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El primer lote de la subasta de Xavier Nava | Columna de Jorge Saldaña

Tercera Llamada

 

Que el alcalde Xavier Nava pretenda vender al mejor postor una dotación de miles de metros cuadrados de terreno público ya no es noticia que sorprenda. Si de algo aprendió desde casa el hoy presidente municipal, es de la acumulación de bienes inmuebles, el disfrute del incremento de su valor, y de cómo ponerlo todo a nombre de la señora de la casa. De esto, tanto las inhabilitaciones de su padre cuando fue titular de la Seduvop, como las declaraciones de patrimonio del alcalde pueden dar prueba. Ni modo, hijo de chango: changuito y no niegan la cruz de su banana.

Por eso, que el alcalde mantuviera en secreto sus sucias intenciones de rematar el terreno de todos los potosinos tampoco es motivo de aspavientos.

Todo lo que han emprendido hasta ahora lo mantienen en secreto, luego lo niegan y luego se hacen los desentendidos. Ahí está por ejemplo el asunto del incremento a las tarifas del agua y el “muy disimulado” intento por cobrar mayores impuestos, con un truco insertado en el artículo 36 bis de la ley de ingresos.

Todo lo negaron, endilgaron al Congreso el muertito y hasta el final se dolieron del resultado. ¿Pues no que no?

Misma fórmula están aplicando en el tema de la deuda del Interapas con el banco, que no hay que confundir con la deuda de la alcaldía con el organismo y que se pagó con lo que se “ahorraron” de no pagar la primera (haga de cuenta, Culto Público, que dejaron de pagar la hipoteca de la casa, para pagar una tarjeta de crédito… no, hombre, ¡unos genios!)

En fin, que aplican el muy viejo “tiro la piedra y escondo la mano”. Allá ellos que solitos se la creen.

Lo delicado de actuar como niños traviesos y luego poner carita de inocente es que entre las patas se lleven a la ciudad y que por en medio de las patas (que no es lo mismo) se pasen la ley.

En entregas anteriores le contaba a usted, Culto Público, que llegaría a mis manos parte de la lista de los terrenos que la administración navista pretende poner en subasta, y para que tenga claro qué tan oscuro, peligroso y delicado está el asunto, basta con revisar seis de las propiedades públicas que Nava quiere vender para caer en cuenta que les urge, o un curso básico de leyes, o una dosis enfática de vergüenza.

Del listado que sugiere el mismísimo Oscar Valle Portilla, nombrado oficial mayor pero que ha decir de sus compañeros de gabinete, se siente el “vicepresidente” (y hasta de community manager le hace según me platican) destacan, solo para comenzar, cinco terrenos de donación ubicados en el Fraccionamiento Puerta de Piedra, todos en la calle República de Venezuela.

A saber:

1) Superficie 3,161.31 m2
2) Superficie 3,412.15 m2
3) Superficie 2,281.00 m2
4) Superficie 3,244.85 m2
5) Superficie 5,986.55 m2

En total 18 mil 85 metros cuadrados. ¿Sabrán que eso no se puede? ¿sabrán que existe una Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano? ¿sabrán sumar? (Ya les dejé muchas pistas, pero para el que quiera saber más, puede ver cuánto terreno entregó ese fraccionamiento y compararlo con lo que quieren vender, igualmente pueden darse una leída rápida al artículo 18 y 384… no sé, como una idea).

Seguramente también piensan nuestras autoridades municipales que los vecinos de Puerta de Piedra van a estar brincando de alegría cuando se enteren que las áreas verdes (todas prácticamente) de su fraccionamiento serán vendidas ¿verdad?

Otro “terrenito” por el que se soban las manos los navistas: uno muy pequeño en el Periférico Poniente número 3005, a tiro de piedra de la carretera pasando la Industrial Minera México, y para mayor referencia, justo al inicio de los fraccionamientos de mayor plusvalía de la zona ¿Ya le suena a negocio?

Ese “terrenito” mide 15 mil 630 metros cuadrados y tiene un valor catastral (al que pretende “subastarlo” Xavier Nava) de 50 millones de pesos.

¿Ya hizo las cuentas? Estarían subastando en menos de 4 mil pesos cada metro cuadrado de un terreno que tiene un valor comercial, ojo, co-mer-cial, de por lo menos el doble, y lo mejor de todo: ya tienen comprador.

Si de que les urge el “bizne”…les urge. Lástima que así como se ven las cosas, falta poco para que rebuznen (si es que se aprenden la tonada) y, una vez más, todo se les venga abajo.

Al tiempo…(como las chelas que quiere vender Morena para desalentar el consumo).

BEMOLES

¿Alguien sabe a qué santo le reza Patricia Rodríguez Álvarez, la directora de Catastro municipal? Hace mucho que no se para en su oficina. Lo bueno es que la directora administrativa es su amiga, y hermana del director de deporte municipal, Ricardo García Rojas. Qué bonita familia. Y luego dicen que no.

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