Contrapunto

El tamaño sí importa. Columna de León García Lam

CONTRAPUNTO.

Le ha pasado, amigo lector, en algún momento de su vida que usted ha dicho “bueno, el tamaño no importa sino… [agregue aquí una justificación razonable]”. Pues esta columna se trata de eso, de acentuar el tema de las magnitudes, porque son uno de los dilemas de nuestro presente.

Hay circunstancias en las que el tamaño no tiene ninguna importancia como en la lucha libre donde, sin problemas pelean, como si no hubiera desventajas, un gigantón contra tres enanos; o en los nacimientos navideños donde los creyentes colocan sin menoscabos a un niño-dios enorme junto a unos diminutos san José y virgen María. En fin, quiero dirigirme al lugar de lo enorme y lo grandioso porque como comenté, para la solución de los problemas de hoy, quizá el tamaño sea lo único que importa.

Del sapo depende la pedrada, dice el dicho popular. Y esa convicción se ha mantenido hasta nuestros días, en todas y cada una de las soluciones que intentamos –infructuosamente– aplicar a este mundo en deterioro; a grandes problemas, grandes soluciones…

Por ejemplo, acerca de la cantidad de bolsas de plástico que usamos: probablemente hay 1 trillón de bolsas sobre el planeta, cantidad grosera y preocupante que ha obligado a desarrollar soluciones: fabricar millones de bolsas “ecológicas” que también provienen del petróleo, pero son más resistentes y reutilizables (y con la imagen del Partido Verde); o bien fabricación masiva de bolsas biodegradables; o bien miles, quizá millones de documentos acerca de las muchas soluciones que podemos aplicar, tutoriales, documentales, noticias, performances y declaratorias políticas. Sin embargo, cada una de estas acciones masivas, resulta en la movilización de millones de unidades de otros recursos, que no resuelven nada, sino agravan otras partes del problema.

Lo mismo ocurre con los desastres naturales (cada vez se invierten más recursos y más soluciones para abatir sus causas y evitar las pérdidas) con los animales de los circos (350 felinos en México y alrededor de 1,000 animales), la prohibición de fumadores, la contaminación de automóviles, la abundancia de perros y gatos callejeros, la producción de proteínas animales para el consumo (en cerdos, gansos, gallinas…). Tan solo en este rubro, el aumento de consumos veganos –para disminuir la producción de proteína animal– incrementaría exponencialmente al campo agroindustrial y sus respectivas injusticias (usurpación de tierras, encarecimiento de productos agrícolas, explotación de jornaleros, agotamiento del agua, deterioro de las tierras…etc.).

Lo que significa que ante los problemas que enfrenta el mundo contemporáneo en escalas masivas, los ciudadanos y gobernantes –supuestamente conscientes y civilizados– responden intentando rebasar la escala del problema, generando nuevos y más grandes problemas o agravando otros.

Ante esto, me gustaría concluir diciendo “el tamaño no es lo que importa” las soluciones están en otra parte y de otro modo. Pero no, el tamaño sí importa: las soluciones enormes son el problema mismo y uno de los mecanismos del crecimiento global.

 

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