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#Especial | El patito feo que quiere mover a la industria

Conalep presume 96 por ciento de inserción laboral de sus estudiantes a un año de su egreso; la institución prepara mano de obra para la industria automotriz

Por Blakely Morales

Cuando fuimos las clases habían terminado, solo en algunos salones entregaban trabajos finales, en los talleres hacían detalles a los tornillos y las soldaduras; al fondo del plantel cinco estudiantes preparaban la compresora para pintar dos hileras de butacas y en el salón de informática, una decena tomaba un curso de AutoCAD. Es el Conalep plantel Industrias, enclavado desde 1980 entre el Eje 118 y 120 de lo que hoy es el motor del Producto Interno Bruto del estado.

Los estudiantes del Conalep están marcados. Una chica de unos 16 años se atreve a decirlo: “cuando vamos en la calle la gente se nos queda viendo raro, piensan que los vamos a asaltar”. Memes sobre embarazos prematuros o no deseados, precariedad económica, consumo de marihuana o alcohol; estereotipos sobre lo que son, o no son, los estudiantes del Conalep.

Herlinda Hernández Villa, directora del plantel Industrias del Conalep, ha visto esos memes y los interpreta como la respuesta de una sociedad que como en la casa “siempre busca a quién echarle la culpa, en lugar de ver qué es lo que nos está fallando dentro de la propia casa”.

Buscan al patito feo, dice Herlinda Hernández, “pero no saben que ese patito feo coloca a su gente, mejor que como colocan algunas universidades y tecnológicos a sus egresados”. La directora presume las cualidades del plantel de modo paciente: “Los maestros e instructores de Conalep conocen el sector productivo, Conalep no es su única fuente de ingreso; vienen a enseñar a través de su formación como ingenieros, como arquitectos, como licenciados, pero sobre todo a verter sus conocimientos del campo laboral”.

El plantel es un lugar limpio con amplios espacios abiertos, donde el semi desierto se vuelve a expresar; entre avenidas grises y solitarias por donde a cada tanto cruza una persona con un casco en la mano o puesto; terrenos baldíos, chimeneas industriales; al lado de la estación de bomberos, donde al parecer conservan, a manera de exhibición, el fuselaje incendiado de una avioneta.

Herlinda Hernández trabaja en Conalep desde hace 20 años y desde 2012 es directora del plantel Manuel Moreno Torres. Vinimos a entrevistarla para indagar sobre la evolución a través de los años, a través del auge industrial de San Luis Potosí, del modelo y la dinámica educativa del Conalep; y lo ilustra con ejemplos:

“Hace aproximadamente un mes estábamos en un evento en Metalsa (empresa regiomontana proveedora de Volkswagen) y estaban inaugurando el arranque de una dobladora de partes para chasises, un equipo muy caro, con alta tecnología, y los que estaban en el equipo al frente, eran tres ingenieros y los demás técnicos, la gran mayoría egresados o de este plantel o del Villa de Reyes, que habían estado en Alemania dos meses”.

La directora presume otro dato que calcula: en los últimos años, la comunidad estudiantil ha variado entre el 20 por ciento mujeres y 80 por ciento hombres; a un 35 por ciento de mujeres y un 65 por ciento de hombres en la actualidad. Jóvenes de entre 15 y 18 años, quizá la etapa más estupenda y tormentosa. Aunque Herlinda cree que aunque las generaciones juveniles son cambiantes, más ahora a partir de las dinámicas de relaciones determinadas por plataformas multimedia, considera que hay características que no varían.

¿Qué características subsisten entre los jóvenes a través de las generaciones?, le preguntamos a la Herlinda Hernández.

-Si antes era alcoholismo, ahora puede haber drogadicción dentro de las familias. Lo que nosotros hacemos es recibir a nuestros jóvenes y empezar a trabajar con ellos, orientándolos y buscando que ellos logren hacer, logren construir un proyecto de vida. Que le encuentren sentido a la vida.

Efectivamente, Conalep atiende a una franja económica vulnerable, de familias trabajadoras, pero también de familias que tienen una problemática con familias disfuncionales, con violencia, adicciones al interior, entonces los jóvenes que nosotros atendemos, sí vienen de ese tipo de franja socioeconómica, pero son gente muy noble y gente con muchísimos deseos de salir adelante.

