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El gran traidor | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

El 9 de marzo de 2013 se vivió uno de los episodios más penosos en la historia del futbol potosino, cuando el estadio Alfonso Lastras se llenó de aficionados de la U de Nuevo León, en un episodio conocido como “la invasión tigres”. La situación tuvo un solo culpable: Carlos López Chargoy.

Chargoy, entonces propietario del San Luis FC en primera división, decidió que no habría venta de boletaje en San Luis Potosí, pues toda sería llevada a la ciudad de Monterrey, para que los hinchas de Tigres pudieran comprar sus entradas al partido desde allá. La directiva potosina había puesto primero a la afición visitante que a la local.

Y la invasión ocurrió. Esa semana, más de 20 mil aficionados de Tigres viajaron a San Luis Potosí, muchos de ellos con boleto al partido. Otros buscaron comprar abonos a los potosinos, a costos que superaban los 10 mil pesos.

El golpe al ánimo de la afición potosina fue tal, que López Chargoy no volvió a tener la confianza de los seguidores del San Luis FC. Para intentar recuperarla, la directiva de ese equipo realizó promociones de 2×1 y entrada libre para los siguientes juegos y aunque el estadio lució buenas entradas, el descrédito ya se había apoderado de los hinchas del San Luis.

Al terminar el torneo, López Chargoy hizo la última y más grande traición a la afición del equipo de su propiedad. Mudó al club de plaza, para llevarlo a Chiapas.

Desde entonces, Carlos López Chargoy es el gran traidor del futbol potosino.

@RconRMacuarro

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