#4 TiemposColumna Emmanuel GallegosRusia 2018

El subcampeón que no será olvidado | Columna de Emmanuel Gallegos

Gambeta


Tristemente como en casi toda justa deportiva, tiene que haber un ganador y un perdedor. Éste año “Les Bleus” se hicieron con la preciada Copa del Mundo al derrotar en una de las mejores finales que he podido presenciar, al aguerrido y sorprendente representativo de Croacia. Si bien el marcador de 4-2 puede marcar una diferencia muy grande en tantos, la realidad es que Croacia dominó gran parte del partido y tuvo el balón la mayor parte del tiempo, pero Francia tiene un punch de pugilista pesado y eso marcó gran parte de la diferencia (eso, y un poco del VAR).

Croacia venía de jugar octavos, cuartos y semifinales 120 minutos por partido y en algunos casos los penales, que si bien no te desgastan físicamente, terminan por aniquilarte emocionalmente (especialmente si eres el derrotado). En todos los enfrentamientos terminó siendo mejor equipo que los rivales, creando oportunidades y manejando el balón y los tiempos del juego, pero no reflejándolo en el marcador (como le pasó a España); en la final ya no le alcanzó con eso y fue doblegado por la fortaleza de una muralla azul.

Pero algo me queda claro, cuando juegas todo un torneo con el corazón, cuando los jugadores que están en el campo dan la vida por el compañero, cuando pelean y buscan cada balón como el que puede marcar la diferencia, cuando entienden que la fortaleza que tienen, física y mental, es pensando como una unidad y no como un ser individual, poco tienes para reclamarte y recriminarle a tus hermanos futbolísticos y mucho tenemos que agradecerte los que te observamos por la televisión y los que son bendecidos con una boleto para asistir al estadio. Como la frase que estuvo haciendo mucho eco dicta: Francia ganó la copa, pero tú te ganaste nuestros corazones.

Claro que eso no da consuelo a una nación que por primera vez se veía disputando una final de Copa del Mundo, que estuvo tan cerca de la gloria y que al final, como dicta una ley no escrita en el futbol, los torneos importantes son para los mismos de siempre (algo sabe de eso un equipo como Real Madrid, por ejemplo). Pero podemos ver un ejemplo claro de perseverancia, de cómo al comenzar el torneo apenas se le veía un 3 por ciento de posibilidades de hacerse de la copa y fue sobrepasando las adversidades y elevando sus cualidades para llegar hasta ese último partido.

Así como con la Naranja Mecánica de Cruyff en el Mundial de Alemania 74 deslumbró a todos con su “futbol total”, pero en la final no pudo contra la Alemania Federal (esa del Müller, Beckenbauer, Hoeness), así será recordado ésta Croacia de Modric, Mandzukic, Rakitic, Perisic, y todos los “ic” que se les ocurran. Porque en el perder también hay honor y grandeza, porque las formas sí importan y ésta Croacia, con su playera de mantel de mesa a cuadros rojos, su presidenta Kolinda Grabar-Kitarović repartiendo abrazos a sus compatriotas perdedores y también a los ganadores, con sus hermosas mujeres engalanando la tribuna, y sus hombres con la cara pintada, nos hacen entender que “imaginarse cosas chingonas” no es suficiente, hay que trabajar para hacerlas realidad.

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