DeportesRudeza necesaria

¡Feliz cumpleaños 120! Columna de El Mojado

RUDEZA NECESARIA.

monumentalelpaseo

Comíamos frente a frente, en una habitación tapizada de carteles taurinos.

Yo volteaba a ver antiguos programas de toros con la misma fascinación que me han causado desde que era muy niño, pero también me daba un poco de vergüenza distraerme con tanta facilidad.

Y repetía nombres: Curro Rivera, Manolo Mejía, José María Manzanares, David Silveti, Armillita.

Y hacía cálculos: «En 2001, Joselito Adame era un novillero muy joven”.

Entonces Olga (iba a escribir «mi interlocutora», pero sería una descripción muy injusta) supo la manera de captar mi atención. «Deberías escribir qué significa para ti la Plaza de Toros. Nunca lo has hecho». Se refería a El Paseo.

Sonreí, la volteé a ver y le dije: «ahora es cuando, acaba de cumplir 120 años».

-«Entonces ya tenías pensado escribir de ella», me preguntó.

-«No, no tenía ni idea».

De verdad no la tenía. De hecho no sé si había pensado alguna vez en la respuesta, pero me gustó que me lo propusiera y empecé a pensar en ello.

¿Por qué me es importante El Paseo? ¿Por las tardes de infancia en las que fui a los toros con mi papá o por las noches más recientes, en las que he ido con amigos?

¿Porque ahí me hice un taurino, en la época de más detractores, o porque en realidad no me quedaba alternativa, por haber obtenido esa afición desde muy pequeño?

¿Porque en El Paseo le transmití la tauromaquia a mi hermano o porque a él tampoco le dimos mucho tiempo para pensar lo contrario?

La verdad es que no sé y que todas las preguntas retóricas anteriores fueron para terminar diciendo que sería simplista adjudicarle a El Paseo solo una de esas cualidades, cuando en realidad es un sitio que lo engloba todo simbólicamente: el lugar de mi pasión taurina y en el que aprendí a apreciar los toros, pero también personalmente un punto importante para mi, en mi relación con mucha gente que me rodea.

ADIÓS, RAÚL

En distintas proporciones y con enfoques distintos, en este apartado me despido de dos personas con ese nombre.

raul7_carrusel,1--644x362Uno se fue porque así es el destino y el ciclo de la vida. Raúl González Blanco debe estar entre los mejores futbolistas españoles de la historia, aunque tuvo la pésima fortuna de no estar en los momentos más gloriosos de su selección.

Raúl fue siempre un rival enorme, entregado al cien por cien a los colores blancos del Real Madrid, al que le temía cada vez que enfrentaba a mi Barcelona.

Fue la figura de un Madrid imponente y pese a eso, tuvo siempre la voluntad de jugar, como fuera y en donde se le pidiera, porque era más grande su amor por la camiseta merengue que su soberbia.

Después se fue a deambular por el mundo, cuando un portugués traidor lo echó de Madrid. Mantuvo su calidad en Schalke 04 y fue a ganar sus últimos grandes contratos en Qatar y en Estados Unidos.

Raúl se retiró del futbol el fin de semana y lo hizo ganando, como era su costumbre.

A-Raúl-Arias-se-le-dan-las-LiguillasEl otro Raúl también se fue, pero por motivos menos gloriosos que los de su tocayo español. Raúl Arias dejó al Atlético San Luis después de un año de claroscuros, por no llegar a un arreglo económico, dice la directiva, pero también con el temor de volver a tener un equipo desarmado, como le pasó hace seis meses después de haber sido subcampeón del torneo.

Raúl Arias se va del San Luis al que en el último semestre no pudo sacar de la medianía y que navegó entre rachas.

Lo que puedo asegurar y que apuesto hoy mismo, 20 de noviembre de 2015, es que Arias volverá a San Luis, si no como entrenador, como directivo, porque su historia personal no puede desvincularse de esta ciudad y por supuesto, del futbol potosino.

 

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