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Fanfarria para el hombre común | Columna de Silverio Marín

Página impar

Fanfarria para el hombre común es una canción instrumental de Aaron Copland que después fue versionada por la banda de rock progresivo Emerson, Lake and Palmer (en serio es una banda de rock, no un bufete de abogados, como parece).

En México, Fanfare for the Common Man se popularizó junto a la voz de Alejandro Lara, que después de los primeros acordes gritaba: “esto es… DeporTV”. La canción fungió como entrada y salida a aquel programa de televisión. Lara fue por años el hombre con más tiempo consecutivo en la TV mexicana, más que Chabelo incluso, hasta que fue borrado de TV Azteca.

Pese a no estar ligada directa y tajantemente, la Fanfarria para el hombre común fue unida al movimiento olímpico por su título, por el video de Emerson, Lake and Palmer, tocando ante un estadio de Montreal vacío, un año después de los juegos en esa ciudad; y en la televisión mexicana, por el programa deportivo fundado por José Ramón Fernández.

El hombre común, que se ligaba al éxito deportivo, podría haber sido cualquiera, desde cualquier origen, ante las más improbables condiciones.

Por desgracia, los “hombres comunes” de los que quiero hablar hoy están completamente alejados del éxito deportivo… y de alguna forma, cercanos a la presidencia de la República.

Parece que la gran premisa de las precampañas es hacer parecer que los candidatos son personas normales, aunque todos sabemos que no es así. Desde hace doce años, las fotos de Andrés Manuel López Obrador en fondas de carretera son tradicionales, pero no solo de la campaña, sino de los cinco años previos. AMLO se ha preocupado tanto por parecer un hombre común y alejarse de los pirrurris, que esos detalles han dejado de tener autenticidad. La fotos de López Obrador visitando la peluquería buscan el mismo fin, aunque de fondo eso no signifique que está más cercano al pueblo.

Otro “hombre común” es Ricardo Anaya, el que presume llevar a sus hijos muy temprano al colegio o acampa y duerme en cobertores de cuadritos. “Es uno de nosotros”, ha de pensar su equipo que opina la gente cuando ve tales muestras de normalidad. Pero luego, Anaya intenta mostrar que además está preparado y sale haciéndole bien al inglés y al francés en sus spots, porque intenta mostrar que hasta en eso es mejor que Enrique Peña Nieto. Lo que no se puede olvidar es que este “hombre común” mandó a su familia fuera del país por temor a la inseguridad. Ahora, sus hijos están de vuelta en México, porque Anaya se piensa que sus fotos madrugadoras le sumarán votos.

Pepe Meade también es un hombre común, como tanto se han empecinado en mostrar desde El Universal, Milenio y otros medios. La conversión de José Antonio Meade a Pepe busca acercarlo a la gente, como también lo hacen las presunciones de que viaja en autobús y en clase turista, que tanto se han mencionado desde que fue elegido por el PRI. A eso se suma el tuit de López Dóriga acerca de que su esposa Juana Cuevas estaba comprando la cena de Año Nuevo. Pero parece que ni con esa normalidad, Meade alcanza a prender.

 

De los independientes, El Bronco es tan del estilo antiguo que se equivoca con frecuencia. Él ya parece demasiado común. A la familia de Margarita Zavala no se le puede permear de normalidad. Felipe Calderón lo intenta en su Twitter, pero parece nada más un hombre con demasiado tiempo libre. Y una pensión presidencial que le permite tener esa libertad.

A diferencia de Emerson, Lake and Palmer, aunque todos los presidenciables busquen parecer hombres comunes, lo hacen con un solo fin: la fanfarria.

 

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