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#Especial | A la semana, una potosina aborta en la CDMX

Entre enero y abril, 16 mujeres originarias de SLP se han practicado interrupciones legales del embarazo en la capital del país

Por El Saxofón

Las clínicas públicas y privadas de la Ciudad de México se han convertido en una opción para miles de jóvenes mexicanas que, debido al conservadurismo y la ignorancia que persiste en sus entidades, no tienen acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), y en cambio son criminalizadas por ejercer lo que en sociedades avanzadas es un derecho que abona al pleno desarrollo de las mujeres.

Hasta diciembre de 2017, 140 mujeres potosinas habían recurrido a esta opción, desde abril de 2007. Para abril de 2018, ya suman 156, es decir, en los cuatro primeros meses del año, 16 mujeres originarias de San Luis Potosí viajaron a la Ciudad de México a practicarse un aborto.

La necesidad de viajar a la Ciudad de México a realizarse ese procedimiento médico surge de que el aborto en San Luis Potosí es un delito.

Solo en lo que va de 2015 a la fecha, 24 mujeres potosinas fueron vinculadas a proceso en el estado por practicarse un aborto; la última fue una chica de 19 años que acudió a un hospital público tras sufrir sangrado y dolor en el intento por interrumpir un embarazo no deseado. Ahí fue detenida por elementos de la Policía Ministerial al aviso del personal sanitario.

La penalización del aborto ha sido un tema en la agenda mediática, por lo menos durante la última década. La última modificación al Código Penal restó la posibilidad de practicarlo, incluso si el producto tiene malformaciones genéticas; dejando únicamente la posibilidad abierta para casos de violación o en los que está en riesgo la vida de la madre.

En 2015 hubo cinco abortos penalizados en el estado, en 2016 fueron ocho, siete en 2017 y uno más en 2018.

Debido a la penalización del aborto, con plena libertad de conciencia, miles de jóvenes mexicanas han recurrido a las instituciones de salud de la capital del país para suspender un embarazo no deseado sin tener que ser señaladas ni estigmatizadas por tomar esa decisión.

Desde abril de 2007 al 28 de abril de 2018, 194 mil mujeres de todo el país han hecho uso de este derecho que contemplan las leyes de la Ciudad de México. La mayoría de ellas han sido habitantes de la capital del país (136 mil 866) y del Estado de México (50 mil 404), pero de todas las entidades de la República han acudido para evitar ser criminalizadas en sus estados, donde la mentalidad retrógrada y la ignorancia de legisladores y legisladoras prefiere mantener a las mujeres sometidas por prejuicios morales antes que darles la libertad que garantiza el derecho.

De Campeche, han viajado a la Ciudad de México para interrumpir legalmente su embarazo solo 16 mujeres, pero de Hidalgo han acudido 1009; solo 44 mujeres nayaritas han decidido libremente sobre su cuerpo, pero también lo han hecho así mil 164 mujeres poblanas.

Por lo que respecta a la región del Bajío, el estado donde un mayor número de mujeres han elegido esta opción es Querétaro con 504, le sigue Guanajuato, con 378; luego San Luis Potosí, con 156; Aguascalientes, con 124; y finalmente Zacatecas con 82.

No hay que confundirse. Interrumpir un embarazo, abortar, si se prefiere el término más crudo, no es una decisión fácil, y sin duda, es probable que tal decisión implique un cargo de conciencia, dada la formación moral que hemos recibido por parte de nuestra familia y de la sociedad.

Ante todo hay que entender que es una decisión que toca a las mujeres, en tanto que la mayor parte de la responsabilidad en el cuidado y educación de un hijo sigue recayendo en ellas, además de que durante la gestación, será su cuerpo el que albergue la nueva vida.

La estadística de Interrupciones Legales de Embarazos que ofrecen las autoridades de la Ciudad de México aporta datos que nos ayudan a conocer el perfil de las mujeres que han tomado esta decisión.

El 40.5 por ciento de ellas tiene educación Preparatoria; el 32.6 por ciento, Secundaria; el 17.5 por ciento, Educación Superior, el 7.4 por ciento Primaria; el 0.3 nivel Técnico y el 1.7 ninguna.

En cuanto a su estado civil, el 53.5 por ciento son solteras; el 28.8 por ciento viven en unión libre con sus parejas; el 12.6 por ciento son mujeres casadas; el 0.3 por ciento son viudas, y un 1.6 por ciento NE.

Por grupos de edad, la mayoría de las usuarias de este servicio, el 46 por ciento, tenían entre 18 y 24 años; el 23 por ciento, entre 25 y 29; el 13.5 por ciento entre 30 y 34; el 8 por ciento, entre 35 y 39; el 5.3 por ciento, entre 15 y 17 años; el 2.7 por ciento entre 40 y 44; el 1.0 por ciento entre 11 y 14 años y el 0.5 por ciento entre 45 y 54 años.

Es de notar el muy bajo porcentaje de adolescentes que han hecho uso de este derecho, y es imposible no contrastarlo con el gran número de mujeres que se embarazan a esa edad y que por prejuicios morales, ideas religiosas y en mucho también gracias a la criminalización de las leyes locales hacia el aborto, se ven obligadas a concebir a sus hijos, aún a sabiendas de que por su corta edad no podrán atenderlos de la mejor manera, ni brindarles a futuro las mejores oportunidades para el pleno desarrollo de los menores.

Este porcentaje de 6.3 por ciento, equivale a 12 mil 253 menores de edad en diez años. Un porcentaje ínfimo si se toma en cuenta que, según expertos, cada año 400 mil adolescentes mexicanas quedan embarazadas.

Sobre la ocupación de las mujeres que han recurrido al aborto legal, el 34.8 por ciento se dedican al hogar; el 25.1 por ciento son estudiantes; el 24.2 por ciento son empleadas; el 5.3 por ciento están desempleadas; el 4.9 son comerciantes; el 3.9 reportaron otra ocupación; el 0.8 por ciento son trabajadoras domésticas; el 0.7 son profesionistas y el 0.2 por ciento son obreras.

Por número de hijos, la mayoría, el 34.7 por ciento aún no tenía ningún hijo, el 26.5 por ciento tenía uno; el 22.8 por ciento tenía dos; el 10.3 por ciento tenía tres y el 5.7 por ciento tenía tres o más.

Sobre el procedimiento que se usó para interrumpir el embarazo, 148 mil 896 fue con medicamento; 42 mil 567 por aspiración, y 3 mil 42 casos fue por legrado uterino instrumentado.

La mayoría de las mujeres, el 28 por ciento, acudió antes o a la cuarta semana de gestación; el 9.7 por ciento acudió a la quinta semana; el 13.6 por ciento a la sexta semana; el 12.4 por ciento a la séptima semana; el 9.4 por ciento a la octava semana; el 7.2 por ciento a la novena semana; el 5.3 por ciento a la décima semana; el 4.0 por ciento a la 11 semana y solo el 1 por ciento acudió hasta la semana 12, último periodo en el que se permite la ILE.

En México, dicen especialistas, se santifica la maternidad, pero lo cierto es que también, en el caso de las adolescentes se estigmatiza, pues la responsabilidad adquirida al concebir un hijo, las obliga a dejar los estudios y conseguir un buen empleo en su nueva situación es más que imposible.

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