DeportesTesteando

El soñado regreso | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Y es que sí, sí futbol, que falta le haces a mi San Luis, este bendito lugar donde yo nací y que tan injustamente nos ha tratado a los que te amamos. Dicen las malas y buenas lenguas que estás a punto de regresar, que otra vez vendrás y que las cosas serán mejores. Parece que regresas en paz y con ganas de hacer todo de la mejor forma
posible. ¿Sabes qué? Hay mucho que tenemos que hablar. ¿No te das cuenta cuánto duele tu ausencia? ¿Acaso no piensas en cuánto sufro tu distancia? Sí, ya sé, las cosas no pueden ser peores, al menos eso es lo que tú crees, pero es que ya tantas veces me has decepcionado. Recuerda que no es la primera vez que te vas, que ya me tocó tu adiós en los noventa, luego esas amargas decepciones de tenerte y temer que te me vayas, o la peor de todas, cuando amargamente te alejaste en 2013.
La verdad es que ya no sé si creerte. La ilusión renace pero se marchita muy pronto, e insisto en eso, lo peor son tus promesas, esas de que vas a cambiar y que todo va a ser diferente. Esa promesa que a la distancia veo cómo otros amores sí cumplen y tú … el silencio de la historia tiene todo el derecho de reclamarte.
Pero en fin, ¿a quién quiero engañar? Pase lo que pase mi corazón no puede hacerte a un lado. Esas ganas de volverte a ver y de gritar contigo, esa necesidad de contarte día a día y los
tiempos que he desperdiciado por no verte todos estos meses; innegablemente me haces mucha falta. Sea como sea, añoro la presentación de las nuevas ilusiones, añoro el tan manoseado proyecto
que supongo vendrá, muero por jugar con la baraja de posibilidades y querer visualizarte otra vez en tu zona de confort.
Y es que sí, sí futbol, que falta le haces a mi San Luis, este bendito lugar donde yo nací y que tan injustamente nos ha tratado a los que te amamos. Estos que hemos seguido tus desventuras envidiando la suerte de otras ciudades vecinas con menos historia pero más arraigo, o con más triunfos pero menos amor. No sé qué pase, ni qué se logre, pero espero que por fin la justicia deportiva nos pueda encontrar un sueño de dónde agarrarnos, aunque sea unos años hasta volver a despertar a la realidad que venga.
La historia del futbol potosino sigue escribiéndose con sangre, con dolor, con lágrimas. Es una historia de sufrir, de soñar y de pocos logros; una historia que parece destinada a no cambiar.
Es así como caigo en cuenta y de nuevo reflexiono, ¡qué honor es amar al futbol “humilde”! Ese que no piensa en campeonatos, ese que busca sobrevivir cada seis meses, ese que no presenta fichajes bombas cada verano, ese que se sienta a ver cómo “los grandes” pelean, y los chicos lo arrastran a su salvación; es un verdadero honor ser un aficionado por el corazón y no por las victorias.
Lejos está el glamour de la primera división, lejos está el sueño del campeonato y ya mejor ni mencionar la internacionalización; hoy el único anhelo es el regreso, es que el balón gire en el Alfonso Lastras, son las ganas de volver a gritar “gol” o mentarle la madre al rival, hoy ese es el único sueño. Por eso mi reclamo, por eso tanta amargura en tu distancia. Duele no tenerte, y al final, casi con cualquier cosa, nos conformamos los que aún te seguimos siendo fieles.
Antes de decirte algo más, quiero contarte que no confío en ti, que me dan celos saber que regresas de la mano de extranjeros, que no me convencen con palabras bonitas y promesas de un mejor futuro. Yo ya estoy curado de espanto y lo único que me hace sentir es que estoy seguro de que no existe nunca el proyecto para siempre, que cada cosa a su paso y cada paso a su momento.
Hoy, que parece que regresas, solo te quiero pedir un favor: pase lo que pase, dures el tiempo que dures, solo regálame por lo menos una vez más, la ilusión de que vales tanto como para
poder soñar.
Previous post

Spring break cultural | Columna de Alex Valencia

Next post

It’s a Match! | Columna de Víctor Hernández