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En México, presidenciables discriminan a comunidad LGBT

Ninguno ha aceptado apoyar la legalización de los matrimonios igualitarios; entre los aspirantes a puestos locales pasa lo mismo

Por: El Saxofón

Este 17 de mayo se conmemora el Día Nacional contra la Homofobia. Sin embargo, es de suponer que la fecha pasará desapercibida para la mayoría de los políticos, si no es que para todos, aún y cuando estén en campaña.

Sería ingenuo pensar que, como suelen hacer en otras fechas como el Día de las Madres o el Día de la Mujer, los políticos salgan a expresar sus afinidades o propuestas dirigidas hacia la comunidad LGBT.

La razón es muy sencilla: la discriminación hacia este sector de la población está profundamente arraigada en nuestro país, y el ámbito político no es la excepción, de tal modo que consideran que pronunciarse a favor de la comunidad gay les traería más animadversión que votos.

Tradicionalmente, ha sido la izquierda mexicana, otrora encabezada por el PRD, el grupo que más ha hecho por los derechos de la comunidad LGBT y la diversidad sexual, sin embargo, en un contexto en que el PRD ha terminado aliado con el partido conservador por excelencia, el PAN, el horizonte para la comunidad gay no es muy esperanzador que digamos.

Por cuanto hace al otro partido de izquierda, Morena, su alianza con el católico Partido Encuentro Social (PES) tampoco arroja buenas perspectivas.

Este 1 de julio, los potosinos renovaremos la legislatura del Congreso del Estado, es decir, se elegirá a aquellos que hacen y modifican las leyes locales.

No estaría de más recordarles a los candidatos que San Luis Potosí es uno de los 20 estados que aún no permiten el matrimonio igualitario o entre parejas del mismo sexo. Las iniciativas que han propugnado por este derecho han sido ignoradas y rechazadas al menos por las dos últimas legislaturas.

En noviembre de 2016, la actual legislatura rechazó la iniciativa que habría permitido el matrimonio igualitario en San Luis Potosí.

Con 20 votos, los diputados rechazaron los enlaces matrimoniales entre parejas del mismo sexo. Solo tres legisladores votaron en contra de eliminar esa iniciativa: la perredista Dulcelina Sánchez de Lira; el representante de Morena, Jesús Cardona Mireles, y la de Movimiento Ciudadano, Lucila Nava. La diputada Martha Orta se abstuvo y abandonó la sesión.

De los 20 que avalaron el rechazo, al menos cuatro hoy están buscando una diputación federal: Josefina Salazar, Oscar Bautista, Jorge Luis Díaz Salinas y José Luis Romero Calzada, quien fue el presidente de la Comisión creada para el análisis de la iniciativa y quien expresó públicamente su rechazo antes de la votación en el pleno.

En su columna Las batallas que nos esperan, el activista Paul Ibarra advierte que “El presente periodo electoral ha traído consigo una suerte de territorio hostil para las personas sexualmente diversas”.

Señala que “La cobardía por asumir una postura a favor de la protección de los derechos humanos es preocupante, pero predecible”.

Realidad adversa

La realidad para la comunidad gay en México sigue siendo adversa: Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis, 2010) 4 de cada 10 personas no están dispuestas a que en sus casas vivan personas homosexuales.

Aunque es del 2010, este dato parece permear mucho entre los políticos. En 2016, en lo que se consideró como un experimento electoral, el presidente Enrique Peña Nieto, envió al Congreso de la Unión una iniciativa de reforma al artículo 4 constitucional para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La propuesta buscaba que los matrimonios se realizaran sin discriminación por motivos de origen étnico o nacionalidad, de discapacidades, de condición social, de condiciones de salud, de religión, de género o preferencias sexuales.

Sin embargo, el cálculo político, si lo hubo, falló, pues el PRI obtuvo malos resultados en ese proceso electoral. Incluso algunos priistas consideraron que la propuesta de Peña Nieto había tenido mucho que ver en las derrotas priistas, y la iniciativa fue enviada a la congeladora.

La propuesta de Peña enfrentó el embate de la Iglesia Católica, que usó el espacio editorial del semanario Desde la Fe para expresar su rechazo. La prensa incluso recogió declaraciones vulgares de algunos ministros religiosos como el arzobispo de Culiacán, Jonás Guerrero, quien llegó a decir: “Que se me hace que el presidente Peña Nieto anda buscando un gavioto y no gaviota”.
Para justificar que la iniciativa fuera sacada del debate legislativo, algunos actores políticos hicieron declaraciones.

“Mi impresión es que hoy en el país no es un tema prioritario y no es un tema que esté presionando la sociedad de México para sacarlo adelante”, dijo Emilio Gamboa, líder de los senadores priistas.
“La revisaremos después de una cantidad enorme, casi interminable, inabarcable de asuntos”, dijo por su parte el entonces líder de los diputados tricolores, César Camacho, que hoy busca un escaño en el Senado.

En su momento, con motivo de la iniciativa presidencial de 2016, el Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, realizó un estudio que reveló que la aceptación y el rechazo al matrimonio igualitario estaban casi al mismo nivel.

El 46 por ciento de los ciudadanos estaban contra la iniciativa y 41 por ciento a favor.

Para el 42.5 por ciento de los encuestados la propuesta era muy mala, mientras que para el 40.4 por ciento era muy buena.

