#4 TiemposColumna de Ricardo Sánchez García

El recuento de los daños | Ricardo Sánchez García

Sin partitura

 

Andrés Manuel López Obrador es presidente. La toma de protesta, la colocación de la banda y la subordinación de las fuerzas armadas reconociéndole como jefe mayor son rituales jurídicos, simbólicos y categóricos para comprender su ascenso al poder. Aunque muchas personas subrayan la importancia de mirar hacia el futuro, el pasado es fuente de inagotable reflexión para comprender este inédito hecho y no permitir los mismos atropellos. Por eso me referiré al modelo neoliberal y su relación con los derechos humanos en los últimos sexenios.

El neoliberalismo tiene por característica el libre mercado, la desregulación, la privatización, la minimización del bien público y la eliminación del gasto en servicios sociales. Con este antecedente consideramos inaugurado este sistema económico a partir del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, pero Carlos Salinas de Gortari fue el entusiasta del modelo consolidando la venta de grandes empresas paraestatales, Pemex, CFC, Telmex y la Banca, y haciendo reformas estructurales a la constitución reafirmándole con la firma el TLCAN.

Ernesto Zedillo fue el sexenio de la devaluación, el efecto tequila, el rescate del banco, la reforma al artículo 28 para abrir la incursión del capital privado en las áreas de comunicación, vía satelital y los ferrocarriles. Vicente Fox ahorcó la educación pública superior, intentó privatizar la industria energética, limitó el acceso a la salud pública y los derechos laborales. Felipe Calderón continuó la lucha por privatizar la energía, reformó la ley del ISSSTE afectando a sus derechohabientes, culmen de la tendencia por desdibujar el ya debilitado Estado.

Enrique Peña Nieto representa el regreso del autoritarismo, con un compromiso de demostrar gobernabilidad e imponer las no logradas tendencias neoliberales de sus dos antecesores fraguando las reformas en la ley, más no en su implementación total en educación, energía, derecho laboral, telecomunicación, hacendaria, amparo, sistema de justicia penal y electoral.

Con Carlos Salinas de Gortari se estructuró el neoliberalismo como proyecto de los siguientes sexenios. Eso explica el surgimiento de muchos liderazgos en resistencia pero también la imposición de candidatos que aseguraran la continuidad de la corriente económica. Los intereses monetarios en juego eran millonarios, como también millonarios en lombrices fueron generaciones de niñas y niños muy alejados de las bonanzas anunciadas.

Salinas de Gortari reinauguró la era de los presos de conciencia, retomó el método de tortura y desaparición como técnica de represión. La sombra de Colosio le perseguirá siempre.

Ernesto Zedillo contabilizó más de 40 ejecuciones extrajudiciales de activistas políticos. Acteal es el caso más significativo, pero también Aguas Blancas, El Charco y la persecución indígena en la región Loxicha.

De Vicente Fox no olvidamos el asesinato de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa. Las muertes de centenares de mujeres en Juárez y Chihuahua, la fracasada fiscalía para esclarecer la Guerra Sucia, las violaciones a derechos humanos en la implementación de la presa hidroeléctrica La Parota. En el llamado “sexenio del cambio” no hubo rendición de cuentas y se usó el miedo como control social.

Felipe Calderón será recordado por haber implementado una supuesta lucha contra el narcotráfico. La falta de estrategia dejó miles de desaparecidos y asesinatos sin resolver contabilizando 25 mil secuestros, desapariciones y casos de personas en paradero desconocido en todo el país, aunque la CNDH habla de 2 mil 126 casos de desaparición forzada. Detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales cometidas por fuerzas policiales y de seguridad quedaron evidenciadas por las mil 921 denuncias contra las Fuerzas Armadas y 802 contra la Policía Federal.

Enrique Peña Nieto es para muchos el más sangriento de los presidentes, con persecución y encarcelamiento a opositores. El ataque a la libertad de expresión contra la periodista Carmen Aristegui, el escándalo por corrupción en la Casa Blanca, le signaron. El caso Ayotzinapa fue el parte aguas para hundir su imagen, pero Atenco, Chalchihuapan, Tanhuato, Apatzingán, Tlatlaya y Nochixtlán tampoco se olvidarán. En 2012, fueron registrados 21 mil 459 homicidios. En 2017 la cifra ascendió a 25 mil 340, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Andrés Manuel López Obrador se inaugura con un discurso donde promete ser respetuoso de los derechos humanos, no usar la fuerza militar contra ciudadanía, incluir políticas amigables con la ecología y mantener un diálogo abierto con sus adversarios.

El recorrido sobre los sexenios pasados responde al tiempo de lucha de Obrador como opositor y recuerda los métodos de resistencia por una parte e imposición por otra.

El reto es lograr un equilibrio entre desarrollo económico privado con beneficios para todas y todos, sin vulnerar los derechos humanos.

@DDHHSamuelRuiz

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