#4 TiemposMosaico de plumas

Enseñar a leer | Columna de Andrea Lárraga

Mosaico de plumas

 

No matter what anybody tells you,

words and ideas can change the world

Dead Poets Society

Hace un par de semanas afirmé que la tarea más difícil que tiene un docente es enseñar a reflexionar a los estudiantes. Para lograr un pensamiento crítico se requiere también una formación lectora. Una lectura profunda y analítica. Aprender a leer va desde entender las indicaciones de un examen hasta comprender las palabras de William Shakespeare. No sólo es una cuestión de fomento a la lectura, pues de nada sirve tener cientos de lectores de Paulo Coelho.

Se requieren personas que critiquen su entorno, sin importar que sean rechazados por la mayoría. Leer les dará argumentos, y esto a su vez, brinda una seguridad para defender su pensamiento frente a las masas, por más contrario que este sea. Por más que las mentiras sean cubiertas como verdades la habilidad de análisis logrará revelar la realidad.

Cómo enseñar a leer cuando no existe en ningún plan de estudios una materia dedicada a la lectura. Las materias de “Taller de Lectura y Redacción,” “Comunicación” y “Literatura” se empeñan a enseñar términos filológicos y de teoría literaria. El maestro se encuentra entre la espada y la pared. Creo que la mayoría de los docentes del área de lengua busca fomentar la lectura, pero se enfrentan a tener que cumplir con la currícula dada por el estado. Un estado que cree que es más útil que los alumnos memoricen los tipos de texto que existen frente a la lectura de cuentos, poemas o novelas.

Cómo enseñar a leer cuando la educación básica sólo busca la unión de fonemas y no la semiótica del texto. Cómo hacer que el estudiante prefiere un libro de cuatrocientas páginas frente a la adaptación cinematográfica de sólo dos horas y el actor de moda. Parece una tarea titánica para quienes somos docentes, y no sólo de literatura. Pues una mala lectura no sólo limita el conocimiento de los grandes escritores universales sino también el entendimiento de su medio. Desde la física hasta la sociología serán presas de la limitación.

Si bien el panorama parece desolador y parece más fácil enseñar lo solicitado por la SEP, la lucha no es tan complicada como parece. Pues se tiene como aliado la sed de conocimiento inherente en los estudiantes. Sólo necesitan un capitán de guerra que dirija ese interés en la lectura. Que tenga la capacidad de transmitir una pasión por la lectura, una pasión que sea transformadora de hábitos y de pensamiento. Esa capacidad de lectura crítica que resolverá un centenar de problemas matemáticos; que encontrará las pistas para entender un cuento policial.

Formemos estudiantes que noten esos detalles de su vida como si fueran easter eggs en su película favorita. Sin una capacidad crítica, instituiremos alumnos que acepten artífices de su realidad que se simulan una transformación, pero que encubren una autocracia.

Gorostiza lo dijo hace ya casi cien años, en su ensayo Hacia una literatura mediocre, los futuros lectores de buen gusto se hacen y no nacen.

andrea.larraga@live.com.mx

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