#4 TiemposDesde mi clóset

El uso de condón, contexto y estado | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset


La promoción del uso de condón, con miras a incentivar el sexo protegido entre la población HSH potosina, ha sido un reto que han enfrentado las distintas instituciones tanto públicas como privadas. Y es que este sector de la población se caracteriza por la utilización de este insumo de manera irregular. Si bien hay una cultura del sexo protegido, arrastrada de la dinámica sexual en la era del sida a finales del siglo pasado, lo cierto es que en los últimos años ha disminuido la percepción del riesgo entre los hombres homosexuales, lo que los lleva a asumir más riesgos. De acuerdo con estadísticas de la Red Diversificadores Sociales, en su actividad de monitoreo 2017, de una muestra de más de 1400 personas, el 60% no utilizaron condón en su última relación sexual. Además, un 16.6% asegura no saber si usó, lo que significa que estaba bajo la influencia de algún psicoactivo o el alcohol.

La existencia de políticas públicas en materia de prevención se ha reducido a la oferta de insumos en los servicios amigables. A pesar de que, en Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en sida e Infecciones de Transmisión Sexual realizan actividades de prevención, es un espacio alejado del centro de la ciudad. Lo anterior dificulta el acceso a un mayor número de población HSH, ya que la movilidad hacia esta unidad médica se complica. Aunado a esto, no existe institucionalmente, en la actualidad, ninguna campaña masiva que difunda mensajes de prevención y promoción del sexo seguro/protegido, ni por parte de la autoridad estatal de salud ni por los servicios municipales.

Cabe destacar que las actividades de prevención y detección se llevan a cabo por organizaciones de la sociedad civil, las cuales cuentan con recursos limitados para la oferta de insumos y servicios especializados. En este sentido, el Gobierno Federal (2012 – 2018) ha destinado un promedio de noventa millones de pesos para actividades de prevención focalizada, lo que ha permitido realizar intervenciones comunitarias operadas por organizaciones civiles especializadas en la materia. Sin embargo, la falencia de recursos estatales destinados a este sector, coartan los procesos en el continuo prevención-detección. Esto debido a que las organizaciones civiles tienen que parar sus actividades debido a la falta de recursos por lo menos de enero a mayo de cada año.

De acuerdo con datos oficiales del órgano rector en la materia existen 221 asociaciones civil especializadas en el trabajo con VIH en el país, de las cuales sólo 6 se localizan en territorio potosino, y sólo una tiene domicilio fiscal en la región huasteca de la entidad (Censida, 2018). Estas organizaciones llevan a cabo labores de prevención y detección que equivalen a casi el cincuenta por ciento del total de los casos con VIH incorporados a los servicios de salud en el estado. Durante 2017 las organizaciones realizaron poco más de tres mil pruebas rápidas de detección de VIH y sífilis, y detectaron a 80 hombres con el virus que provoca el sida.

Respecto a las actividades de prevención, la emisión de mensajes que promueven el uso correcto del condón han tenido algunas dificultades en su canal con los hombres que tienen sexo con hombres. De acuerdo con los datos recabados con el instrumento aplicado para este estudio, el 75.7% de los HSH encuestados, afirman que por lo menos 1 de cada 10 relaciones sexuales no utilizan protección. Sólo el 24.3% utilizan la barrera de látex en la totalidad de sus encuentros eróticos-penetrativos. Cifra que se correlaciona con los datos del monitoreo 2017 para la capital potosina, en los que se documentó que el 77.5% no sabe o no usó condón en sus relaciones sexuales penetrativas.

En ese mismo sentido, derivado del monitoreo 2016, en la misma zona del país, 61.7% de las personas que se realizaron la prueba durante ese periodo aseguran que no usan condón con su pareja estable, con una duración media de seis meses. Además, el 20.1% mencionó tener más de una pareja sexual estable por un periodo superior al medio año. Lo que indica que con más de una persona se están ejerciendo prácticas coitales inseguras.

Al hacer un análisis interseccional del fenómeno, es posible localizar una barrera entre el canal de comunicación de riesgos y los mensajes emitidos. Los hombres que tienen sexo con otros hombres están asumiendo riesgos a la hora de relacionarse erótica y afectivamente. En primer lugar, la falta una política pública estatal focalizada a la prevención del VIH y otras ITS en esta población clave, impide una visión integral del problema. Existe una falta de voluntad política para atender este tópico de salud pública, derivado de la homofobia institucional, la falta de inversión en materia de prevención y la ineficacia en el uso de los recursos destinados para este rubro. La falta de incentivos estatales que permitan el acceso libre a insumos de prevención, es un obstáculo que desprovee de herramientas a este sector de la población. No se trata de la entrega a destajo de métodos de barrera, sino de la necesidad de intervenciones comunitarias que permitan el empoderamiento de los HSH para el ejercicio de sus derechos sexuales. Lo cual fomenta el desarrollo de habilidades en lo individual y colectivamente para la toma de decisiones consciente para el cuidado de la salud sexual.

Dicho lo anterior, resulta fundamental el ejercicio corresponsable en materia de prevención, ya que, por un lado, las organizaciones civiles realizan un trabajo pertinente pero limitado en recursos y alcance, y por el otro, la falencia de políticas públicas estatales en la materia deriva en el deficiente flujo de información preventiva. Se requiere que la autoridad estatal invierta recursos en el continuo prevención-detección, que fomenten el uso erotizado el condón en las prácticas penetrativas. Pero también, que incentiven la detección oportuna que permita la atención oportuna que dé lugar al incremento en la cascada de atención. Así pues, entre más HSH conozcan su estado serológico, estén en tratamiento y lleguen a la indetectabilidad, será más sencillo llegar a la meta del 90-90-90. 90% de las personas conocen su estado frente al VIH, 90% están en tratamiento y 90% son indetectables.

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