La Orquesta: ¿Cuáles son los niveles de inserción laboral que tiene el plantel?

Herlinda Hernández: Muy altos. Gracias a la buena respuesta y al visto bueno que tiene el sector productivo o los empleadores para los egresados de Conalep, es muy alto, es de alto impacto.

LO: De cada diez alumnos…

HH: De cada diez alumnos se colocan diez. Hoy tenemos la reunión del comité de vinculación, y vamos a entregar un 96 por ciento de colocación de egresados de la generación 2013-2016, a un año de haber salido.

LO: ¿El principal empleador de Conalep quién es?

HH: Tenemos gente colocada en Mabe, en Draexlmaier, en PMX, en Enjot ATF, en General Motors; ahorita estamos trabajando muy de la mano con BMW que aún no abre sus puertas y ya tenemos un grupo de 25 jóvenes como aprendices y está por seleccionarse el segundo grupo de otros 25.

El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) surgió en 1978, por la necesidad de mano de obra calificada para la entonces naciente industria a distintas latitudes del país. Las ofertas educativas dependen de la situación de cada geografía, el plantel Industrias Manuel Moreno Torres ofrece tres carreras, relacionadas directamente al sector productivo de la industria manufacturera: Profesional Técnico Bachiller en Productividad Industrial, Profesional Técnico Bachiller en Máquinas y Herramienta; y Profesional Técnico Bachiller en Informática.

Antes, con el llamado Modelo 97 del subsistema Conalep, según explica Herlinda Hernández, a los alumnos se les impartía de manera opcional el eje de educación básica. Una serie de modificaciones han derivado en el modelo actual del Conalep que trabaja con dos ejes, el de educación básica para el bachillerato donde se imparten clases como Autogestión del aprendizaje, Manejo de aplicaciones por medios digitales, Contextualización de fenómenos sociales, políticos y económicos; y el de la educación para la formación profesional.

En la carrera de Productividad industrial por ejemplo, los alumnos reciben clases como: Inspección de la calidad de los materiales, Programación y control de la producción, Control estadístico del proceso y Mejora del ambiente de trabajo.

El programa de prácticas profesionales para los alumnos del Conalep los inserta en empresas de la misma Zona Industrial por seis meses, al cabo de los cuales tienen posibilidades de recibir una oferta de trabajo; hace dos años, el plantel comenzó a incursionar en el modelo de educación dual, en el que un alumno solo acude al plantel para recibir las clases del eje de educación básica; la otra mitad del tiempo escolar lo pasa en una empresa, en una planta, como aprendiz, recibe una compensación, todavía no es un trabajador contratado, aunque al término del programa tiene una oferta de trabajo dentro de la misma empresa.

La parte técnica le toca a la empresa –comenta Herlinda Hernández- pero además de eso, el muchacho o el alumno está viviendo una realidad laboral porque son aprendices, no son trabajadores de la empresa, pero la obligación y la exigencia es a nivel trabajador.

¿Ese estudiante en el modelo dual tiene más expectativa que el resto? Le preguntamos.

-Sí, definitivamente. En el sistema escolarizado nosotros manejamos seis meses de prácticas profesionales, todas las prácticas se hacen en el sector productivo y ahí ya la empresa tuvo la oportunidad de conocer al joven, de conocer a la chica, de conocer si cumple con sus expectativas y antes de que terminen las prácticas tienen su oferta de trabajo; pero en la formación dual mínimo, es un año, tenemos empresas que trabajan dos años con los alumnos. Ya los formaron a lo que ellos necesitan.

LO: ¿Puede escalar ese alumno?

HH: Puede escalar.

LO: ¿Qué tan lejos estamos de que los altos puestos de la industria estén ocupados por gente de aquí de San Luis? Todavía las empresas necesitan traer gente de sus países a dirigir sus plantas, ¿Qué tan lejos estamos de esa rotación? Sin duda, va a suceder.

HH: Yo no creo que estemos tan lejos, de hecho ya hay empresas importantes e internacionales, en donde altos ejecutivos son mexicanos y algunos son potosinos. General Motors el director general de la planta (Gustavo Céspedes) es un potosino. En BMW, Lourdes Quijas es la directora de recursos humanos a nivel nacional. Y la de recursos humanos aquí, también es potosina. Eso por hablar de algunos casos.

 

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