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#Entrevista | Casa de Vida, testigo de las víctimas del consumo de cristal en SLP

La directora de Casa de Vida pidió no estigmatizar a quien padece una adicción

Por Xochiquetzal Rangel

En entrevista para La Orquesta, la directora de Casa de Vida, Elena Segura, habló del proceso que pasan los jóvenes que llegan al centro de rehabilitación contra drogas que ella preside, en el que el internamiento básico para desintoxicación y aislamiento es de cuatro meses. “El tratamiento varía, ya que hay personas que se han deteriorado por el consumo de sustancias y han desarrollado enfermedades físicas o mentales, por lo que se necesita, en algunos casos trabajar más tiempo con el paciente”.

Hasta 2017, la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Coepris) en San Luis Potosí tenía contabilizados 43 centros de rehabilitación y atención a adicciones en el estado.

Casa de Vida nació hace cuatro años, tras la rehabilitación del presidente de la asociación, quien tuvo problemas con el consumo de alcohol y drogas, por lo que tuvo que involucrarse en grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) y decidir apoyar a otras personas que están en condiciones vulnerables ante dichas sustancias.

“Comenzó con un proyecto muy pequeño y hubo posibilidades de separar los centros de rehabilitación que es el de hombres y el de mujeres, pero todo comenzó por él, porque quería ayudar un poco más a jóvenes. Las personas que se acercan a un grupo de AA, es porque ya han decidido intentar dejar de consumir algún tipo de sustancia, pero las personas que no quieren y que la familia ya está en un estrés total, hay que ofrecerles algo, que sepan que sus vidas valen” mencionó Elena Segura.

Casa de Vida es una asociación civil que se encarga de rehabilitar a adolescentes, jóvenes y adultos; es decir, personas desde los 11 a 59 años que se encuentran inmersas en alguna adicción por drogas o problemas por el consumo de alcohol. Principalmente recibe adolescentes entre 12 y 15 años, pero también personas de entre 20 a 27 años.

Durante los primeros 6 meses de 2018 recibieron 150 personas; pero en promedio llegan unas 20 personas cada mes. 

“El número de ingresos es alto, pero por la entrada y la salida. O sea, en muchos casos la familia no los deja terminar un tratamiento. Ellos (los familiares) ven que físicamente que se han recuperado y deciden sacarlos; además, el enfermo alcohólico-drogadicto es chantajista, mentiroso y manipulador, entonces les juran que no volverán a consumir, pero en realidad no están bien mentalmente. Por eso se les hace hincapié, porque cuando una familia recurre a un internamiento a estos lugares, es porque ya se han metido en problemas legales, familiares, deterioro físico muy evidente, es cuando ya empiezan a decir ¿qué está pasando?”, dijo.

El costo de internamiento en Casa de Vida ronda entre los mil y mil quinientos pesos a la semana; es decir, aproximadamente 16 mil pesos el tratamiento de 4 meses. Sin embargo, solo una de las asociaciones civiles reconocidas por la Comisión Nacional Contra las Adicciones es gratuita, mientras que en las otras los precios van de los 8 mil a los 70 mil pesos por períodos de 3 a 6 meses.

“Desafortunadamente son enfermedades mentales y en México no tenemos el apoyo para poder solventar y que sea gratuito, por lo que la familia tiene que hacerse responsable del costo”, indicó la directora de Casa de Vida.

Instalaciones de Casa de Vida

LA ORQUESTA: ¿Qué tratamiento recibe un interno?

ELENA SEGURA: El tratamiento que se les ofrece es tratamiento con doble A, actividades físicas, deportivas, algunas actividades con psicología, sesión individual, grupal, revisión médica periódica. Y hay ciertas cuestiones de manualidades, para que ellos se vuelvan a desarrollar, porque el consumidor de alcohol o de drogas se va deteriorando neurológicamente, entonces hay que ponerlos a hacer cuestiones básicas de coordinación, como niños de kínder o de primaria, para que vayan recobrando sus actividades; porque aparentemente se pueden ver bien físicamente, pero ya tienen un daño neurológico.

De una escala del uno al diez, probablemente tengan tres, es decir, que todavía son funcionales, pero hay personas que ya van desarrollando alguna enfermedad psiquiátrica, que ya son dependientes y que tienen que tener cuidados.

LO: ¿Cuánto tiempo dura el tratamiento?

ES: Desafortunadamente para el alcohólico-drogadicto no hay una pastilla. No hay una terapia que ya en cuatro meses se solucionó su problema o su enfermedad, esto es de por vida, tienen que estar en constante tratamiento, una vez que los salen de aquí ellos tienen que apegarse a lo que ellos prefieran: grupo de AA, sesiones de psicología, algún apoyo espiritual, algo que los ayude a mantenerse en bienestar. Porque si ellos se descuidan y tienen una recaída es por cuestiones emocionales, si están tristes, si están depresivos, si se quedaron sin un empleo, si perdieron una pareja, si perdieron un hijo, si perdieron algo, pueden recaer, son personas muy susceptibles, entonces cualquier cambio de emoción muy drástica pueden volver a caer.

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Drogadicción entre jóvenes, más accesible que nunca

Elena indicó que de diez personas que se internan, solamente 5 o 6 personas se recuperan, ya que es una enfermedad mental, en la que la recuperación depende mucho de ellos.

LO: ¿Hay más mujeres u hombres que llegan a este tipo de centros?

ES: Desafortunadamente ya también hay muchas mujeres que han caído en la enfermedad. Es mucho mayor la población de hombres que llega a ingresar a estos centros; pero ya en mujeres también la estadística es alta, siempre son más hombres los que recibimos, pero en cuanto a mujeres el índice está subiendo cada vez más.

“En una ocasión hablábamos de por qué hay tanto índice de consumo en jóvenes, y la conclusión fue que son cuestiones emocionales”, dijo. “No hay una adaptación, algo está pasando emocionalmente que como papás, como sociedad, no hemos sabido identificar cuál es la razón, el consumo de drogas es muy accesible, estamos hablando de que son inhalantes, alguna otra sustancia como metanfetamina son relativamente accesibles, estamos hablando entre cien, ciento cincuenta pesos en el caso de la marihuana, inhalantes y metanfetaminas, que son económicos. Yo creo que como es accesible y además por la parte emocional, porque quizá vengan de un núcleo familiar disfuncional u otros problemas, por eso han aumentado”.

LO: De las personas que llegan a Casa de Vida, ¿cuál es la droga que más consumen?

ES: Ahorita hay muchas personas que consumen cristal y marihuana. De 10 que llegan, 9 consumen cristal.

LO: ¿Crees que el consumo de drogas como el cristal propicie a que entren a grupos delictivos?

ES: Son factores, pero, aunque no se involucren con estos grupos delictivos, ellos están buscando la manera de consumir. Un menor de edad no trabaja y depende totalmente de los papás, pero si tiene la posibilidad y se le da cierta cantidad de dinero puede consumir, porque estamos hablando de inhalantes que van de 20 a 50 pesos que les puedan vender como el cemento o de 150 a 200 pesos de cristal.

Cuando ya no tienen el dinero muchas veces agarran la televisión, la plancha, toman 30, 50, pesos que están en la mesa que la mamá dejó; venden o malbaratan el teléfono, algunos videojuegos. Eso estamos hablando de adolescentes, que a lo mejor apenas empiezan. Pero si estamos hablando ya de personas mayores, probablemente lleguen a robar en la calle, a meterse a robar a las casas, ya estamos hablando de delitos mucho más grandes, tal vez a robar y a hacerles daño físicamente con total de quitarles sus pertenencias y esto nos estamos enfrentando y cada uno de ellos. ¿Cuántos delitos no han cometido allá afuera en un día, con total de seguir consumiendo?

 

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Casa de Vida tiene dos centros: uno dirigido para mujeres que se encuentra en Ignacio López Rayón 613, Centro Histórico, y otro dirigido a hombres, ubicado en Calle de las Dalias 260, Fracción el Aguaje. De acuerdo a la información proporcionada por Elena, el tratamiento para ambos centros es el mismo, sin embargo, la separación se debe a que “el enfermo tiene un déficit de atención, de amor, entonces es un conflicto tenerlos juntos porque aquí encuentran al amor de su vida a la semana. Además, a la familia le da más tranquilidad que estén separados, porque de esa forma se enfocan en su recuperación”.

Elena Segura, la directora de la asociación civil de Casa de Vida, indicó que como sociedad debemos prestar más atención para la detección de este tipo de problemas, para poder ayudar al adicto de forma oportuna, “cuando apenas empiezan se pueden detectar más rápido y es más fácil sacarlos de esto, a que cuando están mucho más metidos. También poner un poquito más de atención y que nos quitemos el estigma como sociedad, porque a veces decimos: no pases por ahí porque ahí está el marihuano que te va a robar, que te va a hacer daño, son personas que en verdad están sufriendo en silencio, traen muchas situaciones emocionales que ellos están sufriendo en silencio y esa es una manera, una fuga”. 

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