#4 TiemposDesde mi clóset

Erotismo entre hombres a lo largo de la historia | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

La Respuesta Sexual Humana (RSH) es el mecanismo fisiológico que hace referencia a los cambios corporales que ocurren tras la presencia de un estímulo sexual efectivo (Master, 1966). Este proceso se potencia luego de la entrada de la pubertad. En tanto proceso biológico, es distinto con base en el dimorfismo sexual, es decir, existen diferencias puntuales entre la RSH de las hembras en relación con la de los machos humanos. Este hecho es importante, ya que, tiene relación directa con el holón reproductivo. Tras la presencia de un estímulo sexual, el cuerpo de la hembra humana, por ejemplo, se prepara para recibir la penetración, y genera las condiciones apropiadas para una fecundación, si es que se encuentra en días fértiles (Master, 1966). Si bien es cierto que la reproducción es un aspecto del erotismo, lo cierto es que no es un determinante. El erotismo es un sistema aparte.

Como se ha mencionado en apartados anteriores, el sistema hegemónico ha jugado un papel fundamental en el ejercicio de la sexualidad. Con respecto al erotismo, ha sido el holón mayormente vapuleado. La doctrina católica, por ejemplo, condena enérgicamente la existencia de estímulos que lleven a la excitación sexual, que luego culminen en un orgasmo, sin tener presente el aspecto reproductivo. En el libro de Génesis, se relata la forma en la que Jehová destruye a las ciudades de Sodoma y Gomorra (Valera, 2009). Sin hacer un análisis profundo, este par de ciudades son aniquiladas, de acuerdo con el relato bíblico, debido a que sus pobladores han ejercido su sexualidad de manera libre.

La vivencia erótica está permeada por la historicidad de los cuerpos y de las sociedades, es decir, también es una construcción cultural. Rubio entiende por erotismo “los procesos humanos en torno al apetito por la excitación sexual, la excitación misma y el orgasmo, así como las construcciones mentales alrededor de estas experiencias” (Rubio, 1994, pág. 36). Por tanto, la experiencia erótica se vive de manera biológica y psicosocial. De igual forma que la reproductividad, el erotismo está además atravesado por el sistema sexo/género. Lo anterior le dota de características únicas en la especie humana.

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El erotismo como hecho cultural, está unido además al proceso amatorio. Sin embargo, la excitación y placer sexual no están ligados por antonomasia a los afectos, por tanto, “es preferible identificar al erotismo con el componente placentero de las experiencias corporales” (Rubio, 1994, pág. 35). Una persona es capaz de responder ante un estímulo sexual aún y sin que exista un vínculo afectivo de por medio. No obstante, “las culturas occidentales consideran generalmente al sexo como algo peligroso, destructivo, como una fuerza negativa” (Rubin, 1995, pág. 17), por tanto, el erotismo por sí mismo, es visto como un tabú.

De manera individual, cada persona construye una identidad erótica (Rubio, 1994). Dicha identidad se basa en los códigos conductuales de la cultura hegemónica. Existen tantas identidades eróticas como culturas en el planeta. Aunque la occidental está ampliamente difundida, lo cierto es que no en todos los contextos humanos el erotismo es considerado como negativo. En Mangaia, una isla del Pacífico Sur, los niños se comienzan a masturbar desde los ocho años (Shibley, 2006), la cual es una práctica socialmente aceptada. Empero es fundamental destacar que buena parte de la tradición cristiana ubica a las prácticas sexuales distintas a la reproducción como un pecado grave.

El erotismo está relacionado de manera directa con la orientación sexual. La atracción sexual es un proceso biopsicosocial que impacta de manera directa en la identidad (Rubio, 1994). Si bien, existe una identidad normativa fundamentada en la reproductividad, hoy en día es posible localizar distintas expresiones eróticas.

Las prácticas sexuales entre hombres han estado presentes desde que se tiene registro de la historia humana. En la antigua Mesopotamia, “en los textos adivinatorios, como la tableta 104 de Shumma ȧlu, hay varios presagios referidos a este tema” (Pangas, 1989). La represión sexual ha sido una tendencia a lo largo de la historia, tanto en la real como en la mítica. Es por ello por lo que, en este apartado se reflexiona sobre el erotismo entre hombres, sus implicaciones y devenir histórico.

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