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Feliz cumpleaños a Coconuts y a la número 13 | Columna de Alma Barajas

Capitana 13


Quién diría que después de un año llegaríamos tan lejos, porque sí, lo hicimos, premio a nuestro esfuerzo llegamos a liguilla, después de iniciar en aquel 2017 entre golizas y más golizas, culminamos un primer año lleno de experiencias apabullantes como un equipo de liguilla, y vaya que nos tocó sufrir.

Porque jugar con el sol encima y a una temperatura de 36° centígrados no fue fácil, o levantarse a las 7:00 am en domingo para lograr llegar al partido de 8:00 am, tampoco fue fácil. O reunir dinero para un uniforme nuevo, para el arbitraje, para el transporte. No fue fácil recordar a cada gol, a cada grito, a cada sonrisa, a la chica que armó el equipo y me dejó un buen sabor de boca hasta antes de su partida. Fue difícil también vivir nuestro segundo partido de liguilla pensando que, cual hermosa coincidencia, el anterior día ella cumpliría un año más de vida, un añito más.

Fue difícil vivir nuestra primer pelea como equipo y resolverla como tal, sacar la casta para defender a una de las nuestras de otra ignorante, mal educada y soberbia “futbolista”. Fue genial festejar un día del padre con ellos, los que están cada domingo gritándonos, alentándonos. Inolvidable ver el inicio de amistades llenas de la más grande pureza que el ser humano tiene, la pureza de la infancia, porque esos lazos que han creado los pequeños porristas, sobrinos de las coconuts, no se romperán tan fácilmente.

Avanzamos como personas, aprendimos y seguimos unidas. La soberbia no cabe en un equipo, lo dice el coach Ferretiz, coach de otro genial equipo de football, “es lo que más odio en la vida”, y sí, sé que si algo abunda en un equipo de futbol rápido como el de Coconuts, es humildad, y eso se agradece y se aplaude.

Esto es un pequeño espacio que habla de un año cargado de aprendizaje, de vida y de mucha nostalgia, porque Angie ya no tiene 15 años, Nana ya dejó atrás varios pares de guantes, Itzel cada vez tiene más lesiones, y Ana sigue portando el número 13. Todas seguimos al pie del cañón, y deseo que sigamos así por mucho más, porque en esta ocasión fue liguilla, la siguiente será el campeonato.

El futbol debe ser humilde, el deporte debe ser practicado con humildad, porque los triunfos no siempre vienen cubiertos en oro, plata o bronce, los triunfos también se premian lágrimas, con la felicidad de tu compañero o con lo más valioso que un igual te puede entregar, un simple “gracias”.

Feliz cumpleaños 13.

Y va por Itzel que el domingo pasado no pudo vivir la lucha de Coconuts contra el perro de tres cabezas.

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