#4 TiemposDesde mi clóset

Entre berrinches y la necesidad de una Ley de movilidad potosina | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset

 

La mañana del martes quince de enero, la ciudadanía potosina se despertó con un sinsabor conocido, la tarifa del transporte público colectivo se había incrementado. Año con año, la cantaleta de siempre embarga a los concesionarios, quienes, creyéndose los dueños de este servicio público deciden a su contentillo la suerte de las finanzas de potosinas y potosinos.

Y es que, el pueblo potosino destina más del 35% de su ingreso mensual en actividades de movilidad en la ciudad. Por lo que elevar en 4.83% el precio de la tarifa no es cosa menor. Ya que, al hacer una proyección exponencial, es necesario que jefas y jefes de familia hagan las cuentas a rajatabla para llegar al final de la quincena.

En este sentido, la opacidad con la que ha tratado el tema el Gobierno del Estado, deja entrever un hedor de complicidad entre los prestadores del servicio y el ejecutivo estatal. No basta decir que San Luis está mejor que otros estados, es necesario que se implementen acciones en política pública que garanticen el acceso pleno al derecho a la movilidad que tienen quienes viven en el estado potosino.

Hoy en día la legislación en la materia está rebasada por la realidad. Figúrese el Culto Público que el estado pretende que los avances tecnológicos, la ciencia y el mundo digital se adecue a la anacronía de las leyes vigentes y no al contrario. Ya que, mientras se discute si las redes de transporte, entre ellas Uber, pueden operar como servicio de transporte, en el mundo diario se registran novedosos aplicativos digitales que ni por la mente de los gobernantes pasaban hace diez años.

Una necesidad sí es sentida, aquella que reestructure el acceso al derecho a la movilidad en San Luis Potosí. Resulta fundamental que se sienten las bases para una nueva ley. Muchos otros estados ya han dado este paso. Y en San Luis, derivado del golpe hacia los intereses que en conjunto con las corruptelas entre concesionarios y la autoridad en la materia, deriva en un problema que ha colapsado no solo a la ciudad, sino a muchas zonas en desarrollo del estado.

El bienestar, del que tanto se ha ufanado el gobierno federal en promover durante los próximos seis años, debe de incluir tanto legislación como política pública que responda a este serio problema. Por lo que es necesario prestar atención sobre los sucesos en próximos meses, ya que, en algún momento llegará a oídos de la Federación el despapaye que hay en San Luis. En espera de que no suceda lo mismo que con el huachicol, que, al levantar la piedra, se localice el hervidero de cucarachas.

Mientras, habrá que esperar que dice la justicia federal, tras la oleada de amparos contra el ajuste tarifario. Además, busque un buen paquete de palomitas y renueve su suscripción de Netflix en espera de que don Margarito Terán entregue las “llaves”, que por cierto con base en la ley, son posesión del estado, para la creación de una cámara de compensación que permita la portabilidad de la tarifa de prepago. Asimismo, dense de santos de que con el fin de que no se vaya a enfermar de la influenza, los concesionarios tengan liquidez para comprar garrafitas de cloro y un buen atomizador de perfume que disipe los humores a las horas pico. Y ya entradas en gastos, póngale una veladora a San Sebastián, que está próximo a ser festejado, para que el Mijis convoque a la comunicación que preside y dictamine la iniciativa que permitirá el tránsito de camiones rosas. Una acción afirmativa que las mujeres potosinas esperan en aras de disminuir la violencia de género que viven en territorio tunero.

@paulibarra06

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