libro podemos encontrar explicaciones a la definición de la «ironía socrática» y cito: «la ironía socrática es el arte de interrogar de manera que el interrogado acabe descubriendo que aquello que daba por cierto no esta tan claro como él suponía». Uno debía tener mucho cuidado con encontrarse a Sócrates por la calle, ya que corría el riesgo de dudar hasta de la propia existencia. La esposa de Sócrates, Jantipa, era famosa por su mal carácter. Sócrates decía que la había desposado precisamente por eso, ya que ella le proporcionaba la oportunidad de llegar a la perfección en el dominio de sí mismo para saber tratar a cualquier persona difícil de carácter. Nietzsche por su parte afirmaba al respecto, que fue a Jantipa a quien le debemos el genio socrático ya que al hacer irrespirable la atmósfera hogareña no le quedaba más remedio al pensador que salir pitando a la calle, cosa que ocurre más o menos seguido sin diferencia de género.

Un libro lleno de anécdotas, leyendas, mitos y sucesos filosóficos a través de la historia que a mi parecer, acercan al lector a las mentes más brillantes y capaces del género humano pero vistos desde su lado más amable: el de la risa fácil que al final de cuentas es lo que nos hace humanos.

El libro está ilustrado por Anthony Garner, diseñador e ilustrador inglés radicado en Barcelona, todas las ilustraciones son geniales. Si desean ver su trabajo aquí les dejo el vínculo: http://www.antgarner.com/

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