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#Entrevista | Makers, los ingenieros que no quieren seguir generando obreros

“Hay que ofrecer otras opciones y pasar de esa mentalidad de solamente somos obreros, a gente que crea cosas (…) es más caro un ingeniero que te diseña una máquina, un prototipo, a uno que te la ensambla nada más”.

Por Blakely Morales​​

Andrés Sabas es un ingeniero en electrónica de 27 años, egresado del Instituto Tecnológico de Aguascalientes, que ha caído en cuenta de que su estado es un laboratorio a donde los gobiernos llevan programas educativos para hacer pruebas piloto, “como la población es tan pequeña…”.

Lo dice así porque recuerda haber estado en uno de los primeros salones de primaria a donde llevaron computadoras, y cómo es que quedó maravillado frente a aquello. Hoy Sabas es el Co-Fundador y Director de Contenidos de The Inventor’s House, un espacio físico de innovación tecnológica del movimiento maker de Aguascalientes. Los makers, son los ingenieros que están trabajando con el sistema, bajo protesta.


Aguascalientes muestra niveles muy bajos de desempleo. El más reciente reporte de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, señala que hasta el trimestre abril-junio de este año, la tasa de ocupación en la entidad fue de 95.8 por ciento de la población económicamente activa. El estado ocupa los primeros lugares en las cifras de crecimiento económico. En 2014, por ejemplo, mientras el producto interno bruto nacional creció en un 2.1 por ciento, Aguascalientes solo, registró creció un 11.2 por ciento. El factor más importante es la industria automotriz.

Hay un buen nivel de vida en Aguascalientes –reflexiona Andrés Sabas-, pero obviamente no nos podemos quedar ahí; hay estabilidad, hay trabajo, pero vamos a llegar a un momento en el que otra vez no hay empleo; sigue creciendo la población, siguen llegando personas, hay un refugio en Aguascalientes; entonces hay que ofrecer otras opciones y pasar de esa mentalidad de solamente somos obreros, a gente que crea cosas (…) es más caro un ingeniero que te diseña una máquina, un prototipo, a uno que te la ensambla nada más”.

Las ciudades del Bajío atraviesan procesos industriales semejantes. Inmersa en el desarrollo del sector manufacturero automotriz, Aguascalientes es uno de los modelos a seguir de San Luis Potosí. Un ejemplo de su potencial dentro de esa industria sucedió en 2013, cuando Nissan inauguró su segundo complejo en el estado (Nissan Aguascalientes A2) con una inversión de 2 mil millones de dólares, para alcanzar una producción anual de 850 mil vehículos. El año pasado, la japonesa anunció que terminaba noviembre celebrando el ensamble del coche número 500 mil del 2016, un Sentra que fue al mercado estadounidense.

Como aquí, la inversión extranjera ha aprovechado que la mano de obra barata se vende como ventaja para la competitividad y el proceso industrial ha permeado a las universidades y tecnológicos, donde se enseña la industria como modelo de vida: “En la universidad en Aguascalientes se educa a los jóvenes para que al salir se integren a los parques industriales, a Nissan o a Jatco”.

Estando en el Tec de Aguascalientes, Sabas tenía las ganas de desarrollar hardware y hacer su propia empresa. “Sí nos pagan bien en la industria, pero no tenemos vida, son doce o catorce horas de trabajo, si se para una línea de producción te llaman a las tres de la mañana y vente; yo en lo personal, no quiero esa vida”.

Eso, punto y aparte de que los profesionistas como él no están haciendo un trabajo real como ingenieros en electrónica: “en mi área algunos compañeros están en puestos directivos, y en realidad no están haciendo electrónica; y los que están haciendo electrónica en realidad están haciendo mantenimiento, reparando robots que traen desde Japón, esa la visión de las universidades”.

Andrés Sabas viste una playera roja, un pantalón negro y tenis rojos sucios; usa lentes y barba como de juez; sentado al lado de su compañero fundador de The Inventor’s House, un licenciado en administración de nombre Gerardo Díaz, señala a manera de objetivo de la comunidad maker: “No queremos seguir generando más obreros”.

Es la permanencia del orden establecido y el estancamiento, lo que da pauta al movimiento maker: “Creo que en el momento en el que el ser humano dice ya no hago nada, o me quedo sentado viendo, eso es a lo que se resiste el maker; el maker piensa ‘provoca, haz que pase: si no existe, hazlo; si ya existe, mejóralo, replícalo muchas veces’; hay una filosofía entre los makers: apaga la televisión y empieza a hacer las cosas”.

El movimiento maker se puede concebir como la generación web que crea cosas físicas en lugar datos y pixeles en las pantallas.

The Inventor’s House existe desde hace cuatro años y su primer reunión fue en un Oxxo. Hoy el espacio es una casa donde los cuartos son oficinas con mesas de trabajo para startups, con herramienta desde desarmadores, martillos, hasta impresoras 3D y tarjetas electrónicas. En el camino de crear The Inventor’s House, según cuenta Andrés Sabas a La Orquesta, descubrieron el significado de co-working y de hackerspace, que define al espacio físico donde se reúnen los interesados en el desarrollo tecnológico y las llamadas artes digitales.

“Al pasar de los años vamos modificando la filosofía de Inventor’s House, hemos ido integrando otras cosas; ahorita estamos muy enfocados a la educación maker y a la educación espacial”.

El año pasado, The Inventor’s House, lanzó a la estratósfera treinta pico satélites; satélites del tamaño de una lata de refresco de 355 mililitros, con dispositivo GPS, sensor de temperatura, de humedad y de presión para conocer su altura; ayudados de un globo atmosférico se elevaron a 20 kilómetros, donde ya no se ve el azul del cielo sino la oscuridad del universo.

El proyecto se hizo con estudiantes de nivel medio superior de los once municipios de Aguascalientes, con el objetivo de significar una alternativa en el desarrollo de tecnología para los jóvenes de preparatoria, donde se encuentra la mayor tasa de deserción, que en ciclo escolar 2015-2016, la SEP calculó en 12.1 por ciento.

“El gobierno (de Aguascalientes) estuvo muy interesado en todas las preparatorias de los municipios, para que lanzáramos esos satélites; en ese momento decidimos que Inventor’s House tiene que apoyar la educación aeroespacial; el sector aeroespacial tiene que ser un propulsor de México, tenemos que entrar al sector aeroespacial”.

Sabas estuvo en San Luis Potosí participando en Tuna Tech, el primer evento de conferencias, paneles de discusión, talleres y networking, que organiza Tuna Valley, la comunidad de comunidades que integra a personas inmiscuidas en el movimiento maker, desarrollo de software, ciencia, emprendedurismo y co-working en la ciudad.

Junto a su socio en The Inventor’s House, Gerardo Díaz; y Roy Molina, de Intelirobot, escuela de robótica en San Luis Potosí, Sabas habló del movimiento maker: “los seres humanos somos makers de nacimiento pero algo estaba pasando cuando te la pasabas en frente de la televisión, te sentabas, recibías información y lo que ellos decían hacías; el movimiento maker tiene ciertas raíces en eso de ir contra el sistema, tiene mucho de ir contra lo establecido, viene también esa parte de izquierda, de compartir conocimiento, creo que es algo así, que en momento van a decir ‘son chairos’. Techno chairos, exacto. Pero han salido empresas del movimiento maker, que han creado corporaciones; creo que el mayor enemigo del movimiento maker es la pasividad”.

Décadas de desarrollo de software digital, ha traído hasta nuestros ordenadores personales programas de diseño, modelo y creación, a bajo costo y con lenguajes que se masifican fácilmente. Los makers son hijos del movimiento Do It Yourself, y al tener  a su alcance todos los conocimientos y la interacción de los grupos, blogs y ahora los hacker spaces, aprenden sobre industria, crean lo que no existe y mejoran lo que ya está hecho. Los makers están transformando la economía, la ciencia y la educación.

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