Estado

#Entrevista | La ciudad es una máquina

Blakely Morales

Alejandro Cartagena (República Dominicana, 1977), no se acuerda bien qué año fue, pero seguro fue en el 2006, cuando así nomás y de un día para otro, le pusieron un puente afuera de su casa, a una cuadra. Antes del puente hacía cinco minutos al trabajo, en la Fototeca de Nuevo León. Después del puente, hacía media hora. Ahí comenzó su curiosidad por el paisaje urbano y su transformación bajo la premisa del progreso.

El significado de las avenidas, de los puentes, comenta Cartagena: “siempre es el progreso de la ciudad; toda la publicidad y todos los informes de gobierno dicen que es positivo el efecto de hacer más puentes; no vemos informes de gobierno en donde digan “hicimos un puente pero el efecto a los vecinos ha sido desastroso”. No. El puente es el símbolo de que algo bueno pasó”.

En ese entonces, el gobernador neoleonés José Natividad González Parás (2003-2009), tuvo la idea de atraer a Monterrey, al Fórum Universal de las Culturas, un evento que surgió en 2004 en Barcelona y que se realiza cada tres años. Para una serie de eventos culturales de gran nivel, a donde los artistas y creadores locales no fueron invitados, el gobierno del estado invirtió 386 millones de pesos en infraestructura para la ciudad, que incluyó la ampliación del Parque Fundidora y la construcción del Paseo Santa Lucía. El puente enfrente de la casa de Cartagena, estaba dentro de esa inversión.

Desde entonces, Alejandro ya no ve igual a las ciudades; en Querétaro, en Guadalajara o en Hermosillo, va buscando la razón y el porqué de cada avenida, alimentado por la idea del antes y el después, que en el lenguaje de la fotografía, plantea la veracidad del cambio y la trascendencia de su registro. Su fotografía está llena de casas de interés social, erigidas en medio la nada entre los cerros; en su serie Suburbia Mexicana por ejemplo, Cartagena ha retratado el contexto semi rural de la vida en las periferias, las laderas llenándose de edificios corporativos, hasta los ríos que se perdieron y dejaron un surco en la tierra a consecuencia de la urbanización.

¿Qué te pareció San Luis Potosí?, le preguntamos a Cartagena después de una mañana de acompañarlo a fotografiar algunos paisajes desértico industriales al sur oriente de la ciudad.

-Es una pregunta capciosa para una visita muy rápida. Parece una ciudad que se usa para producir. Esa es la sensación que da, de crear espacios ideales con vías de comunicación para mover mercancía; se siente igual Querétaro, Monterrey a las afueras también es lo mismo. Se siente así. Esta cuestión de cómo están distribuidos los hoteles cerca de zonas industriales, es una ciudad programada para un turismo industrial y empresarial.

*

Cartagena ha venido a San Luis después de visitar Querétaro, Ciudad de México, Guadalajara y estaba por visitar Hermosillo y Veracruz, para fotografiar por encargo, los contextos en los que se desarrolla la industria en el país. Antes y después de dedicarse a mirar por su Canon 5D, Cartagena se queda un rato contemplando el paisaje. El paisaje, dice: “es la mercancía perfecta, para posicionar el crecimiento urbano de la ciudad, tanto el crecimiento industrial, como el crecimiento habitacional”.

¿Cómo fue que empezaste a observar este fenómeno de la transformación del paisaje?

-Empecé como en el 2005, cuando trabajaba como digitalizador de acervos en la Fototeca de Nuevo León, y me tocó digitalizar el acervo de un fotógrafo que se llama Eugenio Espino Barros; él fotografiaba mucho paisaje, por encargo o por hobbie; mi primer acercamiento fue visitar los paisajes que él había fotografiado para ver cómo habían cambiado; entonces fue una curiosidad de ver el antes y el después, estamos hablando de paisajes de los cuarenta, cincuenta y sesenta de Nuevo León, que ahorita no existen.

Entonces me fascinó la manera en que un paisaje demuestra el momento histórico de una ciudad. Esos paisajes de los cuarenta y cincuenta, eran muy rurales, porque el boom industrial en Monterrey fue a finales de los cincuenta y especialmente en los sesenta; la ciudad explotó en crecimiento y no ha parado.

Ese fue el punto de partida y después me metí a estudiar muchísimo acerca de la historia del urbanismo, no solamente en México, sino en todas partes del mundo, y cómo hay ciclos de crecimiento de la ciudades, cómo la ciudad crece hacia afuera, se muere el centro, y luego se trata de revivir el centro con la vivienda vertical o con las oficinas verticales y es otra vez cómo traer dinero al centro de la ciudad, y luego la periferia vuelve a decaer, es un vaivén pero siempre se trata de mover capital.

*

Cartagena trabaja con los conceptos, para después hablar de ellos en la foto. Tras la idea del progreso a través de la transformación de la ciudad, por ejemplo, ha encontrado que la primer gran transformación urbanística que aparece en la historia es la de París, donde un funcionario llamado Georges-Eugene  Haussmann transformó la ciudad tomando préstamos para desaparecer colonias completas habitadas por obreros, para después construir ahí las grandes avenidas.

Por el crecimiento de la periferia de muchas ciudades mexicanas, comenta Alejandro, “¿Cuántos puentes a desnivel se han hecho? La excusa es que hay que conectar la periferia con el centro. Entonces empiezan a destruir, indemnizar gente. Pensamos que crecer hacia la periferia nada más tiene un efecto en la periferia y no es cierto. El segundo piso del DF es un claro ejemplo también. Estuve fotografiando justamente cómo se ve desde la casa de la gente, estas nuevas estructuras e infraestructuras viales. Les cambiaron el paisaje para siempre, les pusieron bloques de concreto en frente de sus casas. Son cosas que han pasado en muchas ciudades grandes”.

Junto al sinaloense Fernando Brito, Cartagena es unos de los fotógrafos mexicanos más premiados en el extranjero. Su trabajo se reparte entre los proyectos personales y sus tratos como freelance, por eso pasando por los puentes del periférico sur, a la altura de la avenida Salk, Alejandro volteó a ver la planta de Bachoco rodeada de zonas habitacionales horizontales, y a un costado de las vías del tren y pidió que paráramos; ahí nos bajamos y Cartagena dijo “esta es mía”.

El paisaje era estupendo: lunes, 11:30 de la mañana, clima despejado; de Bachoco salía un poco de humo, la gente caminaba por sus casas, los tráileres y camiones pitaban de vez en cuando, y el tren pasaba por la colonia para detenerse justo debajo del puente.

¿Cómo somos las personas en una ciudad que está creciendo como San Luis Potosí, o que ha crecido como Monterrey?

Yo siento que cambia tan rápido que no nos damos cuenta de los cambios, que justamente uno de los valores de estar haciendo este tipo de fotografía, es ofrecer un descanso para ver qué es lo que está pasando con nuestra ciudad. El efecto de construir tantas avenidas, nos hace vivir tan rápido que no nos paramos a contemplar.  O sea, este simple hecho que hicimos de que nos bajamos antes de un puente y nos subimos caminando a ver qué está pasando desde ese puente, ese efecto no es común. Como ciudadanos vivimos tan rápido y las avenidas son tan rápidas, que no nos paramos a pensar qué es lo que nos están haciendo.

¿Tú cómo has cambiado a partir de la observación y a través de los años?

-Sí me he vuelto un gato curioso. Siempre me estoy preguntando por qué están pasando estas cosas y todo nace porque me pusieron un puente afuera de mi casa. En Monterrey, donde vivía, a una cuadra, de repente me pusieron un puente a desnivel. Yo trabajaba a cinco minutos de donde vivía, siempre he querido vivir cerca de donde trabajo. Y ya no eran cinco minutos, eran 30 minutos. Porque ya no podía pasar, tenía que dar un rodeo a donde acababa el puente y agarrar un tráfico que no me correspondía a mí para poder llegar a mi casa.

Me interesa mucho hablar de cosas que me afectan personalmente.

*

Tanto habla de las cosas que le afectan, que Cartagena está en proceso de edición de un libro donde hace fotografía documental acerca de su homónimo en Venezuela, un Giomar Alejandro Cartagena, hijo de un ex militar chavista, que en 2010 asesinó a su novia y a la madre de ésta en un intento de secuestro; que que hasta el año pasado era un prófugo buscado por la Interpol y por culpa de quién, a Alejandro Cartagena, el fotógrafo, detenían en cada aeropuerto para una revisión especial.

Pedimos a Alejandro una última reflexión y nos dijo que la ciudad es una máquina: “La última reflexión que he tenido es sobre la máquina de la ciudad, la ciudad como una máquina de productividad y cómo se usan; se sienten como máquinas de producción (…) ha sido un semana y media de estar viendo industria, industria, industria, sí estoy como tendencioso; pero está cabrón, sí somos máquinas productoras gruesas”.

 

También lee: #Entrevista | La paradoja de Fedder (VIDEO)

Previous post

Revelan "cifras alentadoras" de Osorio: en lo que va de 2017 delitos crecen 60 por ciento

Next post

Fenapo lleva espectáculos a CERESO de La Pila