El 56.8 por ciento dijeron que la reforma no era necesaria, mientras que 33.7 por ciento afirman que sí se requería.

Desde su cultura religiosa, 57.8 por ciento de los entrevistados dijo no aceptarían el enlace.

La adopción enfrentó un rechazo más fuerte: 68.2 por ciento están en desacuerdo, 26.1 por ciento están de acuerdo, 2.6 por ciento no están de acuerdo ni en desacuerdo y 3.1 por ciento no saben.

¿Qué dicen los presidenciables?

Paúl Ibarra destaca que “A nivel federal ningún candidato, ni la candidata se han manifestado abiertamente a favor de proteger los derechos de lesbianas, trans, bisexuales ni gays. Cada que se les pregunta de manera directa, contestan con evasivas, anteponiendo sus convicciones personales. Lo cual es una muestra clara de la homofobia social que permea en México”.

Más aún, algunas actitudes de los presidenciables dan cuenta de la manera en que ven la diversidad:

Esto es distinto.
En noviembre del año pasado, la entonces aspirante a candidata independiente, Margarita Zavala, visiblemente incómoda no quiso que la grabaran con una pareja homosexual cuando se encontraba en Monterrey, Nuevo León.

Este fue el diálogo que se suscitó:
-Margarita Zavala te presento a mi familia y me gustaría saber cuál es tu propuesta para garantizar certeza jurídica a la comunidad LGBT… Mira te presento, mamá, mamá y nuestras dos hijas.
-“¿Estas grabando eso? No, no apaga eso que, esto es distinto“, dijo la ex panista.
-Yo creo que el matrimonio es hombre y mujer lo demás habrá que revisarlo -remató.

Ya como candidata, Zavala tuvo que enfrentar de nuevo el tema durante el primer debate presidencial. Su postura no fue muy distinta.
¿Si uno de sus hijos quisiera casarse con una persona de su mismo sexo usted lo impediría?, le preguntó la moderadora Azucena Uresti Mireles.
“Mis hijos, como cualquier persona tienen la libertad de realizar su vida con quien quieran, aunque creo que el matrimonio es entre un hombre y una mujer… Pero voy a respetar la decisión de todos”.
Ayer por la tarde, el equipo de comunicación social de Zavala Gómez del Campo confirmó que renunció a su candidatura a la Presidencia.

No tanto así Meade tuvo su propio desencuentro con la comunidad LGBT.
“No tanto así”, respondió en diciembre de 2017 el precandidato priista a la presidencia, José Antonio Meade, cuando activistas le pidieron tomarse una foto con la bandera que representa a la comunidad LGBT. El tema lo volvió a alcanzar durante la entrevista que le hicieron en el programa de Televisa Tercer Grado. En una serie de preguntas de Sí o No, Carlos Loret de Mola le dijo: Matrimonios entre personas del mismo sexo.

A lo que Meade respondió:
-No debe politizarse. A ver… pérame, porque yo creo que, a ver, este es un tema que es importante no trivializar. Yo soy una gente de fe, una gente de valores, defiendo los valores de la familia, pero los defiendo en el marco de respeto de la constitución, que ya se pronunció, la Suprema Corte ya se pronunció, y nuestra obligación solamente es respetar.
-Entonces a favor -le dijo Loret de Mola.
-No -dijo Meade.
-A favor … le insistió el periodista, casi intentando hacer que se inclinara por esta opción.
-Respeto a la constitución -insistió Meade, casi como volviendo a decir: “No tanto así”-. No nos toca a nosotros pronunciarnos sobre valores, a nosotros nos toca respetar lo que dijo la Corte -concluyó-.

Un buen ejemplo:
“Creo en el principio de la familia. Creo en el matrimonio, no en las otras zonceras; no creo en las otras cosas. El matrimonio es hombre-mujer, punto; si alguno de ustedes cree lo contrario convenza a la sociedad, yo no”, respondió Jaime Rodríguez Calderón, el otro candidato presidencial independiente cuando le preguntaron al respecto.
“Tenemos que dar buenos ejemplos a nuestros hijos. Yo puedo tener un hijo gay, puede salirme alguien, hermano, hermana, primo, pero como gobernador debo poner un buen ejemplo”, añadió.
De este modo, queriendo dar un buen ejemplo moral, el candidato independiente dio una muestra de lo que es la homofobia: considerar la diversidad sexual como ‘mal ejemplo’.
Anaya y AMLO
Por lo que toca a Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, ambos, al igual que Meade, Zavala y Rodríguez Calderón, han dicho que en este tema respetarán lo dicho por la suprema Corte, pero tampoco impulsarán incluir en el marco legal el matrimonio igualitario.

Cuestionado al respecto, AMLO ha dicho que temas polémicos como ese serían sometidos a “consulta popular”, mientras que Anaya cuando Peña mandó su iniciativa al Congreso, criticó al presidente por enviar una propuesta que “divide a las familias mexicanas”.

No es ocioso citar la forma que en se han expresado sobre este tema los candidatos presidenciales, pues su agenda marca la agenda del resto de los candidatos locales y federales de sus mismos partidos y coaliciones, y permeará mediante la plataforma política al resto de la estructura.

Esta cuestión no es menor, pues para impulsar los derechos de la comunidad LGBT se necesita del apoyo de los partidos en los Congresos Locales para modificar los códigos civiles en las entidades y presionar a nivel federal para hacer realidad la reforma constitucional del artículo 4.

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