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El sueño de Juan hecho realidad en Rusia | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

Juan no existe, solo es un producto de mi imaginación, pero lo usaré como personaje protagónico de una historia a punto de ser escrita sin tanta experiencia con las letras y con, posiblemente, una terrible redacción.

Sucede que Juan fue a Rusia a apoyar a nuestra selección mexicana, soñaba como yo, con verlos campeones del mundo, levantar esa maravillosa copa que algunas selecciones han sido capaces de presumir, pero, para tristeza de Juan, los mexicanos seleccionados no lograron llegar al ya urgente quinto partido, y como en otros mundiales, los volvió a ver derrotados ante una gran selección como la brasileña.

Juan terminó decepcionado, odiando a los mexicanos, repudiando a Javier Hernández por su “tontería” de “imaginemos cosas chingonas”, frase que le dio la vuelta al país intentando levantar el ánimo de aquellos incrédulos aficionados, y motivando a diversas personas en distintas actividades, frase que pudo llegar a ser algo más que palabras al aire, pero al final según Juan, solo fue una tontería más del tronco de Hernández. Juan terminó queriendo golpear a Osorio, gritarle a Álvarez, a Salcedo: ¡No sirven para nada! A Layún decirle hasta de lo que se iba a morir. Pero no lo hizo.

Juan al final no hizo nada, porque justo cuando nuestra selección estaba caminando hacia los vestidores, cabizbaja, triste, avergonzada, recordó como Chicharito al momento de interpretar el Himno Nacional, lloró en aquel partido inaugural contra Alemania, y entonces el “imaginemos cosas chingonas” fue oxígeno para el alma en ese momento. Recordó como Álvarez con su corta edad se desplomaba en lágrimas por un error que no fue su culpa, recordó el esfuerzo de Guillermo Ochoa que no dejaba a los balones penetraran sus redes, y se dio cuenta que estaba enojado por nada, que sí, habían perdido contra Brasil, pero aquellos muchachos de camiseta verde dejaron el corazón en esa cancha rusa.

La portería de Guillermo, de nuestro Memo Ochoa no era solo de él, la señora de los tacos de enfrente, el taxista, el dueño de la firma de abogados, todos eran dueños de esa portería, y Memo Ochoa lo sabía, cuidaba la portería de un país, y sus defensas hacían lo mismo, nuestros delanteros también, el medio campo, ni qué decir, estaban entregándolo todo en un partido de fútbol, que bueno, sufrimos mucho, pero muchos terminamos siendo mexicanos nobles aplaudiendo a nuestros muchachos su esfuerzo.

No importa qué haya pasado en este mundial, ya vendrán más, y no sé si tendremos una selección tan maravillosa como en esta ocasión, pero, seguro seremos campeones del mundo, y Juan seguramente volverá a pisar las tierras del próximo mundial, y volverá a emocionarse con la “chaviza” representativa de la selección mexicana, y también se va a enojar y a llorar, pero al final, se sentirá agradecido, porque desde lo más profundo de su corazón descubrirá la entrega y amor a la camiseta mexicana de nuestros seleccionados, porque ver a tu selección en un mundial, llorar, entregarse y esforzándose tan aguerridamente en esos 90 minutos de tiempo futbolero, es un sueño hecho realidad para Juan, y para todos aquellos que lo vimos desde la pantalla chica.

Por cierto, perdón Corea por dejarte en el camino, hiciste mucho por nosotros, pero debes saber que gracias a eso se han dejado de burlar de mi gusto por los dramas coreanos, la próxima vez seremos campeones, y estoy segura que por lo menos yo, me acordaré de la bandera coreana y del gran favor que nos hicieron empujandonos a la confrontación amarilla vs verde. Que bonito mundial para México, y sin ser objetiva lo digo, México es la mejor selección del mundo, porque justo en estos momentos para mí, pesa más lo que siente mi corazón que los cálculos fríos.

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