#4 TiemposColumna de Ricardo Sánchez García

El falso nacionalismo | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

Después del anuncio de Trump de enviar tropas del ejército norteamericano a su frontera sur con el fin de realizar actividades para combatir el flujo migratorio de personas centroamericanas a ese país, y por considerarse acciones hostiles del vecino hacia nuestra nación, las reacciones por parte de actores políticos callados durante años ante la bota en el cuello fueron sorpresivas. El presidente de nuestro país mediante un comunicado oficial puso énfasis en mantener relaciones de respeto entre ambas naciones y como colilla Meade propuso privilegiar la unión entorno al mensaje del mandatario mexicano frente a intereses partidistas.

Las reacciones en redes sociales fueron escasas. La respuesta del principal opositor al actual régimen político (AMLO) frente a las hostilidades había sido pronta y anterior a EPN y ante el llamado de Meade nuevamente fue rápida e inteligente, pues públicamente manifestó voluntad política. El presidente y los candidatos despertaron reacciones nacionalistas en la sociedad, con la riesgosa forma de expresar amor a la patria. El uso político del sentimiento profundo en el que hemos sido formados también es digno de ser leído a la luz de una posible vil utilización.

Aún recuerdo los candentes debates y entrevistas del inobjetable mejor jugador de futbol en la historia del balompié mexicano, quien, luego de su retiro como futbolista y después de haber mostrado importantes triunfos dirigiendo a los Pumas, comenzó a difundir el discurso nacionalista, un falso nacionalismo diría yo, de que la Selección Mexicana de futbol debería ser dirigida por un mexicano. En la primera década del 2000 fue constante esta idea, discutida apasionadamente por aficionados, comentaristas y expertos. Finalmente y después de ciertos consensos entre las dos televisoras (Televisa y TvAzteca) quienes todavía disputaban derechos de transmisión y regateaban la imposición de sus jugadores en la alineación de la máxima representación mexicana, triunfó el discurso nacionalista del niño de oro, sin arriesgar la obvia ganancia de las patrocinadoras logró su sueño, aunque los resultados no fueron los prometidos y anhelados.

Pero el sentimiento no sólo resurge en los encuentros internacionales de futbol. Están a flor de piel de muchos connacionales derivado de aquella frase escrita por el potosino González Bocanegra, implantada en nuestro inconsciente todos los lunes desde antes de concebir siquiera las ideas de pueblo, país o nación: “…un soldado en cada hijo te dio”.

Aún menos conciencia existe sobre el concepto de soberanía y las razones de por qué habremos de defender tan profundo valor. Este principio, además jurídico, de respeto internacional hacia las decisiones autónomas en el interior de cada país, ha sido mancillado durante años por gobiernos extranjeros y organismos internacionales. Todas las determinaciones externas y condiciones impuestas para recibir préstamos o proyectos de supuesto desarrollo fueron acatadas sin cuestionamientos desde los años ochenta debido a la necesidad de una legitimación por parte de la comunidad internacional, quienes avalaron sus sospechosos triunfos electorales, exceptuando en ese sentido solo al caso de Fox.

Estamos en pleno proceso electoral y existe mucho riesgo de manejar un mensaje nacionalista de este tipo. Expertos dicen que quien podría recibir el mayor beneficio de los votantes con el discurso es el candidato oficial Meade, de quien se ha dicho “su campaña no prende ni a gasolinazos”.

Debemos mantenernos alertas para no responder al mal llamado amor por la patria y ser conducidos a las urnas por la empatía de la sorpresiva defensa de nuestra dignidad frente al extraño enemigo que ose profanar con su planta nuestro suelo. Ese soldado que Dios le dio a la querida patria para defenderla de una inminente amenaza, debió responder hace años, cuando nuestra dignidad fue pisoteada por los malos gobiernos ofensivos para los miles de mexicanos vistos en la necesidad de salir del país en busca de mejores oportunidades.

Las verdaderas amenazas contra nuestra soberanía fueron impuestas por intereses extranjeros a través de las mal llamadas reformas estructurales, dígase educativa, energética y laboral. Fueron ataques directos e intromisiones a nuestras decisiones soberanas y vulneraron la dignidad de las clases más desprotegidas subordinando nuestras riquezas culturales y naturales a favor de capitales voraces y destructivos.

Pero nunca se pierde todo de forma absoluta. Aún conservamos el profundo amor por nuestra tierra, nuestras culturas e idiosincrasia. Ese amor debe verse reflejado en el compromiso de sancionar electoralmente a quienes han estado por sexenios al frente de un gobierno, beneficiando sus intereses personales y rematando la abundancia de nuestro país.

Ni Peña Nieto ni Meade tienen categoría moral suficiente para manifestar preocupación contra los aparentes peligros de nuestra soberanía. Son ellos quienes han vendido nuestros sueños y mancillado la autonomía de nuestro país con sus decisiones subordinadas a los capitales extranjeros.

@RicSanchezGa